Lactancia materna: La crisis de los tres meses

Lactancia materna: La crisis de los tres meses
comparte

Muchas madres se quejan de que sus bebés, a pesar no haber tenido nunca ningún problema con la lactancia, a lo largo de sus primeros doce meses pasan momentos difíciles, puntuales, en los que, durante las tomas, están más inquietos, más irritables, succionan mal, rechazan el pecho… Un comportamiento que, erróneamente, suele interpretarse como una retirada de leche.

Así, preocupadas porque el niño no coma y por desconocimiento, aprovechan el momento para introducir suplementos de leche artificial. Una solución totalmente desaconsejada por los expertos, ya que es esto lo que irremediablemente llevará a la retirada gradual de la leche materna y al abandono total de la lactancia natural en poco tiempo.

 

Sin embargo, a pesar de lo aparentemente inquietante, esta actitud del niño forma parte del proceso normal de su crecimiento e indica que su sistema nervioso madura correctamente. Es lo que se conoce popularmente con el nombre de “crisis de los tres meses”. Un hecho que ocurre entre los 2 y 4 meses de vida del pequeño, aunque puede manifestarse en cualquier otro momento de su primer año y en términos generales no es más que el resultado de la combinación de varios factores.

 

¿Qué y por qué sucede la crisis de los tres meses?

Los bebés no crecen de forma constante, sino que lo hacen a pequeños estirones o brotes de crecimiento. Alrededor de los 3 meses tiene lugar uno de estos episodios, en los que el niño crece más rápido y demanda más alimento, sin embargo la producción de leche, que funciona por oferta y demanda, aún no se ha adaptado a las nuevas necesidades. Requerirá de unos días para hacerlo, pero mientras se produce el cambio, el bebé se muestra molesto y actúa de este modo.

Prevención de las enfermedades comunes de los lactantes

Prevención de las enfermedades comunes de los lactantes

Durante los últimos años, la incidencia de enfermedades alérgicas se ha incrementado notablemente, de forma especial en los países más desarrollados. De hecho, entre el 10% y el 20% de los niños europeos sufren eccemas en la piel debido al estilo de vida occidental. Incluso se ha llegado a afirmar que en el año 2020, la mitad de la población de los países europeos podría padecer alergia.

 

Además a esta edad el niño ya domina la técnica del amamantamiento y succiona de manera más eficaz, esto es, extrae más leche en menos tiempo, por lo que vacía el pecho más rápidamente.

 

Por lo tanto esta situación, que suele ser malinterpretada como que el pequeño no come suficiente, es especialmente útil para dar la orden al pecho de que tiene que fabricar más leche.

 

Otro de los factores a tener en cuenta para entender este periodo es el que tiene que ver con el desarrollo de los sentidos del bebé. A partir de los tres meses es cuando estos, la vista, el olfato, el tacto, el oído… evolucionan rápidamente, lo que les permite percibir mejor lo que ocurre a su alrededor. Cualquier acontecimiento, un ruido o un movimiento, despertará su curiosidad y les distraerá con mayor facilidad, aunque estén comiendo.

 

Además con el tiempo adquieren más potencia al llorar, lo que es confundido habitualmente, por los padres, con una demanda de alimento.

 

Síntomas o señales de la crisis de los tres meses

. Llora más a menudo y con mayor intensidad

 

. Rechaza el pecho o hace tomas muy cortas

 

. Da tirones al mamar

 

. Se suelta del pecho a menudo

 

. Está inquieto y se distrae

 

. Duerme peor

 

. Parece que se queda con hambre

 

. El pecho materno parece más flácido, blando e incluso vacío

 

¿Qué hacer?

- Ofrécele el pecho más a menudo. Aumentando la frecuencia de las tomas se incrementará la producción de leche. Pero nunca le fuerces si no quiere mamar o correrás el riesgo de provocar un rechazo real por parte del pequeño.

 

- No esperes a que el niño esté llorando para ponerle a mamar, pues su ansiedad crecerá y será más difícil que mame correctamente; ante los primeros indicios (se muerde los puños, abre la boca, hace gestos y muecas, gime…) ofrécele el pecho.

 

Aunque estas recomendaciones son más fáciles de decir que de hacer, lo fundamental es tener paciencia, ya que esta crisis dura solo unos días. El problema es caer en un círculo vicioso del que ya será más difícil salir. Si ante esta situación se deja de dar el pecho o se sustituye por un biberón, la madre dejará de fabricar leche y el bebé, ahora sí, se quedará con hambre, con lo que seguramente se le dará otro biberón de leche artificial: la forma más rápida de acabar con la lactancia materna.


0 Comentarios

Escribe tu comentario

iniciar sesión registrarte
×


×
×
×