¿Cómo reducir el daño perineal que se produce en el parto?

¿Cómo reducir el daño perineal que se produce en el parto?
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Los cambios físicos que se producen en el embarazo, sumados a los pujos del parto y a la episiotomía que se practica en la mayoría de los casos, dañan el suelo pélvico, pudiendo causar a la larga incontinencia urinaria, movimientos dolorosos, problemas en las relaciones sexuales, infecciones…

¿Por qué se daña el suelo pélvico?


El suelo pélvico es el conjunto de músculos que van desde el final de la columna vertebral hasta el hueso púbico, encargados de soportar la vejiga, el útero y el intestino. Esta labor hace que durante el embarazo sufran mucho por la distensión y el aumento de peso que tienen que soportar, unidos a los cambios hormonales que afectan a los músculos y al esfuerzo extra del trabajo de parto. Asimismo, la episiotomía (la incisión que se hace para favorecer la salida del bebé por el canal de parto), tan usada en España, y otras técnicas de parto instrumentalizado provocan más trauma perineal que un desgarro natural.


Por todo ello, el suelo pélvico de las mujeres pierde firmeza, pudiendo padecer en la edad adulta infecciones, cicatrices, movimientos dolorosos, pérdidas de orina o problemas en las relaciones sexuales.


¿Cómo evitar el daño perineal?


La doctora Carolina Walker, fisioterapeuta y asesora experta de Centrada en ti de TENA Lady, junto a un equipo de matronas del servicio de maternidad de un hospital público de Madrid, han presentado un estudio sobre un modelo alternativo de parto para reducir los riesgos de partos asistidos y de lesiones perineales. Dicho estudio se llevó a cabo entre los años 2005/07 y ha sido publicado en la revista médica International Urogynecology Journal.

Infecciones alimentarias: atención en casa

Infecciones alimentarias: atención en casa

Con la llegada de las altas temperaturas aumentan los casos de infecciones alimentarias, sobre todo los causados por la bacteria Salmonella. En esta época, aumentan las noticias sobre casos ocurridos en establecimientos públicos pero no debemos olvidar que más del 50% de las toxiinfecciones alimentarias se producen en el hogar. Por este motivo, es indispensable una correcta higiene en la cocina para evitar cualquier tipo de infección alimentaria.


“La epidural se utiliza en España en más del 80% de los partos y se sabe que aumenta los riesgos de partos instrumentales, con las consecuencias negativas sobre el suelo pélvico que tienen este tipo de partos”, explica la doctora Carolina Walker. “Algunos autores sugerían que el aumento de partos instrumentales podría ser debido a la falta de movimiento de la madre, ya que normalmente una vez que se le administra la epidural se queda tumbada en la cama y no suele moverse prácticamente nada”. También la epidural afecta a la forma de empujar, con ella las mujeres dejan de sentir la fuerte sensación de querer empujar al bebé para que salga, sensación que sí sienten las mujeres sin epidural.


Es por esto que este grupo de expertos médicos estudió un modelo de parto que intenta reducir estos efectos negativos de la epidural para ver si así se reducían los índices de partos instrumentales y de lesiones perineales. Para ello compararon dos grupos de estudio. En ambos grupos se intervino cuando la mujer había alcanzado la dilatación completa, es decir, sólo durante la segunda etapa del parto, la fase expulsiva. Un grupo de estudio siguió el protocolo tradicional del hospital y el otro grupo de estudio desarrolló el nuevo modelo alternativo que se propuso.


En el grupo que desarrolló el modelo alternativo de parto las mujeres realizaron una primera fase con movimientos y cambios de posición, todos ellos en la cama ya que con la epidural no podían estar de pie. “Las camas permitían colocarse en diferentes posiciones por lo que variábamos la posición de las mujeres entre sentada, a cuatro apoyos o cuadrupedia, cuclillas en suspensión y de rodillas, cada poco tiempo hasta que el bebé se encontraba cerca de la salida. Entonces colocábamos a la mujer de lado y el parto finalizaba con la madre en posición lateral” señala la doctora Walker.


En el modelo de parto tradicional, a diferencia del anterior, la mujer empieza a empujar inmediatamente tras alcanzar la dilatación completa por lo que no realiza cambios de posición ni movimientos. Explica la doctora, “la mujer empuja en la cama, generalmente tumbada boca arriba. Tras un periodo de empujes se colocaba en posición ginecológica, con las piernas sobre los estribos y se finalizaba el parto en esa posición”.


Los resultados de la investigación muestran que con esta metodología de parto alternativo han conseguido reducir un 23% los partos asistidos o instrumentales. Además, con el modelo alternativo se reduce el daño perineal (sin episiotomía y sin desgarros) y por tanto del suelo pélvico hasta un 28%.


Por otro lado, en el estudio también se incluyeron valoraciones de suelo pélvico posparto, realizadas a los 4 meses después del parto. En dichas valoraciones se evaluaba la incidencia de incontinencia urinaria y se observó que las mujeres que siguieron el modelo de parto alternativo tenían mucha menor incidencia de incontinencia urinaria.


Otras formas de ejercitar el suelo pélvico


La fisioterapia obstétrica es la mejor alternativa a las episiotomías. Los especialistas recomiendan iniciar la gimnasia prenatal a partir de la semana 32 de gestación, con el objetivo de la que la mujer llegue en las mejores condiciones a dar a luz, tenga un buen parto y una mejor recuperación posparto.


La mejor manera de hacerlo es con los ejercicios de Kegel, especialmente indicados como preparación al parto y para la recuperación posparto así como para la prevención y el tratamiento de la incontinencia.


Si estos ejercicios son realizados con ejercitadores pélvicos o con la ayuda de bolas chinas o conos vaginales, nos aseguramos llevarlos a cabo de manera correcta.


Después del parto es necesario seguir ejercitándolo porque durante el embarazo y el parto el suelo pélvico se ha distendido y debe recuperarse. De una buena recuperación del suelo pélvico puede depender que, en el futuro, se evite sufrir incontinencia urinaria, disfunciones sexuales (dolor, anorgasmia, vaginismo, etc.) y prolapsos (uterino, genital o rectal). Por eso es muy importante no solamente prepararse para el parto sino prestar especial atención al suelo pélvico después, para evitar disfunciones en el futuro.


Fuente: Carolina Walker, fisioterapeuta y asesora experta de Centrada en ti de TENA Lady.

Redacción: Irene García


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