¿En qué momento empieza el embarazo?

¿En qué momento empieza el embarazo?
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El embarazo no empieza hasta que el óvulo fecundado se implanta en las paredes del útero. En ese momento, empieza a enviar unas señales a todo el organismo para que este sepa que se ha producido una gestación y comience a prepararse para permitir el crecimiento y desarrollo de ese minúsculo embrión.

A pesar de lo que mucha gente podría pensar, el embarazo no comienza en la fecundación, puesto que, si esta se produce y el óvulo es fecundado, pero el cigoto no consigue alojarse en las paredes del útero, no se producirá un embarazo, sino que ese óvulo fecundado se desprenderá junto con los restos del endometrio engrosado en la siguiente regla.


Esto ocurre más veces de las que podríamos pensar, pero la mujer no llega a darse cuenta de que se produjo la fecundación, puesto que la regla le llega en el día que correspondía. Tampoco se considera un aborto espontáneo porque, como hemos dicho, no se considera que hay embarazo hasta que el óvulo fecundado no se implanta en las paredes del útero.


Por lo tanto, el embarazo empieza en el momento en se produce la implantación, unos 7 días después de la fecundación. A partir de ese momento, el blastocisto (que es como se llama al embrión en esa fase de la gestación), proyecta unos filamentos que se hunden en la mucosa y le conectan a los vasos sanguíneos maternos para obtener los nutrientes que necesita para continuar su desarrollo hasta que se forme la placenta, que será la encargada de su nutrición a través del cordón umbilical el resto del embarazo. En ese momento el blastocisto forma parte del cuerpo materno, por lo que se considera que el embarazo ya ha comenzado.


El blastocisto, en esta tercera semana de embarazo, tiene estructura de blástula bilaminar o con dos tipos celulares: el trofoblasto y la masa interna. La masa celular interna se repliega sobre sí misma mediante la gastrulación, formando las tres capas embrionarias: ectodermo, mesodermo y endodermo, a partir de las cuales se producirán todos los tejidos y órganos del futuro bebé.


El ectodermo, la capa más externa, formará el saco amniótico y tejidos como la piel, la boca, la córnea o el sistema nervioso; el mesodermo, la capa intermedia, forma el aparato circulatorio, el aparato excretor, los músculos, el esqueleto y el sistema reproductor; y el endodermo, la capa más interna, permite que se formen la mayoría de los órganos internos del cuerpo.


En esa semana comienza a formarse también la placenta y a producirse la hormona del embarazo hCG (gonadotropina coriónica) cuya función es detener la ovulación y favorecer la implantación. Esta hormona va aumentando sus niveles en las siguientes semanas para evitar que se produzca un aborto.


- Menos de tres semanas de embarazo: menor que 5 mIU/ml.

- 3 semanas: entre 5 y 50 mIU/ml.

- 4 semanas: entre 5 y 426 mIU/ml.

- 5 semanas: entre 18 y 7.340 mIU/ml.

- 6 semanas: entre 1.080 y 56.500 mIU/ml.

- 7 a 8 semanas: entre 7.650 y 229.000 mIU/ml.

- 9 a 12 semanas: entre 25.700 y 288.000 mIU/ml.

- 13 a 16 semanas: entre 13.300 y 254.000 mIU/ml.

- 17 a 24 semanas: entre 4.060 y 165.400 mIU/ml.

- 25 a 40 semanas: entre 3.640 y 117.000 mIU/


El aumento de esta hormona es el que hace que empiecen a aparecer los primeros síntomas de embarazo, como las náuseas, el cansancio, los mareos, el sueño, los dolores abdominales, etc. Además, cuando la hCG mide más de 20 mIU/ml ya se puede detectar en los test de embarazo caseros, los que se compran en la farmacia y reaccionan a la orina. Por lo tanto, hacia la cuarta semana de embarazo puedes hacerte un test de embarazo para confirmar si estás encinta o no. Se recomienda esperar a un retraso de uno o dos días de la menstruación para hacerse el test para no tener un falso negativo.


Una vez hayas confirmado la gestación se recomienda también que pidas cita con tu ginecólogo para que empiece a hacerte las revisiones oportunas y los primeros análisis y ecografías para confirmar que todo va bien.


Debes estar tranquila, llevar una dieta sana, nada de alcohol ni automedicarte y, ante cualquier síntoma de alarma, como un sangrado abundante o un dolor intenso que no se pasa, acudir a urgencias.


Si no estás tomando ácido fólico, empieza ya mismo a hacerlo (aunque se recomienda tomarlo desde tres meses antes de la concepción) y evita aquellos alimentos que pueden ser peligrosos por el riesgo de infecciones como la toxoplasmosis, la listeriosis o el anisakis. Evita, por lo tanto, alimentos crudos como las carnes rojas, los embutidos, el pescado crudo, los quesos sin pasteurizar, los ahumados, etc. Lava bien también las verduras y frutas que vayas a consumir sin pelar ni cocinar y abandona de todo el alcohol, muy peligroso para el desarrollo del feto.


Siguiendo estas pequeñas recomendaciones y acudiendo de manera regular a las citas, seguro que todo va bien. 

 

 


Fuente:

Goetzl, Laura (2006), Concepción y embarazo a partir de los 35, Pearson Educación.

Redacción: Irene García

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