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No sabía que estaba embarazada y me tatué

No sabía que estaba embarazada y me tatué

Durante las primeras semanas de embarazo, al menos desde que se produce la concepción hasta la amenorrea, es imposible saber si se está embarazada o no, por lo que es posible que en estas dos o tres semanas hayas hecho cosas que, ahora que sabes que esperas un bebé, te preocupa que puedan haber afectado a su desarrollo o formación. En lo que respecta a los tatuajes, no hay estudios concluyentes que confirmen que la tinta o los químicos que se emplean puedan dañar al bebé, por lo que, en principio, no tiene por qué haber pasado nada.

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Índice

 

Riesgos de los tatuajes en el embarazo

Durante la gestación hay muchas actividades que están contraindicadas, puesto que, aunque no se sabe con seguridad si pueden ser malas o no para el bebé porque no hay estudios suficientes que lo afirmen, tampoco hay estudios que digan lo contrario, por lo que se recomienda evitar todo aquello que pueda ser dañino para el feto en desarrollo.

Una de esas actividades son los tatuajes, ya que la tinta que contienen estos dibujos que se hacen en la capa interna de la piel puede contener químicos o sustancias que puedan afectar al desarrollo del feto, especialmente en las primeras semanas de embarazo, las más delicadas, puesto que es cuando se produce la organogénesis o formación de los órganos principales. Esta tinta pasa a la sangre de la madre y puede llegar al feto a través del cordón umbilical. Como decíamos, no hay estudios suficientes que afirmen que son malos, pero tampoco que no lo son, por eso es mejor evitarlos. No obstante, si te has hecho un tatuaje justo antes de confirmar que estabas embarazada, no debes preocuparte demasiado, ya que en estas primeras semanas se cumple la “Ley del Todo o Nada”, es decir, si algo afecta al embrión suele causar un aborto espontáneo, si este no se produce, lo normal es que el embrión esté bien y la tinta no le haya causado ninguna malformación o anomalía.

Otro problema que pueden causar los tatuajes en el embarazo es contagiar a la mamá, y por lo tanto al feto, de una enfermedad de transmisión sexual como la hepatitis B o el VIH. Ambas pueden contraerse a través de una aguja sucia o mal esterilizada, por lo que, si te hiciste el tatuaje en un centro seguro que respetó todas las normativas de seguridad, no debes preocuparte. Pero, por si acaso, en el primer trimestre te harán un análisis de sangre que comprueba si tienes anticuerpos de estas enfermedades que muestren una infección activa, en cuyo caso se tomarán las medidas necesarias para tratarlo y evitar secuelas y problemas en el bebé.

¿Puedo ponerme la epidural si tengo un tatuaje?

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Otra duda que puede surgirte si te has hecho un tatuaje hace poco y ahora descubres que estás embarazada es saber si podrán ponerte la epidural o no si el tatuaje está en esa zona. Debes saber que existen hospitales y centros que no aplican la anestesia epidural si la mujer tiene un tatuaje en la parte donde se ha de inyectar, especialmente si el tatuaje es reciente, porque la tinta se queda en la dermis en forma de saquitos que pueden causar una infección (como meningitis) al inyectar la aguja, lo que es un gran riesgo para el bebé. Una solución es poner la epidural un par de vértebras arriba o abajo de donde se suele poner, pero el anestesista debe querer y saber hacerlo. Aunque no ocurre en todos los centros, pregunta en el tuyo para saber si podrás ponerte la epidural o no llegado el momento y, si te dicen que no, prepararte con otras técnicas de manejo del dolor (hipnosis, relajación, masajes, dilatación en el agua…).

Por lo tanto, si ya te has hecho un tatuaje, no te preocupes en exceso que lo más probable es que tu bebé esté bien y cuídate mucho a partir de ahora. Si estabas pensando en hacértelo y te has enterado de la nueva noticia, mejor déjalo para después del parto y la lactancia para evitar daños al bebé. Y si por lo que sea no quieres esperar, déjalo para el segundo trimestre, cuando el feto es menos susceptible a traumas o interacciones de los químicos de la tinta, y siempre en un centro que cumpla los requisitos de higiene y seguridad. Pero, como los tatuajes no son algo necesario que corran prisa, mejor déjalo hasta que tu bebé nazca.


¿Cómo quedará después el tatuaje?


Si cuidas tu piel durante el embarazo y te hidratas bien, lo normal es que el tatuaje no se deforme ni se estropee por los cambios físicos de la gestación, aunque no es lo mismo hacerse un tatuaje en la tripa que en el brazo. En las zonas más sensibles (pecho, caderas, tripa…) sí que es posible que se ensanchen, se estiren o salgan estrías en ellos. Mantenlo bien hidratado todos estos meses para que vuelva a su estado normal tras el parto, cuando recuperes el peso anterior. Si se queda estropeado, siempre puedes retocarlo.


¿Y los tatuajes de henna?


Durante miles de años, en culturas como la egipcia o la india, se tatuaba a las mujeres dibujos con henna en sus tripas de embarazada para traerles seguridad en el parto. Sin embargo… ¿es esta práctica segura? Siempre que uses un producto de henna natural, no hay problema ni afectará al feto, pero debes evitar la henna de color negro, ya que esta contiene parafenilendiamina (PPD), una sustancia tóxica que puede causar quemaduras, ampollas y reacciones en la piel difíciles de diagnosticar y tratar, así que evítalo en el embarazo.


Fuente:

Mercedes Calderón Arjona, gerente de centro estético.

Fecha de actualización: 09-12-2020

Redacción: Irene García

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