Cómo producir más leche materna

Cómo producir más leche materna
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Para saber cómo fabricar más leche materna conviene entender antes cómo funciona el pecho de una mujer durante la lactancia.

Al contrario de lo que se cree, es prácticamente imposible no producir leche tras dar a luz. La naturaleza es sabia y el organismo de la futura mamá se pone en marcha casi desde el inicio de la gestación para asegurar el sustento del bebé al nacer.

 

Una vez que ha nacido el pequeño, el pecho estará preparado para ofrecerle la cantidad idónea de alimento. Pero ¿cómo sabe el pecho cuánta leche necesita el niño? Por su succión. Si el bebé mama con mucha frecuencia o permanece mucho tiempo al pecho, el cuerpo de su madre entiende que necesita más leche y por lo tanto fabricará más. Y al contrario, si el niño succiona menos, significará que necesita menos alimento y la producción de leche disminuirá. Si el niño deja de mamar dejará de producirse leche. La cantidad de leche depende, por lo tanto, de cuánto mame el bebé.

 

Proceso de la lactancia

 

El proceso de producción de leche obedece a la acción de varias hormonas.

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¿Cómo extraer la leche materna?

¿Cómo extraer la leche materna?

En ocasiones -sobre todo cuando tienes que reincorporarte al trabajo tras la baja por maternidad-, es imposible seguir con todas las tomas de lactancia. Si quieres continuar dando leche materna a tu bebé aunque tú no estés presente, puedes sacártela y conservarla para que su cuidador se la administre. Al principio te resultará más difícil, pero con un poco de práctica, le acabarás cogiendo el truco

 

Cuando el bebé se engancha al pecho y succiona, las terminaciones nerviosas del pezón envían una señal al hipotálamo, en el cerebro de la madre, que, a su vez, ordena a la hipófisis que libere hormonas, concretamente prolactina y oxitocina, para producir la leche y hacerla llegar al pecho. 

 

Así pues son dos, principalmente, las hormonas que entran en acción cuando se estimula el pezón:  

 

Prolactina: Esta hormona se encarga de regular la producción de leche. Su nivel aumenta ya a partir de la concepción y va elevándose progresivamente a medida que transcurre el embarazo. Sin embargo, mientras el feto está en el vientre materno, no se produce leche porque otras hormonas originadas por la placenta inhiben su acción hasta el momento del parto, en el que la placenta es expulsada.

 

Tras dar a luz los niveles de prolactina suben repentinamente con el fin de fabricar leche. Pero si la madre no da el pecho, esto es, no hay estímulo por succión, el nivel de prolactina volverá a bajar y la leche se retirará.

 

En cambio si el niño mama, el cerebro da la orden para que la prolactina se multiplique y también lo haga, por lo tanto, la producción de leche.

 

- Oxitocina: Entre otras funciones, esta hormona actúa impulsando la secreción o la salida de leche en el pecho durante la toma.

 

Consejos para producir más leche materna

 

1. En teoría, si la lactancia se hace a demanda no será necesario producir leche adicional. Amantar según lo pida el bebé garantiza una abundante producción de leche. Pero si quieres producir más solo tienes que poner al niño al pecho con mayor frecuencia. Recuerda: a más succión más producción.

 

2. Si no fuera posible, extrae la leche, bien manualmente bien con un sacaleches. ¿Cómo? Sacarse leche requiere práctica, tanto si lo haces a mano como si utilizas un extractor automático o eléctrico. Aprovecha momentos de tranquilidad para hacerlo, teniendo en cuenta que al principio apenas podrás recolectar unas gotas; con tiempo y ensayo conseguirás sacarte leche suficiente para almacenar y/o estimular la producción. Puedes hacerlo después de una toma, antes o entre una y otra. Depende de ti y de cómo te sientas más a gusto. No temas por dejar al bebé sin comida. Si eso te preocupa sácate leche después de que él haya mamado.

 

3. Aplicar masajes en la zona puede favorecer la eyección. Utiliza la técnica Marmet.

 

4. No te saltes tomas ni las sustituyas por biberón. Si el bebé no succiona, no hay estímulo y el cuerpo entiende que no debe fabricar más leche. Los biberones y los suplementos de fórmula son el principio de la retirada de la leche.

 

5. Descansa y relájate. Aunque el estrés no repercute en la calidad de la leche sí puede impedir una postura adecuada para mamar. Si estás nerviosa o incómoda el niño no se enganchará bien y la leche no saldrá correctamente. Una mala técnica al dar el pecho puede ocasionar complicaciones en el seno como ingurgitación, obstrucción de conducto, grietas, mastitis, etc.

