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Mi hijo tiene miedo a lo nuevo

Mi hijo tiene miedo a lo nuevo

Uno de los primeros temores que suele aparecer en los niños es el miedo a lo desconocido que en los bebés se manifiesta en el rechazo que les producen las personas que no conocen. Por otro lado, los que son un poco mayorcitos lo demuestran ante las nuevas situaciones a las que se tienen que enfrentar.

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Índice

 

¿Cómo ayudar a los bebés con miedo a lo nuevo?

Para ayudar a que este tipo de situaciones sean más controladas es bueno siempre tratar de explicarles quiénes son las personas que les rodean o en qué consiste la nueva actividad. En definitiva, darles información para evitar la incertidumbre y que les resulte cercano y de confianza.

Si a nosotros nos ven actuar con naturalidad ante lo desconocido, ellos se sentirán más seguros frente a ese miedo.

Es importante que nunca te burles de sus miedos y que le ayudes a superarlos, pero sin obligarlo. Los miedos son algo natural en el desarrollo y, con tu apoyo y confianza, podrá superar este miedo a las cosas nuevas. 


¿Qué es el miedo?

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Mi bebé tiene miedo a los globos

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Hay muchos niños que padecen ligirofobia, miedo a los globos, debido al fuerte ruido que originan a la hora de explotarlos. A esta edad el sentido del oído tiene vital importancia porque están en plena etapa de incertidumbre y desarrollo que le hacen permanecer en un estado de atención constante, por lo que un ruido fuerte y repentino podría causarle miedo o inseguridad. 

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El miedo es esa sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario, aunque también podría definirse como ese sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que va a ocurrir algo, un hecho contrario a, por ejemplo, el esperado. El miedo es, además, algo relativamente normal hasta una cierta edad pues se trata en realidad de una reacción fisiológica diseñada por la evolución para eludir situaciones de peligro inmediato o potencial. Son muchos los bebés y niños que experimentan sensaciones de miedo o temor y que lo expresan, por ejemplo, ante situaciones cotidianas concretas.

Y no, no es lo mismo el miedo que la fobia o la ansiedad. De hecho, la fobia se produce cuando no hay nada racional que justifique el temor, y la ansiedad el temor que puede dispararse perfectamente sin una causa concreta. Por eso, que los niños expresen fobia no debe preocuparnos demasiado. Hay que tener en cuenta que la situación solamente es problemática cuando el terror (o miedo) del niño llega a ser algo desadaptativo. Es decir, no hay indicios racionales que justifiquen un miedo muy grande. También podría llegar a ser una señal de alerta, por ejemplo, si con el paso del tiempo esas fobias de las que hablamos no van desapareciendo.

En definitiva, el miedo es una emoción primaria que deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales incluyendo, por supuesto, al ser humano. Su máxima expresión es el terror. Su origen se encuentra en el sistema límbico, que es donde residen las emociones y obedece a un mecanismo hormonal que se desencadena en la amígdala central.


¿Por qué se tiene miedo?

Es normal que los niños tengan  miedo en ocasiones.  El miedo es una emoción que puede ayudar a los niños a ser cautos y, por eso, es importante que los padres pueden ayudar a los niños a sentirse seguros y a aprender a sentirse cómodos y tranquilos. Lo cierto, no obstante, es que las cosas que asustan a los más pequeños va a ir cambiando a medida que van creciendo.


¿Cuándo es el miedo a lo nuevo más común?

Los bebés, por ejemplo, suelen tener miedo o más bien sentir algo de ansiedad ante los desconocidos. Cuando los bebés tienen entre ocho y nueve meses de edad ya son capaces de reconocer los rostros de las personas con quienes conviven. Es por eso por lo que las caras nuevas o desconocidas les pueden provocar miedo. Por eso, estos suelen llorar o aferrarse enormemente a alguno de sus progenitores para sentirse seguros o protegidos.


¿Cómo ayudar al bebé si tiene miedo?

Se debe en primer lugar tranquilizar al bebé o al niño pequeño diciéndole que todo está bien, que está seguro porque “papá o mamá” están ahí con él. Es importante hacerle saber que está ahí para protegerlo por lo que lo mejor será abrazarlo y decirle palabras tranquilizadoras para demostrárselo y hacerle sentir también así mucho más seguro de sí mismo.

En segundo lugar, hay que ayudar al bebé, acostumbrarle en la medida de lo posible a esa persona nueva mientras se le abraza. Esto hará que el bebé pueda sentirse mucho más seguro. Tras ello (y un tiempo recomendable…), esa persona dejará de parecerle un desconocido.

