Estoy embarazada y como poco

Estoy embarazada y como poco
comparte

Muchas mujeres se imaginan que, en cuanto se queden embarazadas, tendrán muchísima hambre y empezarán a comer por dos, como ocurre en las películas, pero lo cierto es que no tienes por qué notar más apetito, especialmente en las primeras semanas, por lo que no te preocupes si te parece que comes poco, puedes que estés comiendo lo necesario.

El primer embarazo supone todo un mundo de descubrimientos: síntomas que no sabías que existían, sensaciones que no esperabas, molestias que no pensabas que fueras a tener… Y es que estamos muy condicionadas por las películas y series que vemos en las que las embarazadas tienen náuseas y vomitan nada más quedarse embarazadas, comen mucho y tienen antojos raros a horas intempestivas o rompen aguas de manera escandalosa en medio de un restaurante. Pero la realidad no siempre es así.

 

Muchas mujeres no notan náuseas ni ningún síntoma, y tan solo el hecho de no tener la regla les indica que están esperando un bebé. Otras se pasan los primeros meses vomitando sin parar. Y otras tienen leves náuseas unas pocas semanas.

 

De igual modo, algunas mujeres sí tienen más hambre desde el primer momento del embarazo y tienen que aumentar su ingesta calórica, mientras que otras siguen comiendo la misma cantidad de alimento y solo hacia el tercer trimestre de embarazo notan más hambre, aunque enseguida se llenan por la presión del estómago sobre tu útero.

Estoy embarazada… ¿y ahora qué?

Estoy embarazada… ¿y ahora qué?

Lo has intentado mil veces o te ha pillado completamente por sorpresa. El caso es que ya hace más de tres días que debería haberte bajado la regla. Pero por fin te has decidido a ir a la farmacia. Te has comprado uno de esos test de embarazo que has visto tantas veces en películas, series… Pero esta vez la protagonista eres tú. Has esperado al pie de la letra los minutos que recomendaba el prospecto y ha aparecido una banda de color en forma de punto o de cruz. La prueba ha detectado la hormona HCG en la orina. Aunque parezca irreal: estás embarazada. ¿Y ahora qué?

 

Por lo tanto, no esperes tener mucha hambre desde el primer momento del embarazo, puede que sí sientas más apetito, pero también es posible que no. Y, aunque se recomienda aumentar la ingesta calórica en unas 300 calorías diarias, esto depende de tu peso antes del embarazo, tu altura, tu alimentación antes y durante la gestación, si esperas gemelos o no… En este último caso, por ejemplo, es normal que sientas más hambre y ganas de comer ya que tu organismo está creando dos vidas a la vez. Y si antes del embarazo comías poco, es normal que ahora seas más consciente de que debes alimentarte bien y de que no debes pasar hambre, por lo que comas en cuanto notes esta sensación para que no le falten nutrientes a tu bebé. Pero si comías de manera equilibrada y regular, no tienes por qué notar más hambre, así que no te preocupes.

 

Por eso, es posible que te parezca que estás comiendo poco ya que comes igual que antes del embarazo, pero realmente estás comiendo de manera perfecta ya que tu alimentación ya era saludable y equilibrada, por lo que no debes aumentar tu ingesta.

 

También es posible que estés comiendo poco de verdad porque no paras de vomitar y tener náuseas. En este caso tampoco debes preocuparte, este malestar pasará en unas semanas y, mientras, lo importante es que estés bien hidratada y que comas aquello que te entre. Prueba diversos alimentos como frutas, sopas, galletas saladas, pavo… lo importante es que ingieras algo, sea lo que sea, ya mejorarás tu alimentación cuando se pasen las náuseas. Y si estas son muy graves y no te permiten retener nada, deberás acudir al médico para que te alimente por vía intravenosa.

 

Así que no te preocupes tanto de la cantidad que ingieres sino de la calidad. Debes hacer comidas ligeras cada 3 horas para no pasar mucho tiempo en ayunas y seguir una dieta rica en nutrientes, potenciando los alimentos más sanos como las frutas, las verduras, las legumbres, los pescados, el huevo o las carnes blancas. Evita las comidas procesadas, los fritos y las grasas y cocina al horno, hervido, al vapor… Tampoco debes consumir alimentos peligrosos como la carne cruda, los embutidos, los ahumados, el pescado crudo o los quesos sin pasteurizar. Bebe también mucha agua y recuerda no beber nada de alcohol. Generalmente se recomienda también tomar suplementos vitamínicos para asegurar las cantidades necesarias de ácido fólico, yodo, hierro, ácidos grasos omega 3, etc.

 

Además, una buena forma de saber si comes lo suficiente o no es mediante tu incremento de peso y el del feto. Si engordas lo debido en cada trimestre según tu índice de masa corporal y el feto engorda de manera adecuada, no hay de qué preocuparse, estás comiendo lo necesario.

 

Si sigues estas pautas, tu alimentación será sana y garantizará el correcto desarrollo y crecimiento de tu bebé.


0 Comentarios

Escribe tu comentario

iniciar sesión registrarte
×


×
×
×