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Sofocos en el embarazo

Sofocos en el embarazo

Conforme van pasando los meses en el embarazo, irás experimentando nuevas sensaciones. En algunas ocasiones estas molestias pueden llegar a preocuparte, y en otras, aunque no te cojan desprevenida, simplemente pueden dificultar tu rutina.

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Índice

 

¿Por qué aparecen los sofocos?

Muchas mujeres sienten una sensación súbita de calor (sin tener nada que ver con la temperatura que haya en ese momento en el ambiente). Esta sensación se siente en el pecho, en el cuello y en la cabeza, aunque algunas mujeres también experimentan lo que se llama “síndrome de los pies calientes” que es, en realidad, un dolor y quemazón en la planta de los pies causados por una mala circulación sanguínea.

Es normal, especialmente en el último trimestre, que una embarazada se sofoque y sude más de lo habitual. Esto se debe a varios factores. Por un lado hay más sangre circulando, los niveles de la hormona progesterona aumentan para que los vasos sanguíneos se dilaten y se llenen de sangre, y así asegurar que el oxígeno y otros nutrientes necesarios para el desarrollo fetal lleguen a su destino. Se genera calor extra y el cuerpo pide más oxígeno para el bebé. Cambia la forma de respirar, y por eso puedes tener la sensación de que te falta el aire y te acaloras repentinamente.

Por otro lado, el peso del cuerpo de la gestante aumenta y se necesita hacer más esfuerzo para moverse. Este incremento del peso se debe a que el útero y el futuro bebé crecen cada día que pasa, presionando los órganos internos y desplazándolos para hacerse sitio. La capacidad torácica disminuye, lo que se traduce en un menor espacio para respirar, provocando esa sensación de ahogo típica en la gravidez.

Recomendaciones contra los sofocos

- A pesar de que el país esté en plena ola de frío, tú puedes estar sintiendo que estás atravesando el Sahara en agosto. Vestir con capas puede resultarte más cómodo. De forma que cuando sientas golpes de calor repentinos puedas desprenderte de alguna prenda  fácilmente y ponértela cuando tengas frío.

Relájate siempre que puedas y haz ejercicios de relajación. Por ejemplo, túmbate con las piernas dobladas y las plantas de los pies en el suelo. Sube las manos por encima de la cabeza mientras inspiras. Mantente unos segundos en esa postura y suelta el aire al bajar los brazos y ponerlos a lo largo del torso. Haz varias respiraciones. Un estudio ha demostrado que las técnicas de meditación pueden ser útiles para regular la temperatura a través de la respiración y de la meditación.

Evita ejercicios extenuantes, sobre todo en la segunda mitad de la gestación.

Rechaza la comida picante (que además puede favorecer el ardor de estómago), la cafeína y el alcohol (no solo no son saludables para el feto, sino que estas sustancias aumentan los sofocos).

- Por la noche, los sofocones son más frecuentes y, a pesar de ser invierno, una puede despertarse empapada en sudor. Recuérdalo y elige pijamas más ligeros o duerme desnuda directamente.

Como resultado de los sofocos y de la sudoración, el cuerpo pierde mucho líquido y se tiene que reponer con cantidades adicionales de agua. Además de los 2 litros de agua diarios recomendados, si tienes sofocos deberías añadir un poco más de líquido.

- El agua del grifo puede ayudar a aliviar las molestias de los sofocos, por ejemplo:

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Y tambien:

                               · Mantén las muñecas durante un rato bajo el chorro de agua fría

                               · Mete los pies en agua fría cuando sientas que te están ardiendo

                               · Si tienes los ataques de sudoración por la noche, prepara al lado de la cama un cubo con agua fría y una toalla para poder refrescarte rápidamente.

                               · Lleva en tu bolso un pulverizador con agua y un miniventilador

- Geles y pomadas refrescantes: tanto los geles como las pomadas especiales de la farmacia se tienen que guardar en la nevera y son un gran aliado a la hora de refrescarse. Especialmente si se aplican en la cara, en el cuello, en las muñecas o en los pies. Alivian los sofocos durante un tiempo relativamente largo sin tener que mojarte.

- Usa calzado fresco: si tu problema son los pies, puedes hacer baños refrescantes y dar paseos utilizando siempre un calzado cómodo y transpirable. Aunque cueste creerlo, desde los pies también se pueden evitar con éxito los sofocos.

- Apuesta por una alimentación ligera y refrescante: como ya hemos dicho, la hidratación es vital, por lo que intenta hacer comidas ligeras que incluyan verduras y frutas ricas en agua. Limita los alimentos que te provoquen digestiones pesadas.

Aunque los sofocos pueden llegar a ser molestos, ten en cuenta que son pasajeros. Intenta reducir los efectos de los sofocos con estos consejos y, antes de que te des cuenta, habrán desaparecido.

¿Cuándo se debe consultar con un médico?

Si la dificultad para respirar no te permite seguir con tu vida normal deberías consultar al médico.

Es importante que, si estás embarazada, controles tu temperatura corporal. Si estás por encima de los 37,5º C, en lugar de un sofoco o bochorno, tienes fiebre. Si llegas a tener fiebre debes consultar con tu médico, esto puede ser signo de una infección y se debe tratar con urgencia.

Ten en cuenta que en las mujeres gestantes la temperatura normal asciende por dos motivos:

- Por el aumento de la tasa metabólica: el cuerpo reconoce naturalmente el aumento de actividad normal y esto deriva en una mayor temperatura corporal.

- Debido a los cambios hormonales que se experimentan en la gestación.

La media del aumento de la temperatura corporal es de 0,3ºC.

Las futuras madres deben estar siempre un paso por delante y documentarse sobre los cambios físicos que se llevan a cabo durante la gestación. Con esto se evitará la angustia en situaciones perfectamente normales.

Recuerda que un ser crece en tu interior, es normal que tu cuerpo responda con comportamientos inusuales para ti. No obstante, siguiendo los consejos fáciles que hemos ofrecido podrás sobrellevar cualquier problema que se te presente.

Consulta con tu médico ante cualquier preocupación o duda con tu embarazo.


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Fuente:

Goetzl, Laura (2006), Concepción y embarazo a partir de los 35, Pearson Educación.

Fecha de actualización: 18-02-2020

Redacción: Irene García

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