Cómo cuidar a un bebé recién nacido

Cómo cuidar a un bebé recién nacido
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Dar a luz a un bebé es una experiencia maravillosa, pero es normal tener muchas dudas al respecto. La matrona y las enfermeras ya no están con nosotros y sobre todo al principio no estaremos completamente seguros de si lo estamos haciendo bien o no. 

A pesar de que cada bebé es diferente, la gran mayoría de los cuidados que requieren los recién nacidos son muy comunes. Es importante conocer previamente algunos de ellos, sobre todo los principales, aunque luego a medida que va pasando el tiempo surgen dudas y vamos poco a poco aprendiendo con nuestro pequeño. Si estamos adecuadamente informados, esto nos permitirá disfrutar por completo del crecimiento y desarrollo de nuestro bebé.


Un bebé recién nacido requiere de una atención y cuidado especiales y por eso es importante conocer cómo cuidar el cordón umbilical, los primeros baños del bebé, su hidratación y demás cuidados que requiere nuestro pequeño que acaba de llegar al mundo.


Tras la llegada a casa del hospital, donde ya no estamos al lado de una persona que nos ayuda con el cuidado de nuestro bebé, una de las dudas que primero aparecen suele ser en referencia al cordón umbilical. La cura del cordón umbilical es bastante diversa, pues depende del hospital en que nazca nuestro bebé. Limpiar el cordón umbilical sirve para desinfectar la herida y evitar infecciones. Sin embargo, algunos doctores consideran que no es necesario hacer nada, pero otros sí recomiendan utilizar alcohol de 60 grados o clorhexidina, o simplemente agua y jabón. En el caso de que desprenda mal olor o supure, es importante llevar a nuestro bebé al pediatra.


El baño del recién nacido también es algo fundamental y por eso debemos saber algunas cosas relacionadas con él. Durante años se ha bañado a los bebés cada día, pero lo cierto es que actualmente puede ser considerado algo excesivo, ya que puede llegar a resecar su piel e incluso eliminar algunas bacterias naturales que poseen, provocando además que aparezcan eccemas e infecciones cutáneas.


Para bañar a nuestro bebé bastará con mantener una temperatura adecuada, unos 36 grados aproximadamente (existen termómetros para medir el temple del agua) y tener todo bien preparado para después. En las épocas más frías es necesario secar bien a nuestro bebé, sobre todo en los pliegues, y secarlo y vestirlo rápidamente. Siempre con cuidado y, como decíamos, con todo bien organizado para no despistarnos.  


La piel de nuestro bebé nos trae más de un quebradero de cabeza. ¿Por qué está tan seca? Hay que saber que la sequedad de la piel forma parte del proceso de desarrollo del bebé y lo que haremos, por tanto, será hidratarla con una crema o aceite corporal infantil. Si, por ejemplo, el culito de nuestro bebé se escuece podemos poner pasta al agua en su pañal. La pasta al agua protege y suaviza la piel evitando los enrojecimientos producidos por el uso de algunos pañales. Es aconsejable hacerlo hasta que la zona vuelva su estado natural: sana y de un tono rosado.


Tras el baño, por ejemplo, se le puede aplicar un poco de crema sobre todo durante los primeros días ya que muchos bebés tienen la piel muy reseca e incluso puede llegar a pelarse un poco. Sin embargo, y según la Asociación Americana de Pediatría (AAP), “un bebé no necesita que le pongan habitualmente cremas, aceites o polvos de talco”.


Cada cuánto cortar el pelo o las uñas preocupa mucho a los padres y madres que han tenido hace poco un bebé y es que son tan pequeños que nos da miedo hacerles daño. En lo referente al pelo es cierto que, a muchos bebés, sobre todo durante los primeros meses, se les cae bastante pelito, por lo que no será necesario. A partir de los seis meses, sin embargo, el pelo que crece ya es el definitivo. Algunos padres y madres quieren cortarlo para que salga más fuerte, pero en realidad se equivocan, ya que cortarlo no implica eso. Simplemente el corte o no del pelo de nuestro bebé es más una cuestión de estética que otra cosa, pero si lo hacemos finalmente tendrá que ser con tijeras de punta redonda y manteniendo a nuestro bebé tranquilo para evitar hacerle daño.


También es importante el lavado de la ropita de nuestro bebé. Como veíamos anteriormente la piel de los bebés es muy delicada por lo que, para evitar posibles reacciones, lo más recomendable es lavar su ropita aparte y asegurarnos de que se aclara correctamente. Debemos intentar no hacer uso del suavizante ya que provoca muchas reacciones alérgicas.


Como vemos, hay que prestar especial atención a los cuidados del recién nacido para que crezca y se desarrolle de forma saludable y aunque nos acabemos de estrenar como futuros papás y mamás, con cariño, templanza y mucha prudencia, seguro lo conseguiremos.


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