Puerperio después del parto

Puerperio después del parto
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Una vez finalizado el parto comienza la etapa del puerperio. Y aunque en ella estarás completamente centrada en tu recién nacido y en sus cuidados, deberás saber que son numerosos los cambios que volverá a experimentar tu cuerpo. Pero, ¿qué es exactamente el puerperio?, ¿qué cuidados hay que tener?, ¿qué inconvenientes pueden surgir?

¿Qué es el puerperio?

Tras el parto, el cuerpo de la mujer experimenta una serie de cambios en los que los órganos que han intervenido tanto en el embarazo como en el parto tienen que volver a su situación anterior. Esto es lo que se conoce como período puerperal o puerperio, etapa que suele durar en torno a unas seis u ocho semanas después del nacimiento.
 
 
Además de la gran cantidad de cambios que se producirán en el cuerpo, no hay que olvidarse del más importante y al que habrá que dedicar la mayor parte del tiempo: el bebé. Así, es necesario mantener contacto físico constante con el pequeño para que se adapte a su vida fuera del útero materno.
 
 
Por todo ello, en este periodo de “cuarentena” hay que estar pendiente de las modificaciones que ocurrirán en el cuerpo y proporcionarle los cuidados necesarios para evitar determinados problemas. Sin embargo, existen circunstancias normales y comunes del puerperio que toda mujer debe conocer para no alarmarse.

 
¿Cuáles son los principales cambios que experimenta el cuerpo?

• Durante el embarazo, el útero aumentó su tamaño notoriamente, por lo que tras el nacimiento del bebé, tendrá que volver a su estado anterior a través de un proceso llamado involución uterina, disminuyendo, más o menos, de unos 30-32 cm que mide al final de la gestación, hasta unos 7 u 8 cm. 
 
 
• Los entuertos son contracciones uterinas propias de la etapa puerperal, que se presentan con mayor intensidad en las primeras horas y con la lactancia, por la liberación de oxitocina.
 
 
• Las pérdidas producidas durante el puerperio son los llamados loquios. Los primeros en ser expulsados, en los primeros días, son de color rojo, debido al predominio de la sangre en su composición, posteriormente rosados y finalmente de color marrón o amarillento.
 
 
•En torno a los primeros 25 días de puerperio se produce la cicatrización espontánea del endometrio, tras lo cual su espesor crece discretamente. Aunque lo más frecuente es que no aparezca la menstruación durante la lactancia, no siempre es así.
 
 
• El volumen del abdomen disminuye después del nacimiento, lo que facilitará los movimientos
 
 
• Tanto el cuello uterino, como la vagina, la vulva, el himen o el perineo suelen cicatrizar rápidamente si hay una correcta higiene durante esta etapa. Sin embargo, el himen no cicatriza de forma perfecta, ya que pierde uniformidad.
 
 
• La concentración de hormonas se normaliza. Por ejemplo, los estrógenos se normalizan en el tercer o cuarto día tras el parto, la progesterona en torno a los 10 días, etc.
 
 
• La vejiga ha estado comprimida durante el embarazo y ha sufrido una disminución de su musculatura. Ahora aumentará su capacidad, sometiendo a los riñones a un mayor esfuerzo y haciendo más difícil la evacuación de la orina. Su estancamiento en la vejiga facilita la aparición de gérmenes, que pueden ser causa de una inflamación.
 
 
Ingurgitación mamaria. Los pechos aumentan su tamaño y su temperatura, seguido de una reacción febril que no puede superar los 38 ºC ni las 24 horas. Además, comienzan a expulsar la secreción conocida como calostro.
 
 
• Durante el embarazo, los tejidos irán acumulando una gran cantidad de agua que será eliminada en las primeras semanas tras el parto gracias a la orina y al sudor, perdiendo así unos dos litros y medio de agua.


 
¿Qué complicaciones pueden surgir?

Es normal que la recién estrenada mamá esté en constante vigilancia tanto de su bebé como de su propio cuerpo durante esta etapa, debido a los grandes cambios que se están produciendo en su vida. Sin embargo, es necesario conocer las complicaciones más o menos comunes que se pueden producir para saber cómo actuar:

 
Hemorragias vaginales: Aunque durante el puerperio aparecen hemorragias que van variando con el paso de los días, debido a la eliminación de los loquios, hay que prestarles la debida atención, puesto que si la sangre eliminada en el posparto es abundante y se mantiene por más de tres semanas o tiene mal olor, deberás acudir al médico inmediatamente, ya que puede ser síntoma de una complicación. Éstas pueden ser tempranas, en las primeras 24 horas, o tardías, entre las 24 horas y las 6 semanas, siendo el riesgo mayor si se presenta en las primeras 24 horas, debido a que una extensa región venosa se encuentra expuesta tras la separación de la placenta.

 
• Infecciones puerperales: Después del parto, el cuello y el útero quedan expuestos al exterior a través de la vagina, por lo que aumenta el riesgo de que entren bacterias en el sistema reproductor. Asimismo, los cambios fisiológicos que se producen aumentan también el riesgo de una posible infección.

 
• Incontinencia urinaria: Para prevenir el prolapso vaginal y la incontinencia urinaria es recomendable realizar determinados ejercicios para fortalecer los músculos del suelo pélvico, como pueden ser los de Kegel.

 
• Endometritis: Esta inflamación o irritación del endometrio es la infección puerperal más común, manifestada por dolor e inflamación del útero, olor pútrido o loquios purulentos, malestar, fatiga, taquicardia, aumento de la temperatura,…

 
Mastitis: Es una infección de las mamas caracterizada por dolor o sensibilidad en una zona dura, enrojecida y localizada en un solo seno, en la mayoría de las ocasiones. Ésta puede ir acompañada de fiebre, escalofríos o malestar general.

 
• Dolores en la episiotomía: Son dolores o molestias, percibidos durante los primeros días, causadas por la episiotomía.

 
• Contracciones uterinas: Son provocadas por la disminución del útero tras el nacimiento del bebé, que acabará recuperando su tamaño original en torno a los 6 meses.

 
• Caída del cabello: El brusco descenso de las hormonas tras el parto provoca una importante caída del cabello. Sin embargo, no conlleva mayor preocupación ya que se recuperará enseguida sin ningún tipo de tratamiento.

 
• Cambios de humor y depresión posparto: Los cambios de humor experimentados son provocados por la brusca desaparición de las hormonas placentarias. Además, tras la alegría y la euforia del nacimiento, puede aparecer una etapa de cansancio físico en la que todas las tareas se convierten en un verdadero desafío. Para superarla pide toda la ayuda que creas conveniente a la gente que te rodea, así podrás dedicar el tiempo necesario a cuidar de tu cuerpo y de tu bebé, disfrutando de tu recién estrenada maternidad.
 
 
Ponte en forma después del parto

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Hacen falta más de nueve meses para que el organismo de la mujer se recupere del embarazo y del parto. Durante la primera semana te sentirás débil e incapaz de dar un paseo o de levantar peso. Aunque te sientas bien, no te lances a practicar ejercicio como una loca, pues sólo conseguirás alargar el tiempo de recuperación. Debes ir poco a poco y sobre todo, cuidándote mucho, pues el bebé todavía depende de ti. Aprende qué ejercicios son los adecuados para recuperar tu figura y volver a sentirte tan guapa como antes

 


Fuente:

Smulders, Beatrijs (2010), Posparto seguro y los primeros meses tras el parto, Ed. Medici.

Redacción: Silvia Paredes

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