¿Hay algo de realidad en los mitos del embarazo?

¿Hay algo de realidad en los mitos del embarazo?
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Cuando te quedas embarazada empiezas a oír cantidad de ideas sobre lo que pasará durante la gestación. Algunas de estas creencias son totalmente falsas, otras están exageradas y otras sí que se pueden dar. Te aclaramos algunas de las principales.

Ideas ciertas

- Se debe tomar ácido fólico: “No es ni un remedio natural ni un antojo, sino algo necesario para el correcto desarrollo del embrión” afirma el doctor Lobo, ginecólogo de la Unidad de Ginecología y Obstetricia del Hospital Vithas San José. Unos niveles adecuados de ácido fólico sirven para prevenir defectos en el tubo neural, es decir, en el cerebro, columna vertebral y médula espinal. Además, el ácido fólico también promueve la creación de glóbulos rojos y evita la anemia. Por lo tanto, también la madre se estará beneficiando de las ventajas de esta vitamina.

 

- Se te caerá el pelo: En ciertos momentos del embarazo el pelo se encuentra más débil y tiende a caerse con una mayor facilidad. Por lo general, esto ocurre en el primer trimestre debido a los cambios hormonales. “Es cierto, pero se trata de algo esporádico y la fortaleza del pelo se recupera con el tiempo”, explica el doctor. También después del parto hay una fase de mayor caída del cabello. Una alimentación sana te ayudará a tenerlo más fuerte.

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Complicaciones en los bebés engendrados mediante reproducción asistida

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Hasta hace poco, se pensaba que el aumento de los partos prematuros y de los bebés con bajo peso al nacer estaba directamente relacionado con las técnicas de reproducción asistida –o al menos con el hecho de que la mayoría de estos tratamientos dan lugar a embarazos múltiples y se llevan a cabo en mujeres mayores de 40 años. Sin embargo, recientes investigaciones de un grupo de científicos noruegos apuntan a otra causa: la infertilidad de los padres y no las técnicas en sí

 

- Tomar el sol hace que salgan manchas en la piel: los cambios hormonales estimulan la producción de melanina, lo que puede causar la aparición de manchas oscuras en la nariz, los pómulos o la frente. Por eso se recomienda no tomar mucho el sol durante el embarazo y hacerlo siempre con la protección adecuada. Lo bueno es que estas manchas tienden a desaparecer solas al dar a luz.

 

- Los dolores de espalda son muy frecuentes: el crecimiento del bebé y con él de la tripa, así como el aumento de la relaxina, hacen que los dolores de espalda sean frecuentes, incluso en el primer trimestre de embarazo. Ejercicios suaves y moderados como pilates sirven para prevenir y aliviar estos dolores.

 

- Tendrás hemorroides: no es 100% seguro, no todas las mujeres las sufren, pero sí es cierto que es algo bastante habitual. El útero ejerce presión sobre las venas de la pelvis y la vena cava inferior, lo que hace que las venas de la zona rectal se dilaten dando lugar a las hemorroides, que suelen agravarse con la presión del parto.

 

- No se puede comer carne cruda: en la mayoría de los casos también es cierto, a no ser que hayas pasado la toxoplasmosis. No obstante, la carne cruda puede contener otros parásitos, por lo que se recomienda de todas formas no consumir carne cruda.

 

Falsos mitos

- Un embarazo cuesta un diente: el feto no obtiene el calcio de los dientes o huesos de la madre, por lo que no tiene por qué verse afectada tu dentadura. Lo que sí es cierto es que los cambios hormonales hacen que seas más propensa a padecer caries o gingivitis, por lo que deberás extremar tu salud bucodental.

 

- Las embarazadas están más guapas porque la piel les brilla más: la piel brilla más pero porque las glándulas sebáceas producen más grasa, lo que puede aumentar el acné, justo lo contrario a encontrarse más guapa.

 

- No se deben mantener relaciones sexuales: a no ser que tu ginecólogo lo contraindique por algún problema, las relaciones sexuales no son perjudiciales para el bebé ni le hacen daño, al contrario, pueden ser beneficiosas al producir placer a la madre.

 

- El ejercicio es malo: justo todo lo contrario, lo malo es el sedentarismo. Solo en casos de reposo se debe evitar el deporte. El resto de mujeres embarazadas deben practicar algún ejercicio con regularidad para evitar molestias y males y prepararse mejor para el parto. Nadar, andar o pilates son los mejores.

 

Fuente: Ignacio Lobo, ginecólogo de la Unidad de Ginecología y Obstetricia del Hospital Vithas San José.


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