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Qué decirle a un niño cuando tiene miedo

Qué decirle a un niño cuando tiene miedo

¿Qué es el miedo? Esa sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario, ese sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá algo contrario a lo que en realidad se desea. ¿Y todos lo tenemos? Sí, niños y adultos. El problema está en saber solventarlo como padre cuando el hijo es quien tiene miedo. ¿A qué le tiene miedo? En este artículo te resolvemos todas las dudas que puedas tener para saber transmitirle tranquilidad a tu hijo y saber qué decirle exactamente cuándo tiene miedo. Así que presta atención.

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¿Cuándo hay que nebulizar a un niño?

¿Cuándo hay que nebulizar a un niño?

Las nebulizaciones son un método para administrar medicación a la vía aérea y la duración de una nebulización suele variar entre quince y veinticinco minutos. Durante los meses de frío los niños son el grupo más vulnerable al contagio de enfermedades, pero ¿es necesario nebulizar a un niño?

Y tambien:

El niño tiene miedo. ¿Miedo a qué? Miedo a los desconocidos, miedo a los sonidos, a los perros. Y fobias. Sí, también tienen fobias. ¿Fobia a qué? Fobia a los animales, fobia a Papá Noel, fobia a los aparatos que hacen ruidos. El miedo a los desconocidos suele ser un miedo bastante común durante el segundo año de vida del niño. Mucho más maduro y racional que la ansiedad ante desconocidos que muchos bebés experimentan durante el primer año. ¿Os acordáis? Pues bien, este miedo a los desconocidos del que os hablamos viene a ser más bien una paranoia del niño en una etapa aprensiva en la que cualquier adulto que no sea su mamá o su papá se contempla con recelo. No obstante, hay que tener en cuenta que, al menos en este caso, el miedo probablemente no sea la única razón por la que el niño se esconde detrás de sus progenitores, sino que también hay molestia. Para evitarlo como padre/madre:

Detén al desconocido. Intenta intervenir antes de que el desconocido se abalance sobre tu hijo. El niño más desconfiado se sentirá más cómodo si el extraño se acerca de manera gradual.

Apoya al niño. Si el desconocido está presente y el niño en ese momento desea que se le coja en brazos deberás hacerlo. Cuando esté preparado te lo hará saber, antes no. Por eso, intenta ofrecerle en esos momentos todo tu apoyo y comprensión.

No le presiones. Quizás el problema de esta sociedad sea que nos preocupemos más por lo que piense o sienta la gente que por lo que les pasa a nuestros hijos. Seguramente le des más vueltas a lo que pensará o a cómo se sentirá el desconocido cuando tu hijo le rechaza, y quizás lo que deberías hacer es todo lo contrario. Es decir, prestar más atención a los sentimientos de tu hijo y jamás presionarle. Además, lo único que conseguirás así es que tu hijo llore desconsolado.

Las Navidades, una época en la que los niños pueden asustarse con más frecuencia

Pleno diciembre y los peques sin haber ido a ver las luces de Navidad, sin pasear por las calles de su ciudad iluminada, sin escuchar el ajetreo y los diferentes sonidos del centro, sin ver a Papá Noel o a los Reyes Magos para darles la carta… ¿No les apetece? ¿Has notado que tu hijo se asusta cuando hay mucho ruido? ¿Ha ido Papá Noel ya a la guardería y se ha puesto a llorar como loco? Quizás tenga miedo, o fobia a todo esto.

Porque sí, inevitablemente, son muchos los niños que tienen miedo o fobia a todas estas cosas: a los sonidos de la noche, a los golpes, a los aparatos que se conectan, etc. De hecho, para tu hijo, muchas de ellas pueden resultar completamente aterradoras. Durante el segundo año de vida, por ejemplo, lo que más puede asustar al niño son los ruidos repentinos y fuertes, los animales, los médicos, pero también la oscuridad, las máscaras, los disfraces y, en Navidad, los Reyes Magos de Oriente y Papá Noel.

