¿Cómo actuar frente a una huelga de lactancia?

¿Cómo actuar frente a una huelga de lactancia?
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Las huelgas de lactancia son periodos transitorios (pueden durar desde varios días a un par de semanas) en los que el bebé rechaza el pecho por diferentes motivos. Esto no significa que haya que retirarle el pecho totalmente porque ya no quiera seguir mamando, sino que hay que averiguar qué interfiere con la lactancia para ponerle solución y poder seguir con ella.

¿Qué son las huelgas de lactancia?

 

Las huelgas de lactancia son crisis que pueden durar un par de días o un poco más en las que el bebé, que mamaba perfectamente, de repente se niega a coger el pecho y lo rechaza, como si ya no quisiera más. Incluso puede enfadarse y llorar mostrando su desencanto.

 

Es un rechazo absoluto e inesperado que puede parecer que no tiene causa alguna. El pequeño pasa de comer normal en una toma, a no querer coger el pecho en la siguiente. Puede que rechace solo un pecho o ambos; también es posible que se enganche y lo suelte enseguida o que ni siquiera quiera engancharse.

 

Esta situación, que realmente siempre tiene una causa detrás, puede llevar a que la mamá piense que el niño ya no quiere el pecho y lo abandone prematuramente al verse angustiada porque el pequeño no come.

 

Sin embargo, con paciencia, se pueden superar estas huelgas y lograr que el pequeño siga mamando leche materna, solo hay que averiguar la causa:

 

- Si tiene 2 o 3 meses, puede que la huelga esté asociada a algún tipo de interferencia por el uso de chupetes o biberones. Si le estás dando biberones (aunque sea con leche materna) puede que le cueste un poco hacer el cambio de algunas tomas con biberón (que siempre es más fácil de succionar) al pecho.

 

- Ciertas enfermedades maternas, como mastitis, o cambios en ésta (estrés, cambios en la dieta…) pueden modificar el sabor de la leche, haciendo que el bebé la rechace.

 

- También las enfermedades en el bebé pueden provocar una huelga de lactancia, sobre todo si está cansado, congestionado, con dolor de garganta, otitis o llagas en la boca.

 

- La vuelta de la menstruación en la madre también puede alterar ligeramente el sabor de la leche.

 

- Puede que una lesión o la inyección de la vacuna molesten al bebé al mamar en cierta postura.

 

- Cuando empiezan a salirle los dientes al bebé, puede que te muerda alguna vez el pezón. Si tu reacción es muy brusca tras un mordisco, puede que no quiera volver a ponerse al pecho, que le dé “miedo”.

 

- También la erupción de los dientes de leche puede provocar dolor en las encías, que el pequeño note más cuando le pones al pecho y, por eso, se retira.

 

- Cualquier cambio importante en la rutina del bebé (vacaciones, mudanzas, cambios de horario) pueden provocar una huelga de lactancia.

 

- Al comenzar a introducir alimentos sólidos o semisólidos, en torno a los 6 meses, también es frecuente que se produzca una huelga de lactancia.

 

¿Cómo hacerles frente?

 

Las huelgas de lactancia suelen durar dos o tres días si la mamá encuentra el problema y, con paciencia, continúa dándole pecho. A veces pueden llegar a durar más y, en muchas ocasiones, como la mamá no tiene información suficiente y nadie le dice que está pasando por una huelga de lactancia ni cómo actuar, llega a ser la causa del abandono de la lactancia materna prematura, muchas veces incluso antes de los 6 meses.

 

Para evitar llegar a esta situación, te damos unos cuantos consejos para superar con éxito una huelga de lactancia:

 

- Ten mucha paciencia e intenta averiguar la causa de la huelga. Haz una lista de los cambios o circunstancias recientes que pueden estar afectando al niño para buscar la mejor solución.

 

- Consulta a tu pediatra por si se tratara de alguna enfermedad en el pequeño, como otitis o muguet (hongos en la boca).

 

- Mientras dure la huelga, sácate la leche con frecuencia para evitar obstrucciones, mastitis y que la producción de leche descienda.

 

- No te agobies pensando que a tu hijo le va a pasar algo por comer menos unos días y empieces a darle biberones; es más fácil que vuelva al pecho si sigues insistiendo que si le metes biberones. Es mejor que le ofrezcas la leche extraída, en vaso si es mayor, jeringuilla o cuchara si es más pequeño.

 

- Cuando lo pongas al pecho y veas que lo rechaza, no te pongas nerviosa y te frustres, y menos aún le grites. Estate tranquila, dale mimos, cántale… si asocia el pecho con un momento placentero a tu lado, tendrá más ganas de volver a engancharse.

 

- Prueba a darle el pecho adormilado, a ver si así lo coge mejor. También puedes cambiar la postura, quizá ya no está cómodo de la manera que le dabas el pecho al haber crecido.

 

- Busca siempre un lugar tranquilo donde amamantar; quizá últimamente le has dado el pecho rodeada de mucho ruido o gente y eso le ha distraído.

 

- Nunca te sientas culpable ni rechazada; el bebé no te rechaza a ti, sino que hay algo que interfiere con una lactancia exitosa.

 

¡Recuerda! La clave es la paciencia y la persistencia, verás cómo esta crisis pasa y puedes seguir dando el pecho a tu bebé. 


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