Lactancia a los 2 años: la agitación del amamantamiento

Lactancia a los 2 años: la agitación del amamantamiento
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La OMS considera que la lactancia materna debería durar, como mínimo, hasta los 2 años. Mucha gente cree que esto significa que, a partir de esta edad, se debe producir el destete. Sin embargo, la lactancia se puede prolongar tanto como quieran la mamá y el niño, aunque a esta edad suele darse una nueva crisis de lactancia que lleva a muchas madres a dejar el pecho definitivamente.

Beneficios de la lactancia materna… siempre

Mucha gente tiene la falsa creencia de que la leche materna solo es buena hasta los 6 o 12 meses de edad, y que, a partir de este momento, es mejor darle leche de vaca al niño. Eso es mentira ya que la leche materna siempre es un alimento más completo y mejor por diferentes motivos:

 

- Su contenido en grasa es más alto que otros alimentos, tanto si hablamos de leche de vaca como de otros alimentos complementarios.

 

- Es fuente de energía y ácidos grasos esenciales, que contribuyen al correcto desarrollo cerebral.

 

- La leche materna se adapta a la edad del niño: a medida que éste crece, aporta más calorías.

 

- Aporta consuelo, seguridad, cariño, mejora el vínculo madre-hijo, etc.

 

- Ofrece protección inmunitaria, es una fuente incomparable de defensas.

Tu bebé con 23 meses

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A medida que se acerca a los 2 años de edad, mejora su capacidad verbal y su motricidad. Su mundo se amplía y también los juegos que podéis compartir. Este también es un momento de cambios y nuevos retos, como dejar los pañales o la cuna

 

- Protege frente a la diabetes tipo 1 y la obesidad infantil.

 

La crisis de los 2 años

Cuando ya parece que se han superado todas las crisis de crecimiento y que la lactancia ya no dará más problemas hasta que llegue el momento del destete, muchas madres se topan de repente, y sin saber cómo, con la llamada crisis de los 2 años.

 

Esta crisis se produce cuando el niño, de un día para otro, reclama el pecho de manera continua, casi como si fuera un recién nacido, y lo hace además de una manera exigente e imperiosa, poniéndose muy nervioso e incluso montando una rabieta si se le niega.

 

Pasan de mamar de vez en cuando, casi siempre en casa y poco rato, a pedirlo a todas horas, estén donde estén, y alargando la toma.

 

¿Por qué sucede esto? A los 2 años los niños viven una etapa de desarrollo centrada en el “no” y la auto afirmación. Tienen mucha más independencia pero, a la vez, esta autonomía les causa inseguridades y por eso recurren al pecho de su madre. El pecho les ayuda a sentirse seguros y a seguir creciendo emocionalmente.

 

Ante esta exigencia, la madre puede sentirse sobrepasada y surge muchas veces lo que se conoce como agitación del amamantamiento. Las rabietas, las exigencias y el cansancio de tener que volver a dar el pecho tan continuamente hacen que la madre sienta rechazo a dar el pecho, lo que puede hacer que se sienta culpable al pensar que está rechazando a su hijo.

 

Sin embargo, esta es una sensación normal causada por las circunstancias que no debe hacernos sentir mal ya que, siguiendo unos cuantos consejos, será posible superar esta crisis y continuar con la lactancia si así lo quieren madre e hijo.

- Ten paciencia, es una crisis que puede durar más o menos pero que, al final, acabará pasando.

 

- Cuando no puedas darle el pecho, debes explicarle a tu hijo, tranquilamente, que en ese momento no puedes pero que, en cuanto puedas, volverás a ello. Así, poco a poco irá dejando las rabietas y las exigencias y lo irá pidiendo de forma más calmada.

 

- Busca apoyo en alguna asesora de lactancia o grupo de lactancia.

 

- No hagas caso de los comentarios negativos que te motiven a dejar el pecho si no es lo que quieres.

 

- Ten claro que el niño no tiene más hambre, sino que busca seguridad y cariño, por lo que habrá veces que quizá un abrazo y escucharle le sirvan para calmarse. 


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