Lactancia prolongada

Lactancia prolongada
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La lactancia prolongada es aquella que dura más allá del tiempo establecido socialmente para el destete.

Pero ¿cuál es la duración normal establecida de la lactancia? Es difícil determinarlo. Fijar un momento concreto no es sencillo, especialmente si tenemos en cuenta que la normalidad es un concepto relativo y en este caso más si cabe, pues los patrones de lactancia han oscilado enormemente a lo largo de la historia, las civilizaciones y las distintas sociedades.  


Hasta hace prácticamente 100 años el periodo de lactancia estaba entre 3 y 7 años. Aunque fueran las nodrizas las que se encargaban de esta tarea, los niños recibían leche materna hasta que habían cumplido unos cuantos años.


Si bien los grandes cambios sociales fueron modificando las costumbres, también en lo referente a la alimentación de los lactantes. Esto ocurrió especialmente en Occidente, donde por ejemplo, la revolución industrial provocó que las mujeres se incorporaran al mercado laboral, incluidas las amas de cría quienes prefirieron el trabajo en las fábricas al de amamantar a la prole de sus jefas. La lactancia materna dejó de practicarse hasta casi desaparecer. Para sustituirla se introdujo la alimentación sólida precozmente y los médicos buscaron sustitutos similares a la leche materna que reemplazaran a las nodrizas. Fue así como se inventó la fórmula, hecha a partir de leche de vaca, agua y azúcar.

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¿Por qué se abandona la lactancia materna?

¿Por qué se abandona la lactancia materna?

La lactancia materna es de vital importancia para el desarrollo saludable del recién nacido. Sin embargo, a pesar de que muchos países apoyan la recomendación de la OMS de que los niños deben alimentarse exclusivamente con leche materna hasta los seis meses de vida, diferentes estudios demuestran que actualmente, tanto en países desarrollados como subdesarrollados, las tasas no son todo lo buenas que debieran.


Sin embargo, esta nueva forma de alimentar a los bebés, unida a las deficiencias sanitarias de la época, pronto tuvo unas consecuencias nefastas entre la población infantil: desnutrición, morbilidad, mortalidad, enfermedades, infecciones, etc.


En el siglo XX se recobra el interés por la lactancia materna, haciendo que se estudien sus beneficios y se instauren políticas que favorezcan su recomendación. Pero a la vez los avances obtenidos en la composición de leches artificiales a partir de leche de vaca, consiguieron productos químicamente similares a la materna, aunque desprovistos de sus propiedades inmunitarias. Esta mejoras sustanciales en las fórmulas hicieron quela industria de la leche artificial se asentara plenamente en el mercado y en la mente de los médicos y madres occidentales, provocando que el hecho de dar el pecho a un bebé no fuera considerado lo normal en las sociedades modernas. La aparición de mitos y falsas creencias, peor o mejor intencionados, tampoco ayudaron a que las mujeres optaran por la lactancia natural. Y hoy raro es el bebé que mame más allá de los 4 meses.


Ahora bien, pese a ser la costumbre, no significa que biológicamente sea lo normal. Simplemente hay que echar un vistazo a otras culturas. Actualmente en los países no occidentales las madres amamantan una media de 2 a 3 años. Y las recomendaciones oficiales de la OMS o UNICEF apuestan por mantener la lactancia un mínimo de 2 años.


Sin embargo en Europa el fin de la lactancia depende más de factores culturales, históricos o personales.


De este modo es frecuente que el destete coincida con la introducción de la alimentación complementaria a los 6 meses, en otros casos con la incorporación al trabajo de la madre tras el permiso de maternidad, en otros cuando le salen todos los dientes al bebé, o bien cuando la mamá se queda de nuevo embarazada, en algunas situaciones es el propio bebé el que, un buen día, decide voluntariamente dejar de mamar, etc.


Entonces ¿cuándo sería el momento adecuado para el destete?


Como vemos, ante este baile de fechas, hablar de plazos, calendarios y por lo tanto definir la lactancia prolongada no es sencillo, porque implica concretar una referencia temporal (momento del destete) que ni siquiera los antropólogos, médicos, organismos, y demás expertos consiguen acordar.


Así, hoy, se habla de lactancia prolongada aquella que se prolonga después de los 12 meses. Pero por simple convención basada probablemente en la estadística.


Por ello, insistimos, no es una definición del todo correcta pues depende de lo que cada uno o en cada época se considere común. Y tal vez habría que llamar destete precoz a lo que ahora se considera “normal”.
 

Beneficios de la lactancia prolongada


Conociendo los beneficios de la leche materna es lógico pensar que retrasar el destete alargará el tiempo en el que se exponga al pequeño a dichos provechos. Se sabe que el sistema inmunitario de los niños no se desarrolla plenamente hasta los 6 años, por lo tanto los anticuerpos de la leche le protegerán durante más tiempo si el amamantamiento dura más. También se ha demostrado que los niños corren menos riesgos de padecer alergias cuanto más tiempo se alimenten de la leche de sus madres.


Pero además para ella también existen ventajas. Amamantar más tiempo hará que pierda más fácilmente el peso ganado en el embarazo; tendrá menos probabilidades de desarrollar cáncer de endometrio, mamas, ovarios, etc.,  así como de padecer osteoporosis.  


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