Mi leche está aguada

Mi leche está aguada
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“Mi leche parece agua, es de mala calidad”. Esta típica expresión, muy común durante pasadas décadas, aún puede oírse en algunas mujeres, provocando que muchas abandonen la lactancia materna, al creer que su leche, por ser muy aguada, “no alimenta” a su bebé.

Esta confusión se produce habitualmente porque la comparamos con la leche de vaca. Al extraer la leche materna puede observarse que, efectivamente, es más transparente que la que consumimos los adultos. Esto es porque la de vaca es más densa y más rica en proteínas, por eso tiene ese aspecto, más blanco.

 

Pues bien, conviene saber que toda mamá produce la mejor y la más apropiada leche para su hijo. Los bebés humanos no necesitan la misma cantidad de proteínas y grasas que los terneros, por eso la leche humana es diferente a la de vaca. La leche de cada mamífero tiene la composición ideal para los requerimientos específicos de sus crías.

 

Además la leche materna tiene la peculiaridad de cambiar su composición durante la mamada. Así, al principio será más aguada, para saciar la sed del lactante y a lo largo de la toma irá cambiando gradualmente volviéndose más grasa (¡hasta 5 veces más que al inicio!) y por lo tanto más concentrada y más calórica, para satisfacer las demandas nutricionales del bebé. Por eso es tan importante dejar que el niño mame cuanto quiera, sin límite de tiempo, hasta que se suelte por sí mismo.

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Aunque no se ha llegado aún al nivel de Brasil, que cuenta con una red de bancos de leche materna de más de 200 establecimientos en todo el país, en España se sigue trabajando para que cada vez sean más los recursos disponibles para proveer de leche materna a los recién nacidos que, por diversos motivos, no pueden ser amamantados inicialmente por sus madres.

 

Si se le cambia de pecho cuando aún no ha acabado con el primero, puede ocurrir que, al tomar solo la leche del principio, menos concentrada y con menos calorías, no se sacie; pero sin embargo, como su pequeño estómago se ha llenado de leche, no puede comer más. ¿Qué ocurrirá? Probablemente al poco tiempo pida comer de nuevo porque vuelve a tener hambre.

 

Sabiendo esto, podemos concluir que el niño con su mamada (con la duración, la frecuencia, etc.) es el que controla la composición y la cantidad de leche que quiere o necesita tomar. De aquí la conveniencia de alimentar los bebés a demanda, en función de su apetito y no de horarios estrictos. 


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Fecha de actualización: 25-09-2012

Redacción: Irene García

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