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Incontinencia urinaria en el embarazo

Incontinencia urinaria en el embarazo

De acuerdo a los datos del Observatorio Nacional de la Incontinencia (ONI), se estima que alrededor de 5 millones de mujeres en España padecen incontinencia urinaria. Un problema que se caracteriza por la pérdida involuntaria de orina debido a una falta de control de la vejiga.

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Indice

 

El embarazo predispone a la incontinencia urinaria

Son varios los factores que predisponen a padecerla, pero sin duda aquellos asociados a la etapa gestacional, se encuentran dentro de los más comunes. Esta afección, a menudo sufrida en silencio, merma la calidad de vida de quien la padece, pues llega a impedir a la embarazada realizar ningún esfuerzo por mínimo que sea sin que se le escape la orina, ya sea levantar algo de peso, estornudar, toser, o reírse. La incontinencia urinaria afecta a estas personas no solo físicamente, sino psicológica y socialmente repercutiendo en su vida normal, lo que unido a la vergüenza que muchas reconocen a la hora de tratar el tema incluso con su profesional de la medicina, origina que se resignen a padecerlo sin buscar una solución.


Incontinencia en el embarazo ¿Por qué?

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Durante el embarazo es habitual que se produzca un aumento en la frecuencia miccional, esto es debido al incremento del peso intraabdominal que hace que el útero comprima la vejiga y disminuya su capacidad, por lo que la necesidad de orinar aumenta, aún con volúmenes menores de orina. Esta presión puede ser especialmente importante al final de embarazo, cuando el peso del bebé provoca el vencimiento del cierre del esfínter de la uretra, produciéndose así la salida involuntaria de la orina durante los esfuerzos. El embarazo y el parto también llevan consigo una laxitud de los músculos del suelo pélvico que favorece la relajación de esta zona y dificulta la retención de la micción.

Tras el parto se suele recuperar el control de la vejiga, ya no hay peso que la comprima, por lo que en la mayor parte de los casos el problema desaparece en unos meses tras el puerperio. Sin embargo en algunas mujeres puede persistir en el tiempo, precisando de tratamiento fisioterapéutico especializado o quirúrgico para solucionar el problema.


¿Cuáles son las causas?

Las probabilidades de padecer incontinencia urinaria aumentan a medida que se avanza en edad. Un 12% de las mujeres tiene este problema y el porcentaje aumenta al 25% a los 35 años y hasta el 50% a partir de los 65 años. Por lo que es evidente que la edad es un factor determinante, pero además del paso de los años, existen otros factores que predisponen a la incontinencia. Para ello es necesario distinguir entre dos tipos: la de esfuerzo y la de urgencia.

Incontinencia de esfuerzo: Se produce porque los mecanismos que cierran la uretra no funcionan adecuadamente, siendo el parto la causa más habitual. Otras razones frecuentes son la obesidad o haber sufrido traumatismos o intervenciones quirúrgicas de los órganos pélvicos. Cuando se sufre este tipo de incontinencia la salida de orina se produce al realizar algún esfuerzo que aumente la presión intraabdominal.

Incontinencia de urgencia: Es la pérdida de orina producida cuando se pierde el control neurológico que nos permite decidir en qué momento y en qué lugar queremos orinar. Este tipo de incontinencia suele estar asociado a lesiones o enfermedades neurológicas. En este caso el músculo detrusor de la vejiga urinaria se contrae de manera involuntaria, y como consecuencia, se produce la salida de la orina en un momento y lugar no apropiados.

 

Tratamiento de la incontinencia en el embarazo

La doctora Montserrat Espuña Pons, Presidenta del Comité Científico de la International Continence Society y Jefa de la Unidad de Uroginecología del Hospital Clínic de Barcelona recomienda tomar unas medidas preventivas para evitar, o al menos retrasar, la aparición de la incontinencia urinaria “adoptando ciertos hábitos de vida saludables, por ejemplo, reduciendo el consumo de sustancias que estimulan la vejiga en exceso, como la cafeína, el alcohol y ciertos medicamentos diuréticos. Del mismo modo es aconsejable combatir el estreñimiento y luchar contra la obesidad dado que ésta produce un aumento de la presión intrabdominal.”

Durante la etapa del embarazo, en concreto, se puede prevenir el problema realizando con frecuencia ejercicios de fortalecimiento de los músculos del suelo pélvico, conocidos como ejercicios Kegel, que consisten en contraer y relajar repetidamente estos músculos del periné (30 o 40 veces al día) para incrementar su resistencia y capacidad de contraerse durante los esfuerzos.

En cuanto a los tratamientos de esta enfermedad, dependen del tipo de incontinencia. Según explica la Dra. Espuña Pons “cuando los ejercicios del suelo pélvico no funcionan, en el caso de la incontinencia de esfuerzo, o cuando esta es muy severa, lo recomendable es la cirugía. Los tratamientos quirúrgicos han mejorado mucho y ahora se colocan unas pequeñas bandas de malla debajo de la uretra para reforzar los tejidos debilitados y darle mayor soporte, recuperando así los mecanismos que permiten evitar la incontinencia durante los esfuerzos”.

Respecto a la incontinencia de urgencia, añade la doctora “la terapia se basa en modificaciones de conducta (controlar la ingesta de líquidos, orinar de forma programada, etc.) y en administración de fármacos anticolinérgicos”.


Tratamiento quirúrgico con bandas de malla de polipropileno

El tratamiento quirúrgico de la incontinencia de esfuerzo consiste en la colocación de una pequeña cinta de malla (slings), que se coloca justo debajo de la uretra para reforzar los tejidos debilitados. La gran ventaja de esta técnica es que requiere una intervención que en la mayoría de casos no precisa de ingreso y que normalmente no dura más de unos 30 minutos.

Para su colocación, se realiza una pequeña incisión en la cara anterior de la vagina, que es por donde se introduce la malla, y ésta se fija a cada lado de la pelvis. Desde el momento en que se coloca la malla, si la mujer tenía una incontinencia urinaria de esfuerzo y si la malla está bien situada, la pérdida de orina cesa. No obstante, se recomienda que durante el mes posterior a la intervención se eviten realizar grandes esfuerzos para favorecer que la malla quede bien integrada en los tejidos.

Este tratamiento es recomendable para toda mujer a la que se le haya diagnosticado una incontinencia urinaria de esfuerzo (moderada o severa) o para aquellas a la que este problema afecta a su vida diaria.

Afortunadamente se dispone de actuaciones terapéuticas quirúrgicas con una tasa de éxito del 90%.

Es una cirugía mayor ambulatoria que en la mayor parte de los casos no requiere de ingreso hospitalario y el periodo de recuperación es corto.


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Fuentes: Observatorio Nacional de la Incontinencia (ONI). Dra. Montserrat Espuña Pons, Presidenta del Comité Científico de la International Continence Society y Jefa de la Unidad de Uroginecología del Hospital Clínic de Barcelona

Fecha de actualización: 27-08-2020

Redacción: Irene García

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