Y, aunque la realidad es que el simple hecho de ir creciendo es lo que realmente provoca estos miedos, hay que ayudar al niño a superarlos. Para ayudar al niño a enfrentarse a sus miedos hay que:

- comprender que el miedo es real. Aunque al principio al adulto esto le pueda parecer algo irracional debe entenderlo ya que para el menor es un miedo o una fobia real.

no forzar al menor a enfrentarse a sus miedos. Obligar al niño a enfrentarse a sus miedos lo único que puede hacer es que el miedo se convierta en una fobia a largo plazo. Lo mejor, sin duda, para combatir el miedo es un programa que combine el apoyo y la comprensión con una exposición a ello, pero de forma paulatina y que a continuación aclararemos.

- controlar los propios miedos. Si tu hijo te ve enfrentándote con calma a tus miedos ten en cuenta que él hará lo mismo por pura imitación. Por tanto, lo único que se consigue con ello es enseñar al niño a dejar que el miedo le domine. ¿Quieres eso?

- intentar no fomentar más miedos y tampoco crearlos cuando no existían. Hay que evitar en la medida de lo posible la frase “No tengas miedo” e intentar cambiarla por otras mucho más normales como “Mira el perrito, quiere saludarnos”.

- animar al niño. Hay que recordar también que la confianza en uno mismo es importante para superar los miedos. Para ello será importante elogiar cada progreso y evitar también criticar lo anterior.

¿Cómo hay que enfrentarse al miedo?

Es normal que muchos papás y muchas mamás piensen que los miedos de sus hijos pueden durar toda la vida, pero no hay que temer. Recuerda que, a medida que el niño madure y vaya aumentando su confianza y raciocinio, gran parte al menos de los miedos y de las fobias que actualmente tiene irán desapareciendo, aunque otros puedan alargarse durante toda la infancia. No hay de qué preocuparse, más tarde o más temprano se acabarán yendo. Sin embargo, mientras tanto lo que puedes hacer si tu hijo tiene tanto miedo es enfrentarte a sus miedos a través de un proceso de sensibilización. Pero ¿cómo se hace?

Pues bien, si por ejemplo el niño tiene miedo al aspirador lo mejor será cogerle en brazos cuando papá, por ejemplo, esté limpiando. Experimentar también con el botón de encendido y apagado del aspirador podrá servir al niño para comprobar que el control lo tiene la mano humana y no el aparato. Eso sí, si estas técnicas no funcionan no te olvides de relajarte y tener paciencia. No presiones al niño y sigue ofreciéndole tu apoyo. Todo el que necesite hasta que el miedo desaparezca.

¿Qué pasa con los animales?

Si el peque a lo que tiene miedo es a los animales, pero en concreto a los perros, una buena opción es decirle que vais a observar cómo su amiguito de su misma edad juega con el perro de forma cariñosa y que vea así la cara de alegría de este. Sin embargo, no está de más recordar que ser precavido con los perros no es algo del todo malo. De hecho, cuando los niños no tienen miedo, las consecuencias a veces pueden ser bastante graves por lo que un miedo razonable puede impedirles explorar tan tranquilamente o meter la mano en la boca de repente a algún perro que vean por la calle. No es necesario, por tanto, eliminar el miedo del niño por completo sino modificarlo un poco para que pueda acercarse a los perros con sensatez y precaución. Para ayudar al niño puedes:

familiarizarle con perros no reales. Se puede dedicar tiempo a acostumbrar al niño a unos amigos peludos que no ladren, no muerdan y no laman. Perros de peluche blanditos que este pueda abrazar o acariciar.

desmitificar a los perros. Explicar al niño que los ladridos y las sacudidas de la cola del perro son la manera que ellos tienen de hablar y que a veces estos también chocan o saltan para saludar a las personas, y no hay por qué asustarse.

buscar perros tranquilos. Intenta hablar con amigos o vecinos para encontrar un perrito con buen carácter, amistoso y acostumbrado a los niños, y preséntalos, pero no te olvides de enseñarle antes una foto del perrito que va a conocer más tarde en persona y ofrécele algo de información sobre él. Dile como se llama, de quién es, etc.

Probablemente con todas estas medidas puedas conseguir poco a poco que el niño deje de tener tantos miedos a tantas cosas.


Fuente:

Murkoff H. y Mazel. S. (2016). Qué se puede esperar el segundo año. De los 12 a los 24 meses. Barcelona. Editorial Planeta, S.A.

 

Fecha de actualización: 31-12-2019

Redacción: Ana Ruiz

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