¿Se puede manchar y estar embarazada?

¿Se puede manchar y estar embarazada?
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Durante las primeras semanas de embarazo es normal sufrir pequeñas pérdidas de sangre, por lo que es perfectamente compatible que estés manchando y embarazada. Eso sí, si las pérdidas son abundantes, debes acudir a Urgencias, puesto que puede tratarse de un aborto espontáneo.

Si estás intentando quedarte embarazada, y has mantenido relaciones sexuales sin protección en tus días fértiles, estarás deseando que llegue el día de la regla para, si no te baja, poder hacerte una prueba de embarazo casera y salir de dudas. Sin embargo, es posible que en los días previos a esta fecha notes un ligero sangrado que te haga pensar si te ha bajado la regla antes de tiempo o ese manchado está causado por el embarazo. Pues bien, es muy posible que se trate del sangrado de implantación, un ligero sangrado que se produce entre 7 y 10 días después de la concepción. Este sangrado suelen ser unas gotitas que manchan las braguitas y no dura más de uno o dos días. Además, suele ser de color rosado o marrón (como sangre seca) y está causado por la implantación del embrión en el útero. Cuando el óvulo fecundado llega al útero tiene que adherirse a sus paredes para seguir creciendo y desarrollarse. Esto puede causar un ligero sangrado, ya que el blastocisto (que es así como se llama al óvulo fecundado en esta fase del embarazo) produce unas enzimas que erosionan y abren la superficie de la pared, lo que puede causar ese sangrado.

Interrupción natural del embarazo ¿Se puede evitar?

Interrupción natural del embarazo ¿Se puede evitar?

Desgraciadamente, hay ocasiones en que se sufre un aborto espontáneo y se pierde al bebé antes de que nazca. A veces es imposible evitar que esto ocurra, pero otras sí que se puede, llevando a cabo una serie de hábitos saludables que ayudan al correcto desarrollo del feto. Conoce las causas y lo que puedes hacer para no tener que enfrentarte a un proceso tan duro


No obstante, debes tener en cuenta que no todas las mujeres notan ese sangrado, por lo que también puede ocurrir que estés embarazada y no sangres nada en esas primeras semanas.


Si el sangrado es abundante y similar al de la regla, y viene cuando te tocaba la menstruación, entonces no te has quedado embarazada, sino que te está bajando la regla y deberás intentarlo de nuevo cuando vuelvas a estar ovulando. Recuerda que solo un 20% de mujeres consiguen quedarse embarazadas a la primera.


Pero si, como decíamos, el sangrado es leve y dura poco, y se produce días antes de la fecha de la regla, lo más probable es que sea el sangrado de implantación, así que espera a que se pase un día de la regla y, si no te ha venido, hazte una prueba de embarazo para salir de dudas. Estas pruebas reaccionan a la hormona del embarazo, la hormona gonadotropina coriónica humana o HGC, que se eleva desde el momento que se produce la concepción, por lo que en este momento ya podrá indicarte si estás embarazada o no. No te hagas el test antes de esta fecha, puesto que la HGC puede estar todavía baja y dar un falso negativo. Es mejor esperar un poco, aunque los nervios te consuman.


También es posible que en estos primeros días antes de la regla notes otros síntomas que te hagan sospechar que estás embarazada, como mareos, cansancio, sueño, náuseas, mayor sensibilidad a los olores, dolores abdominales similares a los de la regla, etc.


Otras causas de sangrado


Como decíamos, durante las primeras semanas es bastante habitual manchar, por lo que es perfectamente normal, y no tiene por qué indicar nada malo, que estés embarazada y sufras ligeras pérdidas o manches un poco.


Entre las principales causas de sangrado ligero en estas semanas encontramos:


- Cambios hormonales. Aunque una vez que te quedas embarazada dejas de ovular, es posible experimentar cambios hormonales en los días que te tocaría ovular, lo que puede causar un ligero sangrado.


- Relaciones sexuales. El cuello uterino está muy irrigado las primeras semanas y gradualmente aumenta el volumen sanguíneo, por lo que es posible sangrar un poco después de mantener relaciones sexuales con penetración. Si te ocurre, consulta con tu médico si debes esperar un poco para tener sexo.


También es posible que el sangrado sea más abundante, no cese rápidamente y vaya acompañado de dolor abdominal fuerte o coágulos. En estos casos, debes acudir siempre a Urgencias, puesto que la causa puede ser más grave:


- Aborto espontáneo. El aborto espontáneo es más frecuente en las primeras semanas de embarazo, sobre todo antes de la semana 8, y en la mayoría de los casos se debe a malformaciones cromosómicas en el embrión. El aborto espontáneo va acompañado de cólicos dolorosos y sangrado rojo y abundante. Una vez ha empezado, no se puede hacer nada para detenerlo.


- Hematomas interdeciduotrofoblásticos. Aunque no se sabe bien la causa, es bastante habitual que en el primer trimestre de embarazo se formen pequeños hematomas sanguíneos entre el útero y la placenta, llamados hematomas interdeciduotrofoblásticos. Normalmente son pequeños y se reabsorben solos sin acusar más problemas que un sangrado que puede ser más o menos abundante según lo grande que sea el hematoma. Si sangras mucho, lo normal es que te recomienden reposo para favorecer que se reabsorba y evitar complicaciones mayores.


- Embarazo molar. Si la placenta crece de forma anormal durante los primeros meses se convierte en una masa de quistes (llamada mole hidatidiforme) que se parece a un racimo de uvas blancas. En estos casos el embrión no llega a formarse o tiene anomalías incompatibles con la vida, por lo que suele producirse un sangrado marrón oscuro en torno a la semana 10 de embarazo que da lugar a un aborto. Además, en este caso el sangrado suele acompañarse de náuseas, vómitos intensos, calambres abdominales y alta presión arterial.


- Embarazo ectópico. Si el embrión anida fuera del útero, como en la trompa de Falopio, en la cavidad abdominal, etc. se produce un embarazo ectópico que no puede desarrollarse, por lo que hay que provocar un aborto para evitar la muerte de la madre. En este caso se experimenta un fuerte dolor abdominal, pérdidas de sangre, náuseas y debilidad.

 

 


Fuentes:

Blott, Maggie (2015), Tu embarazo día a día, Barcelona, Ed. Planeta.

Huggins-Cooper, Lynn (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed, Nowtilus.

West, Zita (2007), El cuidado del bebé antes del nacimiento. Ed. Pearson Alhambra.

 

 

Redacción: Irene García

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