Bebés prematuros antes y después

Bebés prematuros antes y después
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Los bebés prematuros son todos aquellos que nacen antes de la semana 37 de embarazo, momento en el que se considera que el bebé está a término y preparado para nacer. Sin embargo, la tasa de supervivencia y las consecuencias de nacer antes de tiempo varían mucho según la edad gestacional del bebé, su peso y su madurez.

Tener un bebé prematuro puede ser bastante duro y complicado, sobre todo en los primeros meses de vida. Si tu hijo nace antes de tiempo, lo primero habrá que valorar su estado de salud general y los cuidados que necesita según su edad gestacional ya que, por ejemplo los pulmones, maduran completamente en las últimas semanas de embarazo, por lo que el bebé puede tener problemas para respirar. También es posible que no sea capaz de succionar y haya que alimentarle por vía u otro método. Algunos bebés prematuros tienen que permanecer en una incubadora varias semanas, otros solo necesitan estar unos días y algunos ni siquiera tienen que estar en una incubadora, aunque esto depende del estado de salud del bebé, su edad gestacional al nacer, su peso, su desarrollo, etc.

 

Los padres tienen que tener en cuenta que estos bebés tienen también unas características físicas especiales:

 

- Su piel es más fina y brillante y las venas se notan mucho.

 

- Suelen nacer con el lanugo (vello fino que recubre el cuerpo) ya que este se pierde en las últimas semanas de gestación.

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Beneficios de la lactancia materna exclusiva

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De todos es sabido que la lactancia materna exclusiva es el mejor alimento posible para los bebés recién nacidos y hasta los 6 meses. Pero, además, los pediatras y expertos continúan continuar con la lactancia todo lo posible ya que la lactancia materna prolongada presenta múltiples beneficios, como una mejor comprensión del lenguaje y visión espacial.

 

- En las niñas, los genitales tienen un aspecto algo extraño porque los labios mayores no cubren a los menores, y en los niños es posible que los testículos aún no hayan descendido.

 

 - La cabeza es muy grande en proporción con el cuerpo.

 

 - Los párpados pueden estar fusionados y tardar un tiempo en abrirse. También sus orejas están poco desarrolladas, muy pegadas a la cabeza y con poco o nada de cartílago.

 

Además, el bebé nace con una inmadurez de sus órganos y sistemas: respiración, control de temperatura, digestión, metabolismo, etc., lo que le hace más vulnerable a las enfermedades, por lo que requiere unos cuidados extra para sobrevivir fuera del útero sin desarrollar complicaciones como las siguientes:

 

- Retinopatía de la premadurez (ROP por sus iniciales en inglés). Suele producirse en bebés nacidos antes de la semana 32 y supone el crecimiento anormal de los vasos sanguíneos de los ojos. En muchos casos no hace falta tratamiento; si hiciera falta, consiste en detener el crecimiento anormal de los vasos sanguíneos con láser o con crioterapia (congelamiento) para proteger la retina y preservar la visión.

 

- Síndrome de dificultad respiratoria (SDR). La mayoría de los bebés prematuros presenta problemas respiratorios ya que carecen de una proteína llamada surfactante que impide que los pequeños sacos de aire que hay en los pulmones se colapsen. Por eso, cuando se sospecha que una mujer puede tener un parto prematuro, se le inyecta surfactante para ayudar a madurar los pulmones del pequeño y evitar problemas respiratorios o minimizarlos. Además, los bebés pueden necesitar oxígeno adicional y asistencia respiratoria mecánica para mantener dilatados los pulmones mediante un respirador.

 

- Apnea. Consiste en dejar de respirar durante 20 segundos o más, lo que puede ir acompañado de una reducción del ritmo cardíaco. Por eso hay que vigilar constantemente a los prematuros hasta que pasa este peligro.

 

- Hemorragia intraventricular (HIV). Las hemorragias cerebrales son comunes en algunos bebés prematuros, en particular aquellos nacidos antes de la semana 32. Normalmente se producen durante los primeros tres días de vida, son leves y se resuelven solas.