También se debe tener en cuenta que, cuando los niños sufren algún miedo, es muy importante transmitirles tranquilidad, seguridad y confianza. Hay que ayudarle a superarlos con mucho cariño y comprensión. Se debe tener en consideración que, a pesar de que las edades a las que suele aparecer el miedo están comprendidas entre los tres y los seis años, hay que apoyarles desde bien pequeños, es decir, desde que son bebés. No entienden lo que les rodea todavía y por eso necesitan vuestro apoyo.  Además, recordemos que, cuando son bebés, los miedos están presentes, aunque estos solo tengan ese miedo a lo nuevo del que hablábamos.


¿Cómo reaccionan los bebés al miedo?

Cuando los niños son pequeños, es decir, cuando son todavía bebés, pueden reaccionar con sobresalto o con llanto. Después, además de llorar, lo que intentan hacer es evitar a toda costa la fuente que les causa el temor, buscar la compañía de un adulto que los proteja. En algunas ocasiones, por ejemplo, si ya están algo más creciditos lo que puede ocurrir es que haya algún cambio en sus conductas habituales. Esto quiere decir, por ejemplo, que pueden manifestar alguna regresión en sus hábitos, volviéndose a hacer pis en la cama o a chuparse el dedo si por ejemplo ya lo habían dejado de hacer.

Y no, lo cierto es que, por norma general, los miedos no suelen ser motivo de grandes preocupaciones, pero si estos son tan intensos y persistentes que llegan a repercutir de forma completamente negativa en el desarrollo del niño, en su vida cotidiana o en sus estudios incluso, sí sería conveniente visitar a un profesional. Sin embargo, como en este caso solamente nos centramos y queremos hacer referencia a los bebés no tendríamos el por qué de acudir a ningún profesional ya que es un miedo normal, el miedo a lo nuevo en esta etapa inicial de su vida y con cariño y apoyo de los progenitores podrá superarse sin problema.


¿Cómo intentar controlar el miedo en bebés?

A pesar de que el miedo es un sentimiento completamente natural y tiene un punto de conexión con la historia de la humanidad y con la necesidad de preservar la vida, no es agradable y, por eso, los padres progenitores de estos bebés han de tener claro que hay que poder intentar mitigar esos miedos en la medida de lo posible.

Además, si uno tiene en cuenta el estado de extrema dependencia en el que nace un bebé, entenderemos, por supuesto, que estos sean mucho más frágiles ante el miedo y más susceptibles también de sentirlo. El vínculo contigo, su madre, que eres la que lo cuidas y la que te ocupas de satisfacer sus necesidades empieza ya a proporcionar al bebé el sentimiento opuesto al miedo, de confianza y seguridad. Sin embargo, la actitud de la madre puede transmitirle esa confianza o, por ejemplo, traspasarle un estado indefinido de tensión.

Será por tanto esa tensión por las necesidades no atendidas o resueltas lo que se presente en el bebé como unas manifestaciones somáticas y emocionales diversas como es el miedo. Las primeras reacciones de miedo de un bebé son la expresión del sentimiento difuso de peligro que un bebé o niño va a experimentar siempre (o casi siempre) ante la pérdida de apoyo físico, por ejemplo, cuando están ante algo o alguien nuevo y/o desconocido. Los sentimientos que se van a producir en el bebé se van a expresar con sobresalto, temblor, gritos y/o llantos. Además, suelen agitarse como una especie de búsqueda de protección.

Será más tarde, cuando estos sean algo mayores, cuando comiencen otros miedos distintos como el temor, por ejemplo, a separarse de su madre o de otras figuras protectoras y no como tal el miedo o temor a algo o a alguien nuevo. Ese temor cuando más común es hacia el octavo o noveno mes de vida aproximadamente. Aparece en ese momento una reacción de extrañeza y miedo ante el extraño que se va a acentuar aún más si no está su madre, su progenitora junto a él pues desde que nacen lo será todo para él al menos durante los primeros meses de vida de este, pero tranquila, pues llegará un momento en que este comprenda que si desaparecemos de su lado no lo haremos para siempre y que no corren peligro.


Fuente:

Juan Pedro Valencia, psicólogo

KidsHealth, https://kidshealth.org/es/parents/anxiety-esp.html

 

Fecha de actualización: 04-06-2020

Redacción: Irene García

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