Cómo saber si el bebé se queda con hambre

Cómo saber si el bebé se queda con hambre
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Los niños generalmente necesitan comer menos de lo que los padres creen que deberían comer. Si el niño crece y gana peso normalmente, es que está comiendo bien.

Los pediatras aconsejan alimentar a los lactantes a demanda. Es decir, siempre que lo pida deberemos satisfacer su demanda. Esto, además de evitar muchos llantos, hará que, si se está dando el pecho, éste fabrique cada vez más leche, adecuándose la cantidad producida a las necesidades del bebé. Por lo tanto, si se amamanta a demanda, no debemos temer por que el niño pase hambre, ya que siempre habrá leche para él. Cuanto más pida, más se fabrica. Y por lo tanto no será necesario ningún suplemento para saciar su hambre.

 

En el caso de la lactancia con biberón habrá que calcular lo que necesita. Existen tablas que indican las cantidades recomendadas para cada edad. Pero no hay que olvidar que son solamente eso, recomendaciones. No significa que todos los niños deban tomar esa cantidad exacta. Puedes probar con una medida y dejar que el bebé decida lo que tomar. Si sobra, en la siguiente toma dale menos cantidad y si no es suficiente, añade y dale más.

 

¿Cómo sabemos si tiene hambre?

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¿Cómo saber si mi bebé come bien?

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A menudo los papás y las mamás dudan sobre si la alimentación de sus hijos es la adecuada o no. Para muchos pediatras, además, esta es considerada como una de las consultas más frecuentes. ¿Está mi hijo comiendo bien? ¿Se estará alimentando lo suficiente? ¿Come muy poco o demasiado para su edad?

Prácticamente todos los bebés lloran cuando tienen hambre. Para saber si llora porque quiere comer o llora por otra razón, lo más eficaz es ofrecerle el pecho (o el biberón), si lo acepta, come y se calla, es que tenía hambre. Si lo rechaza, la causa de su llanto probablemente es otra.

 

Además del llanto, uno de los mejores indicadores de que el niño está comiendo bien está en el pañal. Si hace pis y caca de forma regular y con normalidad, es que come bien.

 

Otro es el peso. Si crece y engorda adecuadamente quiere decir que se está alimentando correctamente. Ahora bien, conviene recordar que cada niño aumenta de peso de forma diferente. Las tablas de crecimiento son medias, lo que supone que hay niños por encima de ese peso o talla y niños por debajo. Lo preocupante no es que el niño pese menos que su primo de la misma edad, sino que no aumente nada de peso o incluso que lo pierda.

 

A diferencia del biberón, con el pecho, al no ser transparente, resulta prácticamente imposible saber la cantidad de leche exacta que toma el bebé. Por eso muchas madres que amamantan se preocupan al dudar si su hijo se ha quedado con hambre. La lactancia a demanda implica dejar al bebé comer lo que él decida o necesite. ¿Cómo saber que ha terminado? No te guíes por el reloj, ya que no todos los bebés emplean el mismo tiempo en comer. Depende del niño, de la edad y del momento del día. Unos tardarán unos minutos y otros pueden superar la hora. Un signo claro de que está saciado es cuando suelta el pecho o la tetina, no llora y se queda tranquilo. Si al cabo de un rato vuelve a llorar seguramente se haya quedado con hambre (esto ocurre a menudo cuando se le retira del pecho pensando que ya ha terminado).

 

Olvídate de los horarios o las cantidades, porque cada niño es diferente. Las medidas recomendadas son medias y aproximaciones. No significa que tengan que seguirse a rajatabla. Hay niños que comen más y otros menos. También depende de la edad, o de la época del año. En verano pueden mostrarse más inapetentes, pero si tienen sed pueden querer mamar más a menudo. A veces el niño mama durante unos minutos, para y vuelve a mamar al cabo de un tiempo. Igualmente, alrededor de los nueve meses suele producirse un parón en el crecimiento del niño, ya no crece tan rápido como en meses anteriores y como consecuencia necesitará comer menos.

 

La misma regla puedes emplear con los niños que ya comen sólidos. Mientras la leche sea el alimento principal de su dieta (hasta el primer año de edad aproximadamente), la alimentación complementaria servirá para experimentar con nuevos sabores y texturas. Si no lo quiere o no acaba, inténtalo otro día y dale leche (materna o de fórmula) si tiene hambre.

 

Como madre irás conociendo a tu bebé mejor que nadie. Guíate por tu instinto y recuerda que, si un niño está sano, comerá lo que necesite; y llorará para pedirlo. Ningún bebé se muere de hambre por no pedirlo. Por ello no debes insistir ni obligarle a comer si no quiere, porque seguramente es que no tiene hambre.


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Las dosis de leche para el bebé deben ser definidas por el propio bebé tal y como se hace con la lactancia materna, que es a demanda. De esta manera, el bebé se regula en función de las necesidades de cada momento.


Fecha de actualización: 24-08-2012

Redacción: Irene García

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