 

6. Hidrátate bien. Parte del agua que bebas irá destinada a la fabricación de la leche, por lo tanto, mientras des el pecho sentirás más sed.

 

7. Toma un suplemento de yodo. Este mineral es fundamental para el bebé y la única forma que tiene de adquirirlo es a través de la leche que le proporcionas. Deberás asegurarte de tomar al menos 200 microgramos diarios, pero como es difícil garantizar la dosis adecuada a través de la dieta se aconseja hacerlo por medio de suplementos en forma de pastilla.

 

8. No es necesario comer nada especial para producir más leche. Tampoco más de lo habitual. Es cierto que la lactancia consume calorías, pero tu cuerpo ya se ha encargado de acumular reservas durante el embarazo en previsión. Lo importante es comer bien. Una dieta sana y equilibrada es suficiente para asegurar la calidad de la leche.

 

Debes saber que…

 

Algunas creencias, la mayoría nacidas a la sombra de intereses comerciales y transmitidas de generación en generación, han originado temores sobre la incapacidad de lactar de algunas mujeres o sobre la imposibilidad de producir suficiente leche. Pues bien, casi ninguna es cierta. Si tienes dudas recuerda que…

 

La cantidad de leche que fabrica una mujer no es fija. No hay mujeres con más leche que otras, ni el tamaño de sus senos influye en la capacidad de fabricarla. El volumen, en todas las madres, se adecúa a las necesidades de su bebé. Por ello no debe preocuparte no tener leche. Todas las mujeres son capaces de fabricar suficiente para amamantar a sus hijos, incluso en los casos de mellizos, trillizos... Tampoco debe obsesionarnos la cantidad de leche que saca el bebé, pues será él quien decida cuánto ha de comer. La mejor manera de asegurar una producción suficiente de leche es dejando al pequeño mamar el tiempo que necesite, sin limitar la duración de la toma. Olvídate del reloj y recuerda que algunos niños necesitan 5 minutos para comer y otros más de 30.

 

Tras el parto todas las mujeres tienen leche. Una forma de garantizar la subida es colocando al recién nacido al pecho lo antes posible tras su nacimiento. Si se aprieta el pecho en los primeros días del puerperio es normal que no salga nada o apenas se extraigan unas gotitas. Es el calostro, una primera leche distinta de la “definitiva” o madura, que aunque pudiera parecer insuficiente tiene todo lo que el bebé necesita para alimentarse, crecer y desarrollarse plenamente. En unos días o semanas esta leche se transformará en una leche más densa, abundante y blanquecina.

 

- Beber leche no contribuye a fabricar más leche. Piensa que si así fuera se alimentaría a las vacas lecheras con leche.

 

- No existen datos para confirmar científicamente que ciertas hierbas o alimentos producen más leche. Sin embargo, sí se ha demostrado la eficacia de la cerveza. Ahora bien, no es la cerveza en sí o el alcohol lo que podría aumentar el volumen de leche sino algunos de sus componentes, que al parecer provocan una subida del nivel de prolactina. Eso sí, la lactancia a demanda resulta mucho más eficaz que beber cerveza. Si lo haces, que sea sin alcohol.

 

- No hay leche de mala calidad. Aunque a veces parezca aguada, la leche de las madres alimenta igual. La composición y la apariencia de la leche varía adaptándose a las necesidades nutricionales y energéticas del niño. Lo hace a lo largo de la tetada y a lo largo de los meses. Al principio de la toma la leche está menos concentrada, es más transparente y diluida, porque tiene más agua, para saciar la sed del niño. Y al final es más densa y blanca porque contiene más grasas. Es más, en las épocas de calor suele ser más aguada, y a veces puede cambiar de color y tornarse azulada, rosada, amarillenta… dependiendo de lo que haya comido la madre. Pero no solo la leche alimenta igual de bien, sino que ha de ser así. Otras de las razones que inducen a pensar erróneamente es que se tiende a comparar el aspecto de la leche materna con el de las leches de fórmula o la leche de vaca, mucho más blancas. Simplemente son leches distintas. Recuerda que tu leche siempre será el mejor alimento para tu bebé.

 

Foto: www.freedigitalphotos.net. De Jomphong


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Fecha de actualización: 29-04-2014

Redacción: Irene García

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