La Ley del “Todo o Nada” en el embarazo

La Ley del “Todo o Nada” en el embarazo
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Muchas mujeres, al enterarse de que están embarazadas, se preocupan de cómo puede haber afectado al feto el hecho de haber fumado, bebido o tomado algún fármaco que puede ser teratógeno en estas primeras semanas de embarazo. Sin embargo, durante estos primeros 15 días el embarazo se rige por la Ley del “todo o nada”: o afecta totalmente al embrión y se produce un aborto, o no le afecta nada y todo sigue su curso con normalidad.

Las primeras 12 semanas de embarazo son clave en la formación y desarrollo del feto ya que, en estas primeras semanas, se forman todos los órganos principales. Por eso, es importante evitar durante este tiempo cualquier tipo de sustancia teratogénica (es decir, que pueda causar anomalías o malformaciones en el desarrollo). El problema es algunas sustancias teratogénicas son habituales en nuestro día a día cuando no sabemos que estamos embarazadas, como ciertos fármacos, el alcohol, sustancias químicas, etc. Y no sabemos que estamos embarazadas, como mínimo, hasta la semana cuarta de embarazo, cuando el embrión ya lleva dos semanas formándose dentro de nosotras.


Por eso, es normal que, si has bebido mucho alcohol en este tiempo porque tuviste una fiesta, o estabas tomando alguna medicación, te entre el pánico pensando que eso ha afectado a tu bebé, que nacerá con 3 manos o con problemas cardiacos. Sin embargo, esto no debe preocuparte ya que la naturaleza es muy sabia y sabe que tú no puedes saber de tu estado en estos primeros 15 días, por eso en las etapas más tempranas de embarazo, durante la formación de la blástula, no se producen malformaciones ya que las células no han comenzado a diferenciarse en las funciones que tendrán en el futuro. Si una se destruye, otra puede adquirir su función. Estas células son totipotenciales: si algunas son lesionadas, las otras se multiplican y las sustituyen como si nada hubiese ocurrido. Por lo tanto, en estas dos semanas se sigue la ley del “todo o nada”: o se afecta totalmente (lo que, generalmente, da lugar a un aborto que muchas veces pasa inadvertido ya que ni siquiera sabía que estabas embarazada) o no hay lesión.


Por lo que, si pasan las semanas y todo va bien, no hay síntomas de alarma y las ecografías rutinarias indican que todo sigue su curso normal, no debes preocuparte ya que el embrión no se vio afectado.


No obstante, si el daño es muy grande se producirá un aborto, generalmente antes de la octava semana de embarazo. Si esto pasara, no debes culparte ya que era imposible que supieras que estabas embarazada y, además, realmente no puede saberse si el aborto se ha producido por estar en contacto con ese teratógeno o se habría producido de todas formas. Los abortos espontáneos son algo normal que pasa en un 20% de las ocasiones, así que nunca debes culparte.


Lo mismo se aplica si realizaste actividades de riesgo que puedan causar una pérdida. Si no pasa nada, tu embrión está perfectamente implantado y no se va a mover de su sitio a no ser que pase algo grave.


Por este motivo no debes asustarte si durante estas primeras semanas has comido jamón serrano, bebido una copa de vino o hecho algo que pueda ser peligroso para la formación del embrión, en principio, no habrá afectado a sus células en formación. No obstante, en cuanto confirmes el embarazo debes empezar a cuidarte y abandonar esos hábitos o sustancias que puedan ser dañinas para evitar problemas en el futuro.


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