Cómo ayudar a un niño miedoso

Cómo ayudar a un niño miedoso
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El miedo es un sentimiento que puede resultar positivo en su justa medida, ya que nos ayuda a escapar de las situaciones peligrosas. Por eso, el miedo es un sentimiento que forma parte de la vida de todos, sobre todo de los niños pequeños, cuyos miedos van evolucionando a medida que crecen. Sin embargo, el problema aparece cuando el niño es tan miedoso que esto afecta a su vida. ¿Qué hacer en estos casos?

El miedo es un sentimiento que todos experimentamos ante ciertas situaciones y que nos ayuda a adoptar ciertas medidas para evitar que algo malo nos ocurra, por lo que es una emoción evolutiva necesaria y, además, una de las primeras que los bebés experimentan al nacer. Por eso, no debemos asustarnos porque nuestro hijo tenga miedo a veces, es algo normal. Lo que sí debemos saber es cuáles son los miedos más normales a cada edad y la señales que indican que estos miedos se convierten en fobias o son tan intensos que convierten a nuestro hijo en un miedoso que no se atreve a hacer nada, afectando a su vida diaria.


En cuanto al primer punto, los miedos más habituales en los bebés son el miedo a la separación de sus padres y a los extraños. Luego surge el miedo a la oscuridad, a los seres imaginarios, a los animales y los insectos, al dolor y, hacia los 6 años, miedos más existenciales como el miedo a la muerte.


Los síntomas principales de las fobias (miedos exagerados) son aumento de la frecuencia cardiaca, sudoración excesiva, temblores, dificultad para respirar, dolor o molestias en el tórax, malestar estomacal, mareo, etc.

Cómo ayudar a un niño a superar el miedo

Cómo ayudar a un niño a superar el miedo

Tener miedo es uno de los sentimientos más comunes y habituales de cualquier ser humano y, especialmente, de los niños. Desde la infancia nos enfrentamos a numerosos temores que varían en función de la edad y la etapa de la madurez en la que nos encontremos. 


Mientras que las características de los niños miedosos son:


- Miedo a quedar solo o a que sus padres se vayan, aunque sea en el colegio.

- Miedo intenso a la oscuridad.

- No le gustan los desconocidos ni las personas extrañas.

- Le cuesta hacer amigos y ser sociable.

- Es tímido y retraído.

- Tiene pesadillas a menudo.

- Necesita dormir con sus padres, no es capaz de hacerlo solo en su habitación.

- Tiene miedo a los insectos.

- Tiene terror a los fantasmas y los monstruos o seres imaginarios.

- Nunca quiere probar cosas nuevas.


En estos casos, el miedo impide al niño seguir sus rutinas familiares y sociales, afectando a su personalidad, su felicidad y su rendimiento