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Síntomas en bebés de ictericia

Síntomas en bebés de ictericia

Cuando los bebés nacen tienen la piel de color rojo dado el esfuerzo que han realizado durante el proceso completo del parto, pero a medida que los días y meses van pasado su piel adquirirá un tono u otro. En ocasiones, la piel puede ser de un tono amarillento, lo que indica la presencia de ictericia.

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La coloración de la piel de nuestro bebé es importante. No todos poseen el mismo tono, ya que existirán bebés que tengan un color de piel más rosado y otros, sin embargo, tendrán un color de piel más blanco. El problema viene entonces cuando la piel es de un tono amarillento. En este caso, como decíamos anteriormente, el tono de la coloración nos está indicando que nuestro bebé tiene ictericia.


La ictericia es la coloración amarillenta de la piel y las mucosas producida por el aumento de la bilirrubina en la sangre como resultado de ciertos trastornos hepáticos. Es decir, la ictericia infantil se produce porque el hígado del bebé no está lo suficientemente maduro como para eliminar la bilirrubina del torrente sanguíneo. Es importante saber que la ictericia no se trata de una enfermedad sino de un signo clínico externo, pero que debe ser tratada para evitar las múltiples complicaciones que puedan surgir.


Este signo clínico externo (ictericia) es bastante frecuente en los recién nacidos, sobre todo en los bebés prematuros dado que sus cuerpos están menos preparados para excretar la bilirrubina de manera eficaz. La ictericia suele aparecer entre el segundo y el séptimo día de vida del recién nacido con una coloración que suele presentarse de forma leve y desparecer en la mayoría de los casos a los pocos días con tratamiento médico muy sencillo.  

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Aunque lo más habitual es que nos demos cuenta de que nuestro pequeño tiene ictericia al observar que la piel de la cara es de un tono amarillento, existen algunos otros síntomas que nos pueden ayudar a descubrir si realmente tiene o no ictericia. Además de la cara, también el tronco, los brazos, las piernas y la conjuntiva (membrana mucosa transparente que tapiza el globo ocular) pueden poseer un color amarillento. Además, la alimentación deficiente y el letargo son algunos de los síntomas que también pueden indicarnos la presencia de ictericia. El letargo en el bebé se refiere a cuando este está decaído, duerme mucho o no tiene energía. En estos casos tendrá que ser atendido por su médico o pediatra lo antes posible.


Lo que debemos hacer nosotros, los padres, para identificar si nuestro bebé tiene ictericia es presionarle levemente la frente o la nariz. Si el área donde presionamos tiene un tono de color amarillento lo más probable es que tenga ictericia leve. Si nuestro bebé no tiene ictericia el color de la piel una vez haya sido presionada será ligeramente más claro que su color habitual. Lo más adecuado, sin duda, es observar a nuestro bebé con la luz natural del día para que el tono que veamos sea lo más parecido a la realidad.


El problema viene cuando se trata de una ictericia grave. En estos casos, una vez haya sido identificado, lo que debemos hacer es acudir al médico si nuestro bebé presenta alguno de los siguientes síntomas:


- La piel del bebé se vuelve más amarilla

- Aspecto amarillo también en el abdomen, los brazos y las piernas

- Desgana y cansancio en el bebé

- Dificultad a la hora de despertarlo

- Llanto agudo

- Alimentación deficiente y ausencia de aumento de peso


Por normal general, la ictericia no requiere de tratamiento ya que es suficiente si mantenemos a nuestro pequeño adecuadamente hidratado con nuestra leche materna para provocar deposiciones regulares frecuentes. Necesitamos que las deposiciones sean así ya que la bilirrubina, el pigmento de color amarillo que se encuentra en la bilis, se forma por la degradación de la hemoglobina y es expulsada del cuerpo a través de las heces.


No obstante, independientemente de que los síntomas sean más o menos leves o de si la hidratación que aportamos a nuestro bebé es la adecuada, si la ictericia sigue presente lo que está claro es que siempre resultará bastante difícil determinar su gravedad solamente observado su piel por lo que lo más recomendable será acudir al médico para que sea él quien evalúe a nuestro bebé si tiene los ojos y/o la piel de un color amarillento. En los casos más graves de ictericia se debe recurrir a la fototerapia, un tratamiento con una lámpara especial que ayuda al cuerpo a eliminar la bilirrubina.


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Fecha de actualización: 23-04-2018

Redacción: Irene García

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