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Cómo inculcarles el ejercicio físico desde la cuna

La tendencia de la obesidad y el sobrepeso infantil en España indican un incremento preocupante en las cifras, lo que ha llevado a los expertos a tratar de epidemia esta patología. Pero los niños mayores no son los únicos que corren el riesgo de adquirir hábitos inadecuados que propicien el sobrepeso. Los bebés también. Es más, el problema puede comenzar incluso antes de nacer. Varios estudios han desvelado que las mujeres que padecen sobrepeso antes del embarazo tienden a gestar bebés grandes y los niños con un peso superior a lo normal tienen más probabilidad de desarrollar una obesidad que aquellos que nacen con un peso adecuado

Se cambian sonrisas por esperanza

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En la vida hay muchas circunstancias capaces de dejarnos del revés y de atarnos un nudo en la garganta. En todas ellas, afortunadamente, también sale la cara buena de la luna. Una de ellas es la de los niños que por causa de una enfermedad pasan largas estancias en los hospitales. Hoy en día, gracias a los avances en medicina las enfermedades se superan en su gran mayoría, y quedan como un episodio más en la vida del niño que en el futuro le ayudará a tomar decisiones con mayor madurez y a afrontar los problemas y realidades de la vida con mucha más objetividad. Algunas asociaciones, como ASION y la Fundación Theodora trabajan para ayudar a los niños enfermos y a sus familias.

Esta es una de las razones por las que los médicos aconsejan a las mujeres alcanzar un peso idóneo antes de concebir. Y aunque no necesariamente un recién nacido grande tiene por qué ser obeso en el futuro, las estadísticas muestran que tiene más posibilidades que los que nacieron con menor peso, por lo que se hará necesario prestar atención a su nutrición y hábitos alimenticios desde muy temprano.

Según el doctor Lluis Serra presidente de la Sociedad Española de Nutrición comunitaria (SENC) “el declive en la actividad física puede llegar a ser incluso más responsable del incremento de las tasa de obesidad infantil que un aumento de la ingesta calórica”, por lo tanto añade el doctor Javier Aranceta, secretario genera de la SENC “es necesario, que a partir de ahora los padres, educadores y profesionales nos preocupemos no sólo por las calorías que los niños ingieren, sino de cómo las queman”.

Nuestros niños, los más pasivos

De acuerdo a la información extraída del estudio “Actividad Física” financiado por Kellogg’s, el abandono de la actividad física al acabar la enseñanza obligatoria es un hecho generalizado en toda Europa, pero es en España donde la situación empeora, ya que según se indica, más del 60% de los jóvenes de 2 a 24 años no practica o practica ejercicio menos de dos veces por semana. Y en el caso de las chicas, este porcentaje se eleva al 75%. Los niños españoles son pues los europeos que menos ejercicio practican en horario extraescolar.

Unos datos preocupantes si tenemos en cuenta que los expertos recomiendan que los niños y adolescentes deben acumular un mínimo de 60 minutos de actividad física (de al menos intensidad moderada) a lo largo del día. Sin embargo la realidad es otra, y el estudio muestra que la mitad de la población infantil y juvenil no cumple con las recomendaciones mínimas de actividad física para la promoción de la salud, lo que provoca que a la edad de 13 años, nuestros niños ya hayan adoptado un estilo de vida sedentario.

Inculcarles unos hábitos desde el principio es más necesario que nunca. A continuación te ofrecemos las claves para empezar a establecer unas pautas de actividad y que el ejercicio forme parte de la vida de tu hijo para siempre.

Más juego y menos tele

Consolas, videojuegos, televisión, ordenadores, dvd... en la actualidad los niños tienen a su alcance numerosas oportunidades para practicar el sedentarismo. El consumo excesivo de televisión y videojuegos también tiene consecuencias sobre la salud del niño. Es responsabilidad de los padres que el niño desarrolle hábitos saludables en cuanto a horas de sueño, alimentación y ejercicio físico, con los que equilibrar la balanza.

El ejercicio no sólo es importante para la prevención de la obesidad sino que estimula el sistema digestivo, inmunológico y circulatorio del bebé, refuerza su musculatura y prepara su cuerpo para logros mayores (gatear, saltar, andar…).

- Tu bebé puede empezar a practicar gimnasia desde los 3 meses. Antes, como preparación previa puedes comenzar con masajes y movimientos suaves de las extremidades.

- En primer lugar debes elegir un momento concreto del día para poner en práctica una serie de rutinas ligadas a la actividad física, es el primer paso para instaurar un hábito. Para los bebés pequeños el mejor momento del día es antes del baño. El cansancio del ejercicio enlaza con el efecto relajante del baño, lo que le permitirá dormir mejor después.

- Saca tiempo para el juego. Si se queda en casa prueba lo siguiente: acostúmbrate a esparcir los juguetes por toda la habitación. Así tu bebé tendrá que moverse de un lado a otro de la estancia para alcanzar los objetos que desee.

- Incítale para que se quite algunas prendas de ropa él solo. Por ejemplo, sácale la camiseta y deja que él termine de hacerlo y se la retire de la cabeza, o déjale los calcetines en la punta del pie y enséñale a que lo haga del todo.

- Organiza actividades en torno a una actividad. Pasa la tarde en el parque o en la piscina o en lugares que faciliten el ejercicio. Aunque el niño aún sólo pueda agarrar un juguete, una pala y un cubo o chapotear en una piscina infantil, comenzar a exponerle a la diversión de una actividad le beneficiará enormemente. Una alternativa es colocar a tu hijo en un portabebés y salir a dar una caminata.

- Alrededor del décimo mes y el año, cuando comience a dar sus primeros pasos motívale a que ande independientemente. Para ello indúcelo a perseguir un objeto que llame su atención o a llegar hasta alguien que lo espera con los brazos abiertos.

- Haced ejercicio juntos. Incorpora a tu hijo en tu programa de gimnasia o prueba a hacer ejercicios que puedas realizar junto a él. Pregunta en tu gimnasio; en algunos ofrecen la oportunidad de recibir clases con bebés.

- Los niños y bebés deben pasar la mayor parte del tiempo al aire libre. Evita por lo tanto que, en los días soleados, se queden en casa viendo la televisión. Ten en cuenta que por muy cómodo que pueda parecer, el tiempo que se pasa frente al televisor es tiempo que se le resta al ejercicio y en consecuencia pasan menos tiempo dedicados a otras actividades, como a juegos que fomentan la imaginación, la psicomotricidad, la interacción con los adultos u otros niños que podrían ser beneficiosos para su desarrollo cognitivo y físico. Además la televisión puede hacer olvidar que los niños deben jugar con otros niños. Asimismo a medida que el niño vaya creciendo es recomendable fomentar las actividades colectivas, como la práctica de algún deporte de equipo.

- Minimiza el tiempo de inactividad en el que el bebé o el niño estén sentados. Una vez que tu hijo o tu hija sean capaces de gatear o andar, limita el tiempo que pasa en el cochecito, en una hamaquita, en un andador o en el sofá.

Los niños pasan más tiempo viendo la tele que en la escuela

Según afirma el Consejo Audiovisual de Cataluña, los niños, de entre 4 y 12 años, consumen unas 990 horas al año de programación televisiva, frente a las 960 horas que pasa de media un escolar en las aulas.

El 33% de los niños españoles tiene televisión en su propia habitación.

El 15 % cuenta con ordenador propio.

Y un 6% además con reproductor de DVDs.

 


Fuentes: Estudio EnKID, de Kellogg’s. SENC. Consejo Audiovisual de Cataluña.

Redacción: Lola García-Amado

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