 

- Conducto arterial patente (CAP). Durante el embarazo, el conducto arterial desvía la sangre para que no pase por los pulmones ya que el feto recibe el oxígeno que necesita a través de la placenta. Este conducto se cierra poco después del nacimiento para que la sangre circule de manera normal, pero en algunos bebés prematuros no se cierra adecuadamente, lo cual puede causar una insuficiencia cardíaca.

 

- Enterocolitis necrotizante (ECN). Es un problema intestinal que dificulta la alimentación e hincha el abdomen.

 

- Ictericia. Los bebés prematuros tienen más probabilidades que los bebés nacidos a término de desarrollar ictericia ya que sus hígados no están suficientemente maduros. 

 

- Anemia. Los bebés almacenan hierro en los últimos días de embarazo para producir suficientes glóbulos rojos al nacer, por eso los prematuros pueden sufrir anemia.

 

- Enfermedad pulmonar crónica o displasia broncopulmonar (DBP). Un trastorno pulmonar crónico que causa que los bebés acumulen líquido en los pulmones y sufran cicatrices y lesiones pulmonares. Es necesario usar respirador y medicación para tratarlo.

 

- Infecciones. El sistema inmunológico no está tan desarrollado, por lo que tienen más posibilidades de contraer neumonía, sepsis o meningitis.

 

Una vez superan estos primeros meses y crecen, también pueden presentar problemas de aprendizaje y desarrollo. En general, alcanzan los hitos de desarrollo más tarde, incluso teniendo en cuenta la edad corregida (la edad de nacimiento más las semanas de gestación que les faltaron para nacer a término) y pueden tener problemas de coordinación entre la vista y el movimiento que les afecten a la escritura y el aprendizaje, problemas de habla (les cuesta seguir instrucciones, tienen un vocabulario deficiente, les cuesta aprender a leer, etc.) y problemas del pensamiento (mala memoria, problemas para entender las conexiones espaciales de tamaño y distancia, relacionar símbolos y sonidos, tomar decisiones…).

 

Todo esto hace que los prematuros requieran unos cuidados especiales para desarrollarse de la mejor manera posible.

 

En cuanto a la alimentación, lo ideal para un bebé prematuro es la leche de su madre, el mejor alimento para el pequeño. El objetivo es lograr una tasa de ganancia de peso cercana a la del crecimiento intrauterino durante el tercer trimestre de embarazo (15-20 gr. por día hasta la 40ª semana de la edad postconcepcional). Si no puede succionar o no se le puede dar la leche directamente, se recomienda que la madre se la extraiga y dársela con biberón, cuchara, jeringuilla… Con frecuencia, se les da a los bebés prematuros vitaminas y hierro adicionales para ayudarles a crecer y mantenerse saludables.

 

Algunos bebés tienen que permanecer un tiempo en la incubadora para ayudarles a mantener su temperatura corporal, evitar que se contagien, mantenerles en observación, facilitar que reciban aire enriquecido con oxígeno, etc.

 

Es fundamental el contacto piel con piel con los padres siempre que sea posible ya que se ha demostrado que estar pegados al pecho de sus papás es la mejor medicina. Muchos estudios han mostrado que la temperatura, la oxigenación, la frecuencia cardiaca, y otros parámetros psicológicos, se mantienen dentro de los valores normales mientras el bebé hace el piel con piel.

 

En cuanto al sueño, los bebés prematuros duermen más horas que los bebés nacidos a término, pero lo hacen por periodos más cortos y se despiertan con mayor frecuencia.

 

También se intenta que se puedan ir a casa con sus papás en cuanto sea posible, donde estos, además de estar atentos a su salud, deberán ayudarle a desarrollarse mediante juegos, estimulación, canciones, cuentos, etc. De esta manera, en unos años su crecimiento y desarrollo puede ser igual que el del resto de niños. 


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Fecha de actualización: 30-07-2018

Redacción: Irene García

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