¿Son útiles las fajas reductoras?

¿Son útiles las fajas reductoras?
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Una de las mayores preocupaciones de las mujeres tras dar a luz es el de volver a moldear su cuerpo e intentar estar como antes del embarazo y del parto. La zona abdominal ya no está tan tonificada y tiene un mayor volumen, como es de esperar, por ello muchas mujeres se decantan por la utilización de las fajas posparto. La cuestión es ¿es bueno utilizar una faja reductora?

Durante los 9 meses de gestación el útero de la mujer pasa por una fase de constante y lento crecimiento, esto permite que los órganos, como el intestino delgado, el intestino grueso o el estómago, vayan recolocándose. En el momento del alumbramiento y del posparto ocurre lo contrario.

El útero, tras el nacimiento del bebé, debe hacerse pequeño y volver a su tamaño natural, para ello cuenta con la ayuda de algunos medicamentos y de la oxitocina, la cual se genera cuando gracias al mecanismo de succión del bebé. Por el contrario, los músculos abdominales van a necesitar mucho más tiempo para recuperar, aunque no volverán a ser los de antes. Durante el embarazo estos se han ido expandiendo para poder sostener el útero y del abdomen y, tras el parto, no tienen la misma fortaleza que anteriormente. Además, también pierden la unión que los ligaba a la línea del alba en la región media del abdomen.

Por ello, el uso de las fajas posparto es una de las mayores dudas en lo que respecta al cuidado de la propia mujer tras el parto. Hay que tener en cuenta que la faja no debe utilizarse inmediatamente tras el nacimiento del bebé, hay un tiempo en el que los procesos fisiológicos del cuerpo como el aumento del tamaño del útero y la distensión abdominal necesitan su propio ritmo para recuperarse de manera natural. Además, hay que darle tiempo a los órganos para que se coloquen en su posición habitual. En los casos de partos vaginales se puede comenzar a utilizar la faja un poco antes de terminar la cuarenta, en cambio, cuando el parto fue por cesárea no se deben utilizar hasta después de este periodo. Existen una serie de ventajas e inconvenientes del uso de este elemento:

1.            Alivia la sensación de vacío que se siente en el abdomen.

2.            Ayuda a corregir la estabilidad y la postura de la espalda.

3.            Disminuye los dolores provocados a causa del parto.

4.            Facilita la movilidad de la madre.

5.            Consigue disimular la figura bajo la ropa haciendo que la mujer se sienta más atractiva.

6.            Uno de los principales inconvenientes es que debilita los músculos de la zona abdominal al no hacer que estos trabajen por su cuenta.

7.            El uso de la faja no va a conseguir estilizar la figura por sí sola.

Aun así, hay que tener presente que lo que realmente va a ayudar a recuperar la figura es el ejercicio físico. Algunos de los que mejor vienen son la natación, que ayuda a mantener y fortalecer toda la musculatura, o el running. También se pueden realizar tablas de ejercicios específicas en el gimnasio  en función de la etapa posparto en la que se encuentre la mujer.

En el caso de no poder o no tener tiempo para realizar estas actividades en solitario, hay muchas cosas que se pueden hacer con el recién nacido. Se han puesto muy de moda las clases de yoga y pilates con bebés, siendo la participación del pequeño vital para poder realizar los ejercicios. Pero también se pueden dar paseos diarios con el bebé, lo cual es beneficioso tanto para el recién nacido como para la madre.

Las recientes madres deben tener en cuenta que no solo es importante que fortalezcan la zona del abdomen, nunca está de más rehabilitar la zona del suelo pélvico para evitar posibles incontinencias urinarias o prolapsos. Estos se dan después del alumbramiento ya fuese vaginal o por cesárea, el mero hecho de estar embarazada debilita esa zona. Los abdominales hipopresivos son unos ejercicios que ayudan a elevar órganos como el útero o la vejiga, así como a fortalecer el suelo pélvico a través del control de la respiración y del diafragma.

Para escoger una buena faja hay que sentirse cómoda con ella. Es indispensable que no ejerza demasiada presión en el abdomen, siendo recomendable que quede a medida. Los materiales con las que esté fabricada si son de algodón mejor, evitar que deje hinchazón, enrojecimiento o provoque alergias. Las comodidades que ofrezca son muy importantes, como que sea cómoda para ir al baño o tenga la suficiente ventilación pélvica entre otros.

No existe una faja reductora mágica que con solo utilizarla devuelva el cuerpo a su estado anterior. Para recuperar la figura se requiere de constancia y paciencia, hay que hacer ejercicio y llevar una dieta equilibrada y, con el tiempo, todo volverá a su estado natural.

 

 


Fuente:

Smulders, Beatrijs (2010), Posparto seguro y los primeros meses tras el parto, Ed. Medici.

Redacción: Andrea Rivero

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