El bebé llora cuando toma el pecho

El bebé llora cuando toma el pecho
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Los bebés suelen llorar antes de ponerlos al pecho porque tienen hambre, pero una vez empiezan a comer, el llanto debe parar. Si no es así y continúa llorando mientras come, se suelta del pecho, se pone nervioso y está irritable, debes averiguar la causa ya que hay algo que no va bien con la lactancia materna.

La lactancia materna puede ser complicada en los primeros días y semanas. El bebé no sabe cogerse bien del pecho, la madre se pone nerviosa y, cuanto más nerviosa, más problemas tiene el bebé para mamar, por lo que también se pone nervioso y llora. Esto inicia un círculo vicioso difícil de romper que, muchas veces, hace que la madre abandone la lactancia materna y opte por el biberón. Sin embargo, la leche materna es el mejor alimento para un bebé y debe intentar darse de manera exclusiva hasta los 6 meses, por lo que si tu bebé llora en las tomas y ya no sabes qué más hacer, lo mejor es que busques la ayuda de un profesional en lactancia que te ayude a comprender qué le pasa a tu hijo, por qué llora y qué hacer para evitarlo.


Entre las principales causas encontramos:


1- Alergias alimentarias. El bebé puede ser alérgico a algún alimento que ha consumido la madre y, al llegar la leche a su estómago, le causa dolor, por lo que se suelta del pecho y llora. Sin embargo, tiene hambre, así que vuelve a engancharse y, de nuevo, cuando la leche llega al estómago, le duele y se queja. Además, se muestra irritable y nervioso. Si esto ocurre, y crees que puede estar causado por algún alimento que has consumido, prueba a dejar de comerlo a ver qué pasa. Si sigue llorando, no es la causa. Si deja de llorar, vuelve a comerlo otro día y, si pasa de nuevo, ya tienes la confirmación, por lo que deberás dejar de consumir ese alimento durante la lactancia.

¿Qué es el método Kassing?

¿Qué es el método Kassing?

Muchas madres que amamantan a sus hijos se ven en la obligación de comenzar a alimentarlos con biberón, ya sea con leche materna previamente extraída o con fórmula adaptada. La alimentación con biberón no es perjudicial para el bebé pero se corre el riesgo de que después, no quiera volver a coger el pecho.


Las alergias alimentarias más frecuentes que pasan al bebé a través de la leche materna son la alergia a las proteínas de la leche de vaca o el pescado.


2- Está lleno. Si el bebé ya ha comido lo suficiente, pero le insistes y le sigues ofreciendo el pecho, o incluso metiéndoselo en la boca porque te parece que ha comido poco, seguro que llora. Esto es más común a partir de los dos meses, cuando el bebé aprende a mamar mejor y lo hace más rápido, por lo que tarda mucho menos que antes. Eso puede hacer que pienses que ha comido poco, pero realmente está lleno. Recuerda que la lactancia debe ser a demanda, si se aparta del pecho y no quiere más, no le fuerces.


3- Tiene hambre. También puede pasar lo contrario, que siga teniendo hambre, por lo que llora para que le vuelvas a poner al pecho. Esto puede hacerte pensar que tienes poca leche y que hace falta completar con leche de fórmula, pero la producción aumenta si el bebé necesita comer más, por lo que, si tiene más hambre, está creciendo y necesita más leche, ponle al pecho más a menudo para producir más leche. Pronto saldrá toda la que necesita y dejará de llorar.


4- No se engancha correctamente. Otro problema habitual es que el bebé no sepa engancharse correctamente al pecho y, por lo tanto, no mame adecuadamente y no consiga extraer la leche que necesita, por lo que tiene hambre y llora, a pesar de estar mucho rato al pecho. Comprueba que la técnica de enganche es correcta: el bebé tiene que abarcar con su boca el pezón y gran parte de la aréola, tener la boca bien abierta y las mejillas no deben estar hundidas. Asimismo, es posible escuchar cómo traga y los pezones no deben dolerte; si te duele mucho y tienes grietas, es probable que no se esté enganchando bien.


5- Tiene reflujo gastroesofágico. El reflujo gastroesofágico es un problema habitual en recién nacidos causado por una inmadurez del sistema digestivo que provoca que parte de los ácidos del estómago vuelvan al esófago, causando dolor y molestia. En estos casos es posible que el bebé vomite un poco de leche, llore y se arquee durante la toma o después de ella. Consulta con tu pediatra y, si se confirma que este es el problema, debes darle el pecho semisentado para que la comida no vuelva a ascender y colocarlo también ligeramente elevado tras comer y al dormir para evitar el reflujo y el dolor.


6- Atraviesa una crisis de lactancia. Las crisis de lactancia son ciclos naturales en el desarrollo del bebé en los que la producción de leche no parece satisfacer las necesidades del niño, que llora y se estresa. Estas “crisis” son períodos adaptativos normales en los que se produce un cambio en la relación alimenticia que existe entre el niño y la madre, lo que hace que el bebé llore en las tomas y se ponga nervioso, causando a su vez nervios en la madre y provocando, muchas veces, que se abandone la lactancia por motivos incorrectos.


Existen diversas crisis que debes conocer para saber si es la causa de que tu bebé llore cuando mama. La primera suele suceder hacia las tres semanas y está causada por un aumento del crecimiento del bebé, que necesita de repente más leche. Para ello, mama de manera más ansiosa hasta que la producción de leche aumenta y vuelva a comer de manera normal.


La segunda crisis aparece en torno al mes y medio o los dos meses y también está relacionada con un aumento de las necesidades del lactante, pero en términos de sabores. El bebé necesita acostumbrarse a más sabores y la leche materna adquiere uno más salado, lo cual puede generar rechazo al niño en un primer momento, por eso llora y se aparta.


La tercera crisis, a los 3 meses, es la más delicada. Se produce por un cambio en el cerebro del niño que está más despierto y se distrae con cualquier sonido o estímulo externo, lo que hace que mame menos tiempo, pero más rápido.


A los 4 meses se produce una crisis de lactancia nocturna relacionada con un cambio en los ciclos de sueño del bebé que se despierta de repente más a menudo por la noche no porque tenga hambre, sino porque su sueño está cambiando, por lo que no hace falta ponerlo más al pecho.


Por último, la crisis de los 2 años suele estar relacionada con la libertad que el niño experimenta hacia esa edad, que puede hacer que rechace el pecho a pesar de que quiere seguir mamando.

 

 


Fuente:

Guía de lactancia materna, Asociación Española de Pediatría. http://www.aeped.es/sites/default/files/7-guia_baleares_esp.pdf

Redacción: Irene García

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