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Mi leche está aguada

Mi leche está aguada

“Mi leche parece agua, es de mala calidad”. Esta típica expresión, muy común durante pasadas décadas, aún puede oírse en algunas mujeres, provocando que muchas abandonen la lactancia materna, al creer que su leche, por ser muy aguada, “no alimenta” a su bebé.

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La leche materna es siempre mejor que cualquier otra

Esta confusión se produce habitualmente porque la comparamos con la leche de vaca. Al extraer la leche materna puede observarse que, efectivamente, es más transparente que la que consumimos los adultos. Esto es porque la de vaca es más densa y más rica en proteínas, por eso tiene ese aspecto, más blanco.

Pues bien, conviene saber que toda mamá produce la mejor y la más apropiada leche para su hijo. Los bebés humanos no necesitan la misma cantidad de proteínas y grasas que los terneros, por eso la leche humana es diferente a la de vaca. La leche de cada mamífero tiene la composición ideal para los requerimientos específicos de sus crías.

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El negocio del siglo XXI: vender leche materna

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Últimamente, se ha puesto de moda entre algunas madres cuya producción de leche es más abundante que lo que ingiere su bebé, vender ese excedente a otras madres con el problema contrario, falta de leche por diversos motivos. Aunque esta práctica es totalmente legal, los médicos recomiendan acudir a bancos de donación de leche, donde ésta es examinada, para evitar posibles infecciones o contaminantes en la leche que no está contralada por ningún experto.

Y tambien:

Además la leche materna tiene la peculiaridad de cambiar su composición durante la mamada. Así, al principio será más aguada, para saciar la sed del lactante y a lo largo de la toma irá cambiando gradualmente volviéndose más grasa (¡hasta 5 veces más que al inicio!) y por lo tanto más concentrada y más calórica, para satisfacer las demandas nutricionales del bebé. Por eso es tan importante dejar que el niño mame cuanto quiera, sin límite de tiempo, hasta que se suelte por sí mismo.

Si se le cambia de pecho cuando aún no ha acabado con el primero, puede ocurrir que, al tomar solo la leche del principio, menos concentrada y con menos calorías, no se sacie; pero sin embargo, como su pequeño estómago se ha llenado de leche, no puede comer más. ¿Qué ocurrirá? Probablemente al poco tiempo pida comer de nuevo porque vuelve a tener hambre.

Sabiendo esto, podemos concluir que el niño con su mamada (con la duración, la frecuencia, etc.) es el que controla la composición y la cantidad de leche que quiere o necesita tomar. De aquí la conveniencia de alimentar los bebés a demanda, en función de su apetito y no de horarios estrictos. 

Si sigues preocupada puedes realizarte una extracción con el sacaleches. Vaciando un pecho podrás observar que, en el fondo del recipiente, se queda toda la parte líquida y en la superficie la grasa (algo parecido a cunado se mezcla agua con aceite).

 

¿Cómo saber si mi leche materna alimenta bien a mi bebé?

Hay diversos factores que ayudan a ver si tu leche materna está alimentando bien a tu bebé:

- El aumento de peso del bebé:

• Entre los 0 y 4 meses gana de media entre 100 y 200 gramos por semana

• Entre los 4 y los 6 meses gana entre 80 y 150 gramos por semana

• Entre los 6 y los 12 meses gana entre 40 y 80 gramos a la semana

- Si la piel del bebé es algo áspera, seca o arrugada puede que el líquido que está consumiendo no le hidrate correctamente. Podría estar sufriendo deshidratación.

- La deshidratación también se puede ver en los ojos, debe tenerlos húmedos.

- Quiere comer con demasiada frecuencia: de media, un bebé come 10 veces al día. Cuando pide más de la cuenta puede que sea porque la leche que recibe no es suficiente.

- Si se presenta un olor fuerte o un color amarillo oscuro en la orina. Si tiene alguno de estos síntomas debes consultarlo con su pediatra.

 

La leche materna y sus colores y texturas

Puede que te parezca que tu leche esté aguada si la comparas con la primera leche. Hay que decir que la leche materna evoluciona según las necesidades que tienen los niños.

- El calostro: es la leche que toma el bebé los primeros días de vida. Este tipo de leche comienza a sintetizarse en las últimas semanas (o días) del embarazo. Es una leche muy rica en betacarotenos, lo que hace que sea de un color amarillento/anaranjado. Además, esta leche es más espesa que la que se empieza a producir más tarde.

- Al principio de la extracción puede tener la leche un color un poco azulado si se compara con el color amarillento al que se esta acostumbrado. Esto se debe a que en el principio de la extracción la leche es más rica en hidratos de carbono y tiene menor contenido en grasa. Esto la hace más clarita, tirando hacia un color azulado. Aquí es donde se puede llegar a pensar que tienes la leche aguada, pero, a medida que se vacía el pecho, va saliendo la leche que más grasa tiene (por lo que se vuelve también mas densa). Además, la leche también puede cambiar de color según la dieta que sigas o las circunstancias en las que se encuentre la madre:

- Leche materna anaranjada: si tomas muchos alimentos de este color como zanahoria, naranja, etc. da lugar a leche de color anaranjado.

- Leche materna color verdoso: si tienes un consumo exagerado de verduras de hoja verde (espinacas, acelgas, etc.) o gran cantidad de bebidas isotónicas puede que tu leche sea un poco verde. Además, se han dado casos que suplementos vitamínicos han aportado a la leche un color verdoso. Se ha descubierto que seguía siendo apta para el consumo del bebé.

- Leche materna rosa o roja: esto pasa si tienes grietas en el pezón, mastitis o lesiones internas en los conductos mamarios. Es habitual que puedas ver la leche de color rosado o con hilos de sangre. Esta leche es perfectamente apta para el consumo de los bebés, pero si te estás extrayendo la leche y te molesta el color puedes dejarla reposar para que la sangre se deposite en el fondo.

- Leche materna marrón: sucede en los primeros días de vida del bebé y es fisiológico. Sucede porque en los días previos al parto aumenta el aporte de sangre en el pecho. Esto puede hacer que los capilares se rompan y se mezclen con la leche materna dándole un aspecto marrón. En unos días volverá a ser “blanca”.- Leche negra: algunos medicamentos pueden producir cambios en la consistencia y color de la leche materna. Tienes que consultar con tu médico si estos medicamentos son compatibles con la lactancia materna. La minociclina, por ejemplo, puede teñir la leche materna (y otros líquidos corporales) y acabar siendo negros.


Fuente: Guía de lactancia materna, Asociación Española de Pediatría. http://www.aeped.es/sites/default/files/7-guia_baleares_esp.pdf

Fecha de actualización: 09-06-2020

Redacción: Irene García

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