Hipogalactia, o cuando la producción de leche materna baja

Hipogalactia, o cuando la producción de leche materna baja
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La hipogalactia es la producción insuficiente de leche materna, es decir, secretar menos leche de la que necesita el bebé para alimentarse. La hipogalactia real es un problema muy raro, lo que es más habitual es la hipogalactia falsa, es decir, aquella causada por una mala lactancia materna que impide la producción adecuada de leche, pero que no está ligada a ninguna enfermedad o problema real.

Entre las causas principales de la hipogalactia encontramos:

 

- Hipotiroidismo: las mujeres con este problema de la tiroides que no tienen tratamiento producen muy pocas hormonas tiroideas, esenciales en la regulación de la energía, la temperatura corporal y al funcionamiento del cerebro, corazón, músculos y otros órganos. Además, puede ocasionar una menor producción de leche materna. Por eso, las mujeres con este problema deben seguir el tratamiento durante la lactancia.

 

- Agenesia del tejido mamario: durante el embarazo, las glándulas mamarias sufren una serie de cambios para poder producir leche una vez nazca el bebé. Sin embargo, en algunas mujeres estos cambios no se producen, por lo que las mamas no son capaces de producir leche. Esta es una enfermedad muy rara que se produce muy pocas veces.

 

- Síndrome de Sheehan: ocurre tras una fuerte hemorragia en el parto, que causa la isquemia o necrosis de la hipófisis por falta de riego sanguíneo. Al no funcionar correctamente la hipófisis, no secreta la hormona prolactina ni oxitocina, fundamentales en la producción de leche. Para tratarlo hace falta administrar a la madre de forma artificial las hormonas que no produce.

Tengo poca leche

Tengo poca leche

Este supuesto problema anima a algunas mujeres a dejar de dar el pecho a su bebé o a complementar la lactancia materna con fórmula artificial. Sin embargo a pesar de lo que se cree, sí se puede aumentar la producción de leche materna.   

 

- Déficit congénito de prolactina: se da en aquellas mujeres que, de nacimiento, producen poca hormona prolactina, la encargada de la producción de leche materna.

 

- Retención de placenta: la última fase del parto es el alumbramiento, cuando se expulsa la placenta. Unos 45 minutos después de que esto ocurra, la madre empieza a segregar prolactina para que se produzca la subida de la leche. Pero si la placenta no es expulsada totalmente y quedan restos placentarios en el útero, no se comienza a producir prolactina. Este es un problema pasajero que desaparecerá en cuanto los médicos se den cuenta y extraigan toda la placenta.

 

- Hipoplasia mamaria o tejido glandular insuficiente. Algunos pechos no se desarrollan de manera normal, generalmente por motivos hormonales. En estos casos, la cantidad de glándula mamaria es escasa, lo que limita la producción de leche materna. Hay que tener en cuenta que esto no tiene que ver con el tamaño del pecho, no por tener un pecho más pequeño se tiene que tener hipoplasia mamaria, depende de la proporción de grasa. Las mamas hipoplásicas suelen tener las aréolas muy grandes, bulbosas, con formas tubulares, etc.

 

- Cirugía mamaria: haber sufrido una cirugía en el pecho, tanto para aumentar como disminuir el mismo, puede hacer que haya una mala transmisión de los estímulos nerviosos a través del tejido cicatricial. Si el pecho no hace llegar el mensaje a la hipófisis, esta no segregará las hormonas necesarias para producir la leche materna. Esto no significa que las mujeres que estén operadas del pecho no puedan ofrecer lactancia materna a sus hijos, pasa solo en casos en los que hay tejido cicatricial que interfiere en estos estímulos.

 

- Obesidad mórbida. Las mujeres con un índice corporal de mayor de 30 pueden sufrir un retraso en la subida de la leche. También puede ocurrirles a las que han sufrido diabetes gestacional.

 

- SOP (Síndrome de Ovarios Poliquísticos). El SOP es un desequilibrio hormonal que causa menstruaciones irregulares, problemas de fertilidad, abortos espontáneos, vello facial o corporal excesivo y, en la lactancia, una creación inadecuada de los receptores de prolactina. Por lo tanto, algunas mujeres que tienen este problema tendrán también problemas para producir la suficiente leche materna.

 

Causas de la hipogalactia secundaria

 

Además de estas enfermedades y problemas, que no son habituales, lo que sí ocurre a muchas mamás primerizas es que no saben cómo colocar al bebé correctamente al pecho, lo que hace que este no se enganche bien y, por lo tanto, no produzca la suficiente cantidad de leche.

 

Además de un mal enganche o una postura inadecuada, son otras las causas que pueden hacer que el bebé no mame correctamente, causando una producción baja de leche, como la anquiglosia o el frenillo sublingual corto, la retrognatia o micrognatia (mandíbula inferior muy retraída o reducida), la debilidad del bebé por inmadurez, prematuridad, síndromes genéticos o cardiopatías, labio leporino, paladar hendido, hipotonía o traumas causados por un parto complicado.

 

Una succión poco eficiente por cansancio del bebé o seguir unos horarios estrictos también pueden afectar a la producción de leche (recuerda que la lactancia debe ser a demanda, no cada 2 o 3 horas).

 

Estos problemas pueden resolverse con la ayuda adecuada, calma y paciencia, logrando que el bebé aprenda a mamar como debe para producir toda la leche materna que necesita.

 

¿Cómo tratar la hipogalactia?

 

En los casos de hipogalactia secundaria, solo hace falta encontrar el motivo para conseguir que el bebé se enganche correctamente, mame siempre que lo necesite y, así, se mejora la producción de leche. Cuanto más mame el bebé, más leche se producirá.

 

Sin embargo, en algunos de los casos de hipogalactia real es más complicado resolver el problema. Para aumentar la producción de leche se puede recurrir a galactogogos, tanto naturales como farmacológicos, que ayuden a secretar más leche. Los de efectos más probados y fiables son los farmacológicos y, en concreto, la domperidona. También es importante poner al bebé al pecho a menudo y, si no se puede, sacarse leche con un sacaleches para favorecer la producción.

 

Si no se consigue aumentar la leche, pero sale algo, se puede dar al bebé el pecho y completar con leches de fórmula o leche donada para que el pequeño pueda seguir beneficiándose de la lactancia materna, no hay por qué abandonarla por completo. 

 

 


Fuentes:

Alba Padró. Asesora de Lactancia de ALBA. IBCLC.

Guía de lactancia materna, Asociación Española de Pediatría.

http://www.aeped.es/sites/default/files/7-guia_baleares_esp.pdf

Redacción: Irene García

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