Tengo poca leche

Tengo poca leche
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Este supuesto problema anima a algunas mujeres a dejar de dar el pecho a su bebé o a complementar la lactancia materna con fórmula artificial. Sin embargo a pesar de lo que se cree, sí se puede aumentar la producción de leche materna.   

En situaciones normales toda madre produce la cantidad de leche que necesita su hijo en cada momento y a cada edad. El volumen no es fijo y por supuesto nada tiene que ver el tipo de mujer o el tamaño de sus senos. La secreción de leche está regulada por la succión del bebé, de tal forma que éste al mamar, gracias a la acción de varias hormonas (prolactina, oxitocina, etc.) estimula el reflejo de la subida de leche. Esto es porque la estimulación del pezón aumenta el nivel de prolactina, la hormona encargada de fabricar la leche. De este modo, si se estimula poco el pecho (el niño mama poco) baja el nivel de prolactina y con él la producción de leche. Si el niño deja de mamar, la leche deja de producirse.

 

En resumen y dicho de otro modo, cuanto más succione el niño, más leche se producirá.

 

El calostro

 

Los primeros días inmediatamente después de dar a luz, la leche generada es muy poca y distinta a la que saldrá después. Por eso una puede tener la sensación, especialmente si es primeriza, de que no produce suficiente leche para su hijo. Pero no hay por qué preocuparse. Esto es todo lo que necesita el bebé durante sus primeras horas de vida y no precisa de otra ayuda en forma de biberón. Lo que fabrica el pecho estos primeros días es el llamado calostro, una sustancia acuosa amarillenta que contiene todos los nutrientes esenciales para alimentar al recién nacido. Al tercer o cuarto día aproximadamente subirá la leche y podrá notarse cómo los pechos empiezan a llenarse.

¿Cómo extraer la leche materna?

¿Cómo extraer la leche materna?

En ocasiones -sobre todo cuando tienes que reincorporarte al trabajo tras la baja por maternidad-, es imposible seguir con todas las tomas de lactancia. Si quieres continuar dando leche materna a tu bebé aunque tú no estés presente, puedes sacártela y conservarla para que su cuidador se la administre. Al principio te resultará más difícil, pero con un poco de práctica, le acabarás cogiendo el truco

 

La falsa ausencia de leche, un círculo vicioso

 

Cuando se ha parido, no tener leche no es normal y es prácticamente imposible no producirla. Por ello parece que el motivo más frecuente de la escasez de leche son las tomas poco frecuentes (espaciar o saltarse tomas, sustituirlas por biberón, etc.), los problemas de succión del niño, o una mala técnica al dar el pecho.

 

El estrés, el cansancio o la alimentación de la madre influyen poco en el volumen de leche producido. El cuerpo tiene mecanismos suficientes para asegurar la lactancia, incluso en situaciones de hambruna.

 

Lo que suele ocurrir a menudo es que, ante un niño que tarda mucho en mamar, llora o se enfada, con impaciencia y sin buscar otro motivo, se le da un biberón. Así, el pecho “entiende” que no necesita fabricar más leche y dejará de producirla; en la siguiente toma al haber menos leche, el bebé en el mismo tiempo comerá menos y se quedará con hambre. Si se le ofrece otro biberón para suplementar, el pecho volverá a recibir el mensaje de que tiene que fabricar menos leche, y así sucesivamente hasta entrar en un círculo vicioso que termina con el fin de la producción láctea.

 

Por lo tanto, la única manera de tener más leche es sacando más leche. Aunque la madre, en principio, no tendrá que hacer nada. Es el propio niño el que, si tiene hambre, mamará más, secretándose más leche. Y si tiene menos hambre mamará menos, y se originará menos leche. Por eso, a la hora de alimentar al lactante, es importante atender a su apetito y no a horarios prestablecidos.

 

Si se está  complementando la lactancia con biberones y se tiene la sensación de que la leche materna “se está yendo”, lo que debe hacerse es ir retirando poco a poco las tomas de leche artificial, y así establecer de nuevo la lactancia natural exclusiva.

 

En el caso de tener que separarse del bebé por un periodo de tiempo que obligue a saltarse tomas, es recomendable durante la ausencia, extraerse la leche cada cierto tiempo, siguiendo, aproximadamente, las tomas del bebé. De esta manera, se asegura de que no descienda la cantidad de leche, y se evitan ingurgitaciones, obstrucciones u otros problemas similares.

 

¿Qué hay que comer para tener más leche?

 

No es necesario comer más cuando se está amamantando. El cuerpo, durante el embarazo, ya se encarga de acumular reservas en forma de grasa, en previsión de los requerimientos del bebé en esta etapa. Es más aconsejable comer sano y equilibrado que comer de más. Tampoco consumir determinados alimentos, como la leche de vaca o la cerveza, hará que se produzca más leche (ningún mamífero toma leche de otra especie para fabricar su leche y ni mucho menos cerveza). Lo que sí se recomienda es mantenerse bien hidratada. Posiblemente sentirás sed cuando estés dando el pecho. Asegúrate de tener cerca suficiente agua para beber, ya que una vez que el bebé haya empezado a mamar te resultará más complicado levantarte.




Redacción: Lola García-Amado


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