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¿Niño o niña? 4 mentiras y verdades sobre predecir el sexo del bebé

¿Niño o niña? 4 mentiras y verdades sobre predecir el sexo del bebé

Son muchos los mitos que rodean el embarazo, una época llena de preguntas y anticipación. Siempre ha habido leyendas y trucos para conocer el sexo del bebé. Aquí os contamos dos que son ciertos (al menos en parte) y dos que no tienes que creer.

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Pruebas para conocer el sexo

Casi desde que te llega la noticia de tu embarazo empiezas a pensar en el futuro, en el momento en que por fin lo tengas en brazos, en cómo será, el nombre que le pondrás y si será niño o niña. De hecho, esa es una de las preguntas por excelencia que reciben todos los padres expectantes “¿Niño o niña?”. Quizá por eso, siempre han existido multitud de fórmulas que prometen dar pistas sobre el sexo del bebé.

La mejor forma de conocer si tendrás una niña o un niño es a través de un ultrasonido a partir de la semana 18. También se puede determinar a través de la amniocentesis o de un test de ADN (aunque estos últimos no son demasiado económicos).

- Amniocentesis: en ocasiones, esta técnica se practica alrededor de la semana 16 del embarazo con el objetivo de descartar la presencia de anomalías cromosómicas fetales. A partir de la amniocentesis se obtiene el cariotipo de los bebés, es decir, su esquema de cromosomas. Aunque el objetivo de esta prueba es diagnosticar alteraciones, también se determina el sexo del bebé.

- Ecografía del segundo trimestre: esta se realiza entre las semanas 18 y 20 de gestación. Esta ecografía aporta datos muy valiosos ya que permite detectar malformaciones estructurales fetales. En este momento del embarazo los genitales ya son reconocibles (siempre que la posición del bebé permita verlos). El obstetra puede comunicarte el sexo del bebé si deseas conocerlo.

Mito 1: Si el feto es varón, la tripa está más baja y protuberante; si es una niña, la tripa luce más redonda.

Falso. La forma de la tripa (más redonda o más protuberante hacia adelante) depende de cuánto se separen los músculos abdominales. Y lo alta o baja que esté la tripa depende de cómo de flexibles estén las articulaciones de la pelvis gracias a la hormona relaxina. Y a estos factores se añade la posición del feto, que varía a lo largo del embarazo. Por ejemplo, la tripa luce más ancha cuando la posición del feto es horizontal.

Mito 2: Las mujeres que comen más o tienen más apetito durante su embarazo están esperando un niño.  

Verdad. Un estudio llevado a cabo en 2003 entre 244 mujeres en su segundo trimestre de embarazo determinó que aquellas cuyo bebé era varón comían de media 190 kilocalorías al día que aquellas cuyo bebé era una niña. Según determinó el estudio, esa ingesta extra iba directamente al bebé, ya que las madres embarazadas de niños no cogían de media más peso que aquellas embarazadas de niñas y, en cambio, el peso de los niños tras el nacimiento sí era de media superior al de las niñas.

Mito 3: Si en el primer trimestre su corazón late a más de 140, es niña; si late más despacio de 140, es niño.

Falso. Un estudio llevado a cabo entre 1997 y 2003 por el Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Wright (EE UU) estudió mediante ecografías a mujeres que se encontraban por debajo de la semana 14 de embarazo. De las 477 mujeres estudiadas, 244 dieron a luz a niñas y 233 a niños. Las pulsaciones por minuto medias en el caso de las niñas durante su primer trimestre de gestación fueron de 151.7; las de los niños, 154.9. Es decir, según concluyó el estudio, no había una diferencia significativa en la velocidad del corazón en función del sexo del bebé.

Mito 4: Si tienes náuseas y vómitos intensos y persistentes por las mañanas, es probable que tengas una niña.

Verdad (a medias). La hiperémesis gravídica -es decir, los vómitos y náuseas intensos, acompañados de mareos y diversas molestias- se ha mostrado más recurrente en mujeres que después tuvieron niñas. Esta condición afecta solo a alrededor de un 1% de las mujeres embarazadas suele implicar la necesidad de reposo y el riesgo de deshidratación. Diversos estudios, como uno llevado a cabo por la Universidad de Columbia (EE UU) determinó que el 56% de las mujeres con esta afección daba a luz a niñas. De hecho, los niveles de la hormona HCG, causante de las náuseas y vómitos, tienden a ser mayores cuando se está gestando una niña. No obstante, aún hay una probabilidad de 4 sobre 10 de que una mujer con estas molestias tenga un niño. 

Mito 5: La manera en la que está tu piel y cabello puede ser otro indicativo del sexo del bebé.

Falso. Se cree que si el cabello crece más rápido, más frondoso, abundante y con más fuerza, será una niña. En cambio, si tienes acné y tu piel está un poco grasienta, estarás esperando a un niño. Este es un mito muy conocido por las abuelas y cabe pensar que esta basado en los cambios hormonales en el embarazo. Sin embargo, los médicos dicen que no han ninguna relación comprobada.

Mito 6: Los movimientos del bebé dicen si es niño o niña.

Este mito es falso. Según esta creencia, si el bebé se mueve mucho durante todo el embarazo, será un niño. Si en cambio el bebé es más tranquilito, será una niña.

Mito 7: La prueba del péndulo.

Falso. Para esto se cuelga una aguja o una alianza de un hilo o de na cadena, se sostiene apoyando la mano sobre el  abdomen de la futura madre o sobre su mano. Si la cadena o el hilo comienza a moverse en linea recta (de un lado a otro), es porque la mujer tiene a un niño en su interior. Si en cambio la cadena se mueve dibujando círculos, el bebé es una niña.

Mito 8: Las manos.

Falso. Otra prueba que se hacía hace muchos años para saber si se esperaba un niño o una niña era decirle a la mujer que enseñase las manos (sin saber nada del tema). Si mostraba las palmas hacia arriba, el bebé sería una niña; si mostraba el dorso de la mano, un niño.

 

 

 


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Algunos padres se preguntan "¿por el color de ojos del bebé definitivo?" ya que muchos recién nacidos nacen con los ojos grises/azulados. Esto es totalmente normal y los ojos irán adquiriendo su color definitivo conforme pasa el tiempo entre los meses 6 y 12.

Fuentes:

Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Wright

Universidad de Columbia

Fecha de actualización: 26-02-2020

Redacción: Irene Gómez

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