¿Es normal tener hambre durante el embarazo?

¿Es normal tener hambre durante el embarazo?
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Uno de los primeros síntomas que aparecen en el embarazo es la sensación de hambre a todas horas causada por el gasto energético del organismo para formar al embrión. De igual modo, a partir de la semana 28 es normal tener más hambre ya que el bebé coge entre 200 y 300 gramos por semana, por lo que necesita más calorías y que tú comas más. Sin embargo, esto no significa que debas comer por dos o inflarte a bollos.

Los síntomas del embarazo comienzan en torno a la semana cuarta de gestación, es decir, cuando la amenorrea nos hace sospechar que podemos estar embarazadas junto a otros síntomas habituales de estas primeras semanas como mareos, náuseas, cansancio, etc. Y es que el organismo sufre un gran desgaste en estas primeras semanas para poner en marcha la gestación. Aunque el feto apenas mida unos milímetros, para el organismo supone un gran esfuerzo empezar a formar sus órganos y estructuras anejas, como el saco amniótico o la placenta, por lo que es normal sentirse con más hambre y cansancio en estas primeras semanas de gestación.

Sin embargo, no todas las mujeres tienen esta sensación de hambre al principio. Las náuseas y el malestar estomacal que muchas sufren desde la semana 6ª hasta la 14ª, aproximadamente, hacen que a muchas les cueste comer y no tengan apetito. Incluso hay algunas afortunadas que no tienen náuseas, pero tampoco sienten más hambre, sobre todo si su dieta ya es sana y equilibrada. Por tanto, existen diversas opciones en relación al hambre en las primeras semanas, y todas son normales, por lo que no debes preocuparte.

Hambre en las últimas semanas de embarazo

Lo que sí es mucho más habitual y normal es sentir mucha más hambre desde finales del segundo trimestre de embarazo o principios del tercero. A partir de la semana 20 de gestación, el feto está completamente formado, solo le queda que sus órganos maduren del todo para poder vivir fuera del útero. Por lo tanto, en estas semanas se dedica, sobre todo, a crecer y engordar pasando de unos 350 gramos en la semana 20 a 3,5 kilos en la semana 40. Es decir, en 20 semanas, engorda más de 3 kilos, lo que supone que muchas semanas gana unos 250 gramos.

Este incremento del peso del bebé se refleja en una mayor sensación de hambre de la madre ya que, para cubrir las necesidades calóricas del feto y asegurar su desarrollo, el organismo manda una señal de hambre al cerebro de la mamá más a menudo para que esta coma y tenga reservas suficientes para que el bebé pueda crecer adecuadamente. Por lo tanto, es importante que no ignores estas señales y comas cada vez que tengas hambre, lo que suele ocurrir cada 2 o 3 horas. Por eso, se recomienda que las embarazadas, para llevar una dieta sana que contribuya el crecimiento del feto, coman de manera liviana y alimentos saludables cada 2 o 3 horas.

Durante el embarazo debes incrementar tu consumo calórico en unas 300 calorías en las primeras semanas y entre 500 y 600 en las últimas. Eso sí, es fundamental que estas calorías provengan siempre de alimentos saludables. No es cierto que debas comer por dos, es decir, no debes comer el doble, ni tampoco es conveniente que ingieras alimentos con muchas azúcares o grasas, ya que esto podría causar un exceso de peso al bebé

¿Cómo debe ser la alimentación en el embarazo?

- La base de tu dieta deben ser los alimentos ricos en nutrientes necesarios para el correcto desarrollo del feto como frutas, verduras, lácteos, carnes magras, huevos, pescados, cereales, legumbres y frutos secos, cada uno de ellos en la cantidad adecuada diaria o semanal. Por ejemplo, debes consumir entre 3 y 5 raciones de frutas y verduras al día, pero solo 3 o 4 a la semana de carne o pescado.

- Evita las comidas abundantes y copiosas y haz 5 o 6 comidas ligeras al día.

- Bebe mucha agua, unos 2,5 litros diarios incluyendo otras bebidas como leche o zumos naturales. Cuidado con las infusiones, no todas están permitidas en el embarazo, y nada de refrescos con gas. Puedes tomar café, pero no más de 2 tazas al día y mejor descafeinado.

- Evita o reduce al máximo alimentos vacíos de nutrientes y malos para la salud como bollería (sobre todo la industrial), grasas saturadas, fritos, etc.

- Ten cuidado con aquellos alimentos peligrosos que pueden contagiarte enfermedades muy graves en el embarazo como la toxoplasmosis o la listeriosis. Nada de carnes crudas, embutidos, quesos sin pasteurizar, ahumados, patés, etc. Y las frutas y verduras que consumas crudas y con piel, lávalas muy bien antes.

- Cuando sientas hambre entre horas, recurre a tentempiés sanos como fruta, un puñado de frutos secos, un yogur, una tostada de pan integral con aguacate o pavo, queso sin grasa, etc. Es conveniente que lleves siempre a mano alguna pieza de fruta o algún otro tentempiés y agua para cuando te entre hambre fuera de casa, ya que no debes permitir que tu organismo tenga hambre mucho tiempo, ya que es el bebé el que reclama más comida. Eso sí, cuidando siempre los alimentos que ingieras para no engordar mucho ni tú, ni el bebé. 

 

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¿Es normal tener ansiedad en el embarazo?

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La ansiedad puede lograr que sientas que te encuentras en peligro o que pienses que algo va a salir mal. Recuerda que en el embarazo tendrás muchos cambios físicos y fisiológicos, por lo que el nivel de tus hormonas, unido a los cambios en tu cuerpo, los síntomas del embarazo y planear todo para la llegada de tu pequeño pueden estar ocasionando este problema.

 


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Fuente:

Huggins-Cooper, Lynn (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed, Nowtilus.

Fecha de actualización: 16-04-2019

Redacción: Irene García

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