Listeriosis y toxoplasmosis

Listeriosis y toxoplasmosis
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Extremar las precauciones en la dieta debe ser una de tus prioridades ahora que estás embarazada. De una alimentación adecuada depende en gran medida que carezcas de complicaciones durante los nueve meses y que tu futuro hijo nazca sano. Se ha demostrado que algunas infecciones, asociadas a la alimentación, provocan malformaciones en el feto. Entre ellas se encuentran la listeriosis y la toxoplasmosis. 

¿Qué es la listerioris?

La listeriosis es una enfermedad infecciosa provocada por una bacteria llamada listeria monocytose. Es una afección de los animales transmitida al hombre que perjudica generalmente a las mujeres embarazadas, más propicias a desarrollarla, especialmente en el séptimo mes de gestación.

Contagio

La listeria se encuentra en el tracto gastrointestinal de ganado vacuno, pollos, cerdos, patos, etc. La forma de contagio más frecuente es vía digestiva, esto es, mediante el consumo de productos contaminados derivados de estos animales (normalmente carne poco cocinada, alimentos lácteos sin pasteurizar o frutas y verduras en contacto con heces de animales). La bacteria puede traspasar la placenta e infectar al bebé, pudiendo provocar en el peor de los casos un aborto.

Riesgos

A pesar de tratarse de una patología que afecta a un porcentaje muy reducido de mujeres (un 1 de cada 200) y no presenta riesgos graves, sí supone, por el contrario, un peligro bastante elevado para el bebé. En un tercio de las ocasiones causa la muerte intrauterina, en otra proporción semejante, hipotrofia y en todos los casos parto prematuro. Sin embargo los efectos de esta bacteria dependen de la rapidez con la que se ataje el problema, ya que con un tratamiento adecuado en el momento indicado el bebé tiene todas las posibilidades de permanecer sano.

Síntomas

La listeriosis puede presentarse con síntomas parecidos a los de la gripe: una fiebre alta, mucha congestión, dolor de cabeza, agujetas, dolor de garganta y malestar general, así como desencadenamiento del trabajo del parto. Estar alerta es fundamental porque cuanto antes sobreviene la infección mayor será la probabilidad de muerte fetal.

Tratamiento

Si se sospecha que se padece listeriosis y es detectada a tiempo, puede curarse con antibióticos.

Prevención

Aunque se trate de una afección benigna para la madre, el riesgo que corre el bebé es suficientemente alto como para extremar las precauciones a la hora de sentarse a comer.
Evita consumir leche y productos sin pasteurizar derivados de ésta, como los quesos blandos (camembert, brie, quesos azules…). Ingiere sólo aquellos que hayan sido elaborados con leche pasteurizada. Elude la carne cruda o poco hecha, lo que incluye la charcutería y el jamón curado. Lava escrupulosamente las frutas y verduras, así como tus manos antes de cocinar o empezar a comer.

¿Qué es la toxoplasmosis?

La toxoplasmosis es causada por un parásito presente en los excrementos de los gatos y perros y en la carne cruda contaminada, llamado toxoplasma gondii.

Contagio

El contagio se produce por medio de la ingestión de sustancias o alimentos contaminados por heces de gatos o carnes portadoras del parásito.

La toxoplasmosis afecta principalmente a aquellas mujeres que conviven con gatos, antes y durante el embarazo, ya que este animal es el principal huésped del parásito causante de esta patología.

Riesgos

Tampoco es una enfermedad peligrosa para la madre, pero puede acarrear daños congénitos en el feto si ésta entra en contacto con el parásito, no sólo durante el embarazo sino también justo antes de concebir.

Durante el primer trimestre las posibilidades de que es bebé se contagie son escasas, pero si ocurre, los daños provocados son severos (daños irreversibles en el sistema nervioso central, sordera, ceguera, corioretinitis, hidrocefalia, microcefalia, retraso en el desarrollo psicomotor…). A medida que avanza el embarazo las probabilidades de contagio son mayores, pero las consecuencias son menos graves. Así, en el último trimestre el bebé tiene grandes posibilidades de ser infectado, pero el daño que pudiera provocar la infección es menor.

Síntomas

La desventaja de la toxoplasmosis es que se trata de una enfermedad prácticamente asintomática, es decir, rara vez presenta síntomas característicos, por lo que la forma de detectarlo es a través de un análisis de sangre que determinará si existe o no el parásito que la provoca. En las futuras madres los síntomas no son evidentes, pero en ocasiones puede aparecer fiebre o una ligera inflamación de los ganglios linfáticos.

Tratamiento

La infección de toxoplasmosis materna se puede tratar exitosamente con antibióticos. La detección temprana y su tratamiento pueden reducir el peligro de infección en el feto. En cualquier caso será tu médico quien mejor te asesore.

Prevención

El embarazo no es, desde luego el mejor momento para tener un gatito. Si ya lo tenías, tienes la excusa perfecta para no encargarte tú de cambiarle la bandeja de arena. Si no te queda más remedio, emplea guantes en todo momento y lávate concienzudamente las manos después de tocar a tus mascotas. Utiliza también los guantes cada vez que trabajes en el jardín. Al consumir carne poco hecha corres el riesgo de exponerte a este parásito, asegúrate por lo tanto, de cocinar muy bien los alimentos para acabar con él y extremar la higiene después de tocarla.
¿Puede comer anchoas una embarazada?

¿Puede comer anchoas una embarazada?

Uno de los alimentos que se deben consumir con precaución durante el embarazo son las anchoas, aunque tienen una importante cantidad de ácidos grasos omega 3, su alto contenido en sal y el hecho de no estar cocinadas pueden hacerlas perjudiciales.

 

 


Fuentes:

Centro de preparación al parto Valle 36.

West, Zita (2007), El cuidado del bebé antes del nacimiento. Ed. Pearson Alhambra.

Redacción: Lola García-Amado

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