¿Qué decirles a tus hijos cuando lloran?

¿Qué decirles a tus hijos cuando lloran?
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Escuchar a otras personas llorar nos hace sentir incómodos y no sabemos bien cómo actuar, y eso puede pasar incluso con nuestros hijos. En cuanto vemos que empiezan a soltar una lagrimilla o a hacer pucheros sin una razón aparente, nos ponemos nerviosos y queremos cortarlo cuanto antes. Incluso en los recién nacidos, para los que llorar es casi su única manera de comunicarse, intentamos acabar cuanto antes con el llanto y enseguida decimos “No llores más”. ¿Son estas palabras las más adecuadas cuando nuestro hijo llora?

Diversos estudios han encontrado que nuestros cerebros están cableados para tener una reacción instantánea a un niño que llora, lo que nos hace estar más atentos y listos para ayudar, ¡y rápido! Un bebé que llora desencadena nuestra respuesta de lucha o huida, aumenta nuestro ritmo cardíaco y nos empuja a la acción ... incluso si ese niño no es el nuestro.


Parece que tenemos que reaccionar ante un niño que llora, pero ¿cómo? Aquí van algunos consejos previos que hay que tener en cuenta:


1- Tu hijo puede ser muy llorón, pero eso no significa que no sea feliz


Para muchos niños pequeños, el llanto no es un reflejo de la tristeza, es una forma de procesar cualquier emoción. Pueden llorar por ira, frustración, miedo, emoción, confusión, ansiedad o incluso alegría. El problema es que también pueden carecer de la capacidad verbal y la autoconciencia para explicar cómo se sienten. Esto significa que preguntarles "¿Qué te pasa?" rara vez dará una respuesta productiva.


2- Decir "¡No llores!" hace que la vida sea más difícil para ti

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La primavera es una de las estaciones ideales para disfrutar con tus hijos de la naturaleza y el aire libre, algo que no le aportará más que beneficios a largo plazo y diversión en el corto.


Puedes pensar que hacer que el llanto pare también evitará que tu hijo deje de sufrir, pero lo cierto es que cuando le dices a tu pequeño: “¡Deja de llorar!” o “¡No llores!” inmediatamente pensará que tú nunca lloras y que no se debe llorar para expresar los sentimientos.


Al pedirle o decirle que "pare", también le estás diciendo a tu hijo que sus emociones no son válidas y que no son importantes. Independientemente de cuán trivial pueda parecerte la razón por la que llora, el hecho de no reconocer cómo se siente en ese momento os priva a los dos de la oportunidad de aprender a procesar esa emoción de una manera más positiva.


Nuestro objetivo como padres, no importa lo difícil que parezca, es apoyar el desarrollo de la autorregulación emocional de nuestro pequeño, algo que solo podemos hacer cuando los tratamos con empatía y comprensión.


3- Aunque sea tentador, no lo distraigas con otra cosa


Muchos de nosotros vemos la distracción como la herramienta definitiva en nuestro arsenal emocional. Pensando que si podemos distraer a nuestro niño que llora de lo que sea por lo que está llorando, podremos detener el llanto por completo. ¡Todos hemos colgado un juguete favorito frente a su rostro lleno de lágrimas o hemos cantado una canción con los dientes apretados en una desesperación aguda! Lamentablemente, sin embargo, la distracción nos hace perder la oportunidad de conectarnos con nuestro hijo y de enseñarle a manejar sus emociones.

Por ejemplo, si se está peleando por un juguete con otro niño, distraerle con un segundo juguete es completamente apropiado. Pero si tu hijo está llorando porque le pusiste los zapatos cuando él quería hacerlo solo, es probable que la distracción solo le haga responder con más fuerza y ​​fervor para ser escuchado.


Es cierto que a veces la distracción puede funcionar, pero a menudo es solo algo temporal. No ayuda a tu hijo a aprender cómo enfrentar una situación o emoción similar de una manera más positiva de cara al futuro.


¿Qué decir?


La próxima vez que tu hijo se ponga a llorar, trata de tomarte un momento para asegurarte de que estés tranquilo. Si estás enojado, estresado o frustrado, las cosas que digas en ese estado se sumarán a la angustia de tu hijo. Respira hondo, reconoce cómo te sientes, concéntrate en lo que está pasando dentro de tu cuerpo (tu corazón puede latir un poco más rápido, tu mandíbula puede estar apretada, puedes sentirte tenso) y, cuando estés listo, en voz baja y calmada, prueba a decir alguna de estas 11 frases:


1. "Estamos en el mismo equipo. Yo te ayudaré”. Incluso si tu hijo dice que no quiere tu ayuda, quiere sentir que los estarás ahí si te necesita.


2. "Puedo ver que esto es difícil para ti". Esta simple frase reconoce que le escuchas y te das cuenta de que algo le pasa.


3. "Entiendo que estás triste / decepcionado / asustado / ansioso / feliz y eso está bien". Reforzar la idea de que sentir una emoción es lo que nos hace humanos y de que no es malo experimentar ninguna de esas emociones.


4. "Eso fue realmente triste / frustrante / decepcionante". Reconocer el evento que provocó el llanto de tu hijo también lo ayuda a ver qué fue lo que provocó su emoción y determinar qué hacer a continuación.


5. "Vamos a tomarnos un descanso". Eliminar a ambos de la situación ayuda a tu hijo a entender que a veces necesita alejarse para reponerse. Tu hijo puede estar legítimamente cansado o sobreestimulado y simplemente necesita tiempo en un lugar tranquilo antes de volver a la actividad.


6. "Te quiero y estás a salvo”. Esto invita a la conexión con tu hijo en lugar de a la separación. Es posible que necesite un abrazo, un mimo o que le des la mano para sentir que realmente estás allí para ayudarlo.


7. “¿Te gustaría ayuda / un descanso / volver a intentarlo?”. Muchas veces, cuando tu hijo llora por frustración, necesita una de estas tres cosas: ayuda para realizar la tarea, un descanso de la situación emocional o ayuda para intentarlo de nuevo. Preguntarle, no obligarle, empodera a tu hijo, ayudándole a sentirse importante.


8. "Te oigo llorar, pero no sé qué necesitas. ¿Puedes ayudarme a entenderlo?”. Incluso si tu hijo no puede verbalizar por qué está llorando, esto puede darle la oportunidad de practicar.


9. "Recuerdo cuando tú...". Si bien puede parecer una técnica de distracción, ayudarlo a recordar un momento en que se sintió feliz y en paz ayuda a preparar su cerebro para un pensamiento racional. Tratar de razonar con un niño pequeño que se encuentra en un estado altamente emocional es como negociar con un pequeño dictador. No están preparados para escuchar razones cuando se sienten tan tristes o enfadados, por eso es necesario ayudarles a recordar otro momento en el que se sintieron bien para que puedan reflexionar sobre los que les pasa.


10. "Vamos a encontrar una solución juntos". En última instancia, queremos ayudar a nuestros niños a desarrollar habilidades para resolver problemas. Encontrar una solución que les ayude a procesar sus emociones les enseña cómo ver la situación de manera objetiva y encontrar posibles soluciones.


11. Quédate en silencio y cerca, dejándole su tiempo y espacio para llorar. Simplemente, ser un pilar de empatía y fortaleza puede ayudarle. Muchas veces no hace falta decir nada. 


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Fuente:

Álava, Silvia (2016), Queremos que crezcan felices, Madrid, Actitud de Comunicación. 

Fecha de actualización: 08-03-2019

Redacción: Irene García

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