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Tatuajes, piercings y embarazo

Tatuajes, piercings y embarazo

Si tu deseo es el de hacerte un piercing o un tatuaje durante el embarazo, la posibilidad de cumplirlo o no dependerá del criterio que cada centro tenga.

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La prevalencia mundial de la obesidad ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, convirtiéndose en uno de los mayores problemas de salud del siglo XXI. En Europa la prevalencia de la obesidad pasó en la últimas décadas del 4% al 28,3% en hombres y del 6,2% al 36,5% en las mujeres. Concretamente, en lo referente a las mujeres embarazadas, entre un 20-40% son obesas o alcanzan un exceso de peso en el embarazo.

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Ciertas acciones pueden ser perjudiciales para el desarrollo del feto cuando estás embarazada, por eso, es mejor que esperes a después del parto para llevarlas a cabo, por ejemplo, hacerte un tatuaje o un piercing.

Riesgos de los tatuajes en el embarazo

En el caso de los tatuajes son varios los factores que debes tener en cuenta antes de emprender tal acción:

- El feto corre menos riesgos de sufrir algún trauma si esperas a hacértelo hasta el segundo trimestre de gestación, ya que en el primero su tamaño es muy pequeño y le resultaría casi imposible soportar el ataque de algunos agentes químicos que para su madre son apenas perceptibles y dañinas.

- Las tintas pueden contener químicos o sustancias que puedan afectar al desarrollo del feto, especialmente en las primeras semanas de embarazo, que es cuando se formación de los órganos principales. Esta tinta pasa a la sangre de la madre y puede llegar al feto a través del cordón umbilical. Aunque no hay estudios suficientes que afirmen que son malos, es mejor evitarlos.

- Existen hospitales y ciertos centros clínicos que no aplican la anestesia epidural si la mujer tiene un tatuaje en la parte donde se ha de inyectar. Si esa es la zona donde tenías pensado hacerte el dibujo consulta antes en el centro hospitalario que te corresponde cuál es su política de actuación ante este hecho.

- El bebé puede ser contagiado a través de la sangre de su mamá de las enfermedades a las que ella pueda ser susceptible, es el caso de la hepatitis B o el VIH. Ambas pueden contraerse a través de una aguja sucia o mal esterilizada, por tanto busca centros y expertos en tatuajes donde los procesos de higienización sean visibles al público y fiables en cualquier caso.

- La mayor preocupación es... ¿cómo quedará el tatuaje tras el parto?, ¿deformado?, ¿sobre un tejido con estrías?, ¿perderá color? No tienes que preocuparte de la estética del tatuaje tras el parto ya que todo es evitable si lo mantienes constantemente hidratado durante la gestación. Retornará a su estado y apariencia inicial tras el parto.

- Es importante que avises al tatuador de que estás embarazada. En caso de que se produzca algún incidente es mejor que puedas saber dónde localizarle y cómo contactar con él.

- En cuanto a los tatuajes de henna, no hay problema en usarlos ni afectará al feto, pero debes evitar la henna de color negro, ya que esta contiene parafenilendiamina (PPD), una sustancia tóxica que puede causar quemaduras, ampollas y reacciones en la piel difíciles de diagnosticar y tratar, así que evítalo en el embarazo.

- Durante la lactancia materna, aunque no hay pruebas científicas acerca de los efectos de hacerse un tatuaje para el bebé, se cree que la cantidad de tinta que pasa a la sangre es mínima, es decir, que es difícil que llegue a la leche, pero, aún así, se aconseja esperar a que termina esta por si acaso ya que no es algo urgente.
 

Riesgos de los piercing en el embarazo

En el caso de los piercings las recomendaciones son casi idénticas. La perforación debe hacerse utilizando instrumentos limpios y seguros, estériles, para evitar el contagio de hepatitis B o VIH.

Además, no se aconseja hacerse un piercing en la gestación ya que el embarazo reduce las defensas inmunitarias de la mujer, lo que hace que sea más vulnerable a infecciones y patologías infecciosas graves. Asimismo, durante el embarazo la piel es más sensible, por lo que aumenta el riesgo de reacciones alérgicas y de rechazo a los componentes del metal del piercing, incluso aunque este sea quirúrgico.

¿Y los piercings en el ombligo? Se recomienda a las embarazadas quitárselo porque en muchas ocasiones el ombligo sale hacia fuera. La incisión o agujero donde estaba colocado el pendiente puede abrirse e incluso rajarse resultando muy doloroso. Si a medida que la tripa va creciendo salen estrías en la zona, se recomienda retirar el aro, ya que la cicatriz puede producir un queloide o estrías más marcadas en los orificios del piercing. Algunas mujeres optan por sustituir el pendiente por un hilo o lana gruesa para evitar que el agujero se cierre. De esta forma, y tras el parto, puedes volver a lucir piercing en tu vientre plano.

Por último, si tienes un piercing en el pezón no es necesario que te lo quites en el embarazo, aunque puede hacerte daño al estar las mamas más sensibles. Eso sí, si vas a dar el pecho tendrás que quitártelo, ya que puede acusar asfixia al bebé si se desprende y se lo traga. Es mejor que te lo quites del todo, ya que quitarlo entre toma y toma puede transportar bacterias al interior de los conductos galactóforos, lo que aumentaría el riesgo de mastitis para la madre y de infecciones bacterianas al bebé.


Fuente:

Mercedes Calderón Arjona, gerente de centro estético.

Fecha de actualización: 06-07-2020

Redacción: Almudena Villoslada

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