Beneficios de la lactancia materna para la madre

Beneficios de la lactancia materna para la madre
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No todas las madres quieren o pueden dar el pecho a su bebé. Existe la posibilidad de que no succionen correctamente o de que exista una baja producción de leche por el mal agarre o posición al darle el pecho. Sin embargo, siempre hay que intentar dar el pecho al bebé ya que es lo mejor tanto para el bebé como para la mamá.

Actualmente, hay madres que optan por la leche de fórmula, sustituto artificial de la leche materna, por diferentes motivos (en ocasiones erróneos):

           
- El peso del bebé. Algunas madres consideran que no es el adecuado y que sus hijos no están recibiendo la suficiente cantidad con la leche materna como lo harían con un biberón preparado con leche de fórmula, por lo que deciden abandonar la lactancia.


- Problemas físicos en el pecho. Algunos de ellos son la mastitis, las pequeñas grietas o los dolores.


- Falta de apoyo del entorno. La temprana incorporación de la mujer al trabajo hace prácticamente imposible un seguimiento correcto de la lactancia materna.


- Falta de información. Un motivo real y muy presente en nuestra sociedad. Muchas madres deciden no amamantar porque no han recibido la información adecuada sobre la lactancia materna.

¿Por qué se abandona la lactancia materna?

¿Por qué se abandona la lactancia materna?

La lactancia materna es de vital importancia para el desarrollo saludable del recién nacido. Sin embargo, a pesar de que muchos países apoyan la recomendación de la OMS de que los niños deben alimentarse exclusivamente con leche materna hasta los seis meses de vida, diferentes estudios demuestran que actualmente, tanto en países desarrollados como subdesarrollados, las tasas no son todo lo buenas que debieran.


Sin embargo, existen multitud de beneficios que no conocemos. La lactancia materna es buena tanto para la madre como para el bebé. La alimentación con leche materna es una forma de facilitar el correcto desarrollo y crecimiento de nuestros hijos debido a los nutrientes y anticuerpos que aporta al organismo.


Sabemos que amamantar a nuestro bebé supone una experiencia emocional inigualable con él, y además, aumenta al liberar hormonas, tales como la oxitocina, que promueve amor y apego entre madre e hijo, o la prolactina, que produce una sensación de calma y positivismo que permite relajarse y centrar toda la atención en el pequeño.


Aunque no todos los beneficios son a nivel emocional, pues la lactancia materna genera beneficios a corto y a largo plazo. La alimentación natural ayuda a la madre a recuperarse tras el parto. El sangrado posparto es muy común pero se puede reducir si la madre amamanta a su bebé. La hormona oxitocina, liberada en la lactancia, ayuda a recuperar el tamaño normal del útero y reducir así el sangrado. Asimismo, la lactancia materna ayuda a contraer el útero, lo que produce una rápida recuperación del cuerpo de la mujer tras el embarazo. Disminuye el riesgo de sufrir una depresión posparto y previene la anemia.


Las probabilidades de padecer algunos tipos de cáncer como el de mama o el de ovario se reducen, y durante la lactancia, la cantidad de calcio absorbida es mayor, por tanto, las posibilidades de sufrir osteoporosis disminuyen. Además, algunos estudios realizados confirman que la lactancia primera puede reducir el riesgo de sufrir diabetes tipo 2, artritis reumatoide y enfermedades cardiovasculares. Disminuye a largo plazo el riesgo de hipertensión en la madre y a medida que el tiempo de lactancia es mayor, también lo serán los efectos protectores.


Favorece el descanso, ya que la hormona prolactina, que estimula la producción de leche, provoca un efecto relajante tanto para la madre como para el bebé.

Ayuda a perder el peso que ha cogido la madre en el embarazo más rápidamente, puesto que se consumen unas 450 o 500 calorías diarias extra porque el bebé se alimenta de esas reservas de grasa generadas por la madre.


La lactancia materna exclusiva funciona, en el 98% de los casos, como método natural de control de natalidad. Es decir, supone un retraso de del retorno del período menstrual en la madre, si el bebé está recibiendo lactancia materna día y noche, y este no supera los seis meses de edad.


Finalmente, supone un ahorro de tiempo y dinero. La lactancia materna no supone ningún gasto, a diferencia de la leche de fórmula, que según la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), supone alrededor de 600 euros durante el primer año de vida del bebé si se consumen aproximadamente tres latas de leche de fórmula mensuales. Por eso, además de todos los beneficios anteriormente mencionados, el motivo económico puede ser otra de las razones por las que dar el pecho a nuestro bebé.


Además, es ideal para el medio ambiente, pues no tenemos que depositar en los contenedores de basura las cantidades ingentes de latas de leche de fórmula ni tampoco hacer un uso excesivo de agua para lavar el biberón constantemente.  


Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses. Esta debe comenzar en la primera hora de vida del bebé y el amamantamiento debe realizarse cuando lo pida, tanto de día como de noche. Asimismo, tras estos primeros seis meses aconsejan seguir amamantando al bebé, además de proporcionarle los alimentos sólidos que necesite, hasta los dos años.


A partir de esa edad, ambas organizaciones consideran que no existe límite de tiempo y que debe mantenerse hasta que la madre o el niño lo deseen. No existe duración de la lactancia materna en nuestra especie.


Y recuerda: la decisión es tuya siempre, pero antes de elegir debes prestar especial atención a todos y cada uno de los beneficios que existen para ti y tu bebé con el fin de que tu respuesta sea la más adecuada.


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