Escalofríos en el embarazo

Escalofríos en el embarazo
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Durante el embarazo la mujer sufre diversos síntomas y su cuerpo experimenta muchos cambios. Durante los 9 meses de preñez los síntomas que se padecen son tantos que muchas embarazadas no saben cuándo estos pueden ser normales o cuándo son preocupantes y es necesario acudir al médico. En función de la etapa de gestación y la salud de la futura madre la sintomatología puede ser más o menos alarmante.

Muchas mujeres sufren escalofríos durante el embarazo y no saben el por qué. Los escalofríos son un mecanismo que utiliza el cuerpo de manera natural para regular la temperatura corporal, son contracciones y relajaciones rápidas de los músculos que generan calor cuando hace frío. Si una embarazada se expone a temperaturas frías no sería raro que los sintiera. En ocasiones, esta sensación aparece sin que nada relacionado con el calor o el frío esté presente, al experimentar emociones muy fuertes, ya sea alegría o miedo, también pueden presentarse.

En esos casos ya se sabe que es una sensación normal, pero los problemas surgen cuando los escalofríos se presentan junto a otros síntomas. El acompañamiento de diarrea, una temperatura corporal alta  o escozor al orinar son señales de una infección y, en ese caso, es importante acudir al médico cuanto antes. Por lo general, sufrir infecciones durante la gestación no compromete la vida ni la salud del feto, pero sí existe mayor riesgo al automedicarse ya que no todos los fármacos son adecuados para las embarazadas y por ello hay que seguir las recomendaciones del especialista.

La infección en el tracto urinario suele ser la más común durante el embarazo, se trata de una inflamación bacteriana del tracto urinario que suele estar relacionada con los cambios que se producen en las vías urinarias al dificultar el drenaje de la orina desde la vejiga a causa del aumento del tamaño del útero. Otras infecciones que también pueden afectar a las mujeres gestantes son la infección gastrointestinal o, también, una infección en las vías respiratorias.

La infección gastrointestinal aparece causada, principalmente, por el rotavirus, aunque existen otras causas no infecciosas como la intolerancia a la lactosa o el gluten. Esto deriva en una inflamación del tracto gastrointestinal (estómago e intestino) causando vómitos, diarreas, pérdida del apetito, dolor abdominal y calambres. En este caso es muy importante que la mujer embarazada se mantenga bien hidratada. Por otro lado, las infecciones en las vías respiratorias están causadas por infecciones virales que se pueden contraer de muchas maneras al contacto con otras personas u objetos infectados. La gripe y el resfriado son las más comunes y, rara vez afectan negativamente al bebé.

Estos escalofríos causados por infecciones se puede decir que son normales al encontrarse dentro de los síntomas de estas, pero existen algunos que no lo son. Los escalofríos y la sudoración pueden estar relacionados con otras afecciones como la presión baja, la anemia, carencias nutricionales o ciertos cambios hormonales causados por ansiedad o estrés. La ingesta de ciertos medicamentos también puede afectar de esta manera a la embarazada.

Además de los escalofríos, existen otros síntomas que deben poner en alerta a la mujer gestante para que acuda de inmediato al médico y la traten lo antes posible.

Complicaciones en el embarazo y la tiroides

Complicaciones en el embarazo y la tiroides

¿Problemas de tiroides? Los cambios hormonales y ciertas enfermedades pueden dar lugar a desórdenes de la glándula tiroidea en el embarazo, que provocan graves complicaciones tanto para la madre como para el feto si no se lleva un control adecuado

1.            Si se nota una disminución en los movimientos del bebé. Si han pasado 24 horas y no se nota ninguna actividad del feto es necesario acudir al especialista, lo mismo ocurre cuando no se sienten pataditas tras la semana 24 de gestación.
 

2.            Existen unas contracciones de los músculos del útero que si duran más de 1 hora y son muy dolorosas no son buena señal.
 

3.            Sufrir desmayos frecuentes después del cuarto mes de embarazo cuando deberían haber disminuido tras el primer trimestre del mismo.
 

4.            Las hemorragias vaginales nunca son un buen signo y es indispensable acudir de inmediato al médico si se sufren sin importar el periodo de gestación en el que se encuentre la mujer. 
 

5.            Si se tiene pérdidas de un líquido incoloro a través de la vagina puede ser síntoma de que se haya producido una ruptura de membranas. Si esto ocurre antes de la semana 37 es una emergencia, pero siempre es señal de alerta.

Estos síntomas son los más preocupantes juntos con los escalofríos y que nunca hay que dejar pasar. Asimismo, existen otras señales por las cuales también se debería acudir al médico como las molestias al orinar, dificultad para respirar, dolor en el pecho, palpitaciones, pulso acelerado, la aparición de problemas visuales, dolores abdominales fuertes y persistentes, fiebre alta que no disminuye, mareos súbitos o aturdimiento o tos con presencia de sangre.

Durante la gestación es importante no restarle importancia a los síntomas que pueda experimentar la mujer, es mejor acudir al especialista y descartar posibles padecimientos a llevarse sustos innecesarios. Además, los padres se quedarán más tranquilos y ambos disfrutarán del embarazo.


Fuente:

Huggins-Cooper, Lynn (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed, Nowtilus.

Redacción: Andrea Rivero

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