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Síntomas de la ovulación y la fecundación

Síntomas de la ovulación y la fecundación

Nuestro cuerpo es muy sensible a cualquier cambio, con lo que es normal notar ciertas molestias mientras se produce la ovulación o en los días previos a la menstruación. ¿También es posible sentir algo diferente cuando se produce la concepción?

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Los síntomas de la ovulación y de la fecundación apenas son perceptibles, pero es más probable que los percibas si los conoces. No obstante, cada mujer es un mundo y algunas son capaces de asegurar con absoluta exactitud cuándo están ovulando, incluso de sospechar si se ha producido un embarazo o no ya que son más sensibles a ciertos cambios que se producen en ambos procesos.

 

Síntomas ovulación


La ovulación se produce hacia la mitad del ciclo menstrual. En ese momento, un óvulo es liberado del ovario y baja hacia las trompas de Falopio esperando que se produzca la concepción. Este proceso tiene lugar cada 28 días aproximadamente y está provocado por una serie de cambios hormonales que permiten que los ovarios liberen una serie de folículos, uno de los cuales crecerá hasta convertirse en un óvulo maduro que será expulsado en estos días que también se conocen como los días fértiles ya que son aquellos en los que es posible conseguir la fecundación.

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Y tambien:



En esos días, se producen una serie de cambios en el cuerpo:

Aumenta la temperatura basal ligeramente. Es decir, la temperatura corporal que tenemos normalmente nada más despertarnos por la mañana aumenta entre 0,4 y 1º C en estos días. Es un cambio que no se puede apreciar si no es con un termómetro para medir la temperatura basal.  El aumento de la temperatura quiere decir que la ovulación ha tenido lugar. Los dos o tres días previos a esta subida de temperatura, son los días de mayor fertilidad femenina.

- El flujo vaginal se vuelve más abundante, transparente y elástico, parecido a la textura que tiene la clara de huevo. 

- Los pechos están más hinchados y duelen: se pueden experimentar dolor y tensión en los pechos, esto puede sentirse antes y después de la ovulación con una duración que depende de la mujer y puede ir desde unas pocas  horas o a los días.

- Se nota un ligero dolor abdominal, en la zona de los ovarios, en especial del lado del ovario que está ovulando. Este dolor no suele ser muy intenso y desparece en unas horas, aunque no en todas las mujeres es igual.  es uno de los síntomas más comunes en las mujeres, esto consiste en dolor o sensación de pinchazos en la parte baja del abdomen, generalmente en la derecha. Al igual que el dolor en los pechos puede aparecer antes, durante y después de la ovulación y la variación depende de la mujer, desde unas horas a unos días.

 

Síntomas fecundación


La concepción se produce en el momento justo en el que un espermatozoide encuentra al óvulo en su camino hacia el útero. En cuanto se juntan, comienzan una serie de procesos de desarrollo rapidísimos, convirtiendo esa unión en un blastocisto que viaja hacia el útero para implantarse en el endometrio y continuar su crecimiento y evolución.

 

En esos primeros días es casi imposible notar ningún cambio en el organismo, a pesar de la revolución hormonal que se produce desde el primer momento.

 

No obstante, durante los primeros 15 días, hasta que la amenorrea hace sospechar de un posible embarazo, algunas mujeres pueden percibir ciertos síntomas:

 

Sangrado de implantación: se produce en torno a una semana después de que el óvulo sea fecundado, cuando el blastocito llega al útero y se adhiere a sus paredes. Al útero llegan gran cantidad de vasos capilares, por lo que algunos de estos se rompen al implantarse el blastocito, dando lugar a ese ligero sangrado que, a veces, se confunde con el inicio de la menstruación.

- Cambios en los senos: el aumento de algunas hormonas hacen que los pechos se hinchen y aumenten de tamaño, lo que puede provocar molestias. Pueden hacer que tus areolas se vuelvan más oscuras y grandes de lo que suelen ser.

- Dolor abdominal: similar al dolor premenstrual, con lo que puede confundirse con este hasta que la ausencia de la regla haga pensar en otra posibilidad.

- Cansancio: el organismo está trabajando el doble para crear una nueva vida, con lo que es habitual sentirse fatigada en estas primeras semanas y tener más sueño.  Esto puede ir a peor si tienes otros niños a los que cuidar que exigen de tu tiempo y energía y no permiten descansar.

- Náuseas: en algunas mujeres, las náuseas comienzan antes de la amenorrea, aunque suelen ser más leves que las que aparecen después.  Esto puede llegar a hacer vomitar a la mujer, aunque esto es más común cuando el embarazo ha avanzado. Además, aunque comúnmente se llamen náuseas matutinas pueden ocurrir a cualquier hora del día.

-Agudeza en el sentido del olfato: los olores que antes podían pasar desapercibidos ahora pueden causar nauseas. Los olores que más suelen molestar es el de la carne cruda (sobre todo pollo y vaca) que pueden llegar ser olores intolerables para la embarazada. Esto muchas veces viene acompañado por cambios en el sentido del gusto, alimentos que antes te gustaban ahora no te apetecen. El café, el alcohol, los alimentos fritos o excesivamente grasos pueden hacer que te sientas enferma, mientras que alimentos avinagrados que normalmente no te podrían atraer empiezan a hacerlo. Además si eres fumadora puede que desarrolles aversión por el olor de los cigarrillos (y por lo tanto a fumar).

-Dolor de espalda que normalmente no tienes y también los dolores de cabeza: esto se debe a la influencia de las hormonas del embarazo.

-Empiezas a percibir un extraño sabor metálico en la boca: esto es difícil de describir para quien no ha estado embarazada pero suele ser un sabor penetrante, no puedes deshacerte de él. Por mucho que te laves los dientes y uses enjuagues bucales (aunque el colutorio sea de sabor fuerte) el sabor metálico apenas desaparecerá de tu boca.

 


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TodoPapás ha desarrollado una calculadora de días fértiles para tener una niña basada en una teoría que relaciona el momento de la concepción y el ciclo de la ovulación con el sexo del bebé. La evidencia científica de esta relación es poca, pero dado que su práctica es totalmente inocua es una opción que siempre se puede probar. Al fin y al cabo la probabilidad de tener una niño o un niño es del 50%!


Fuente:

Goetzl, Laura (2006), Concepción y embarazo a partir de los 35, Pearson Educación.

Fecha de actualización: 21-11-2019

Redacción: Irene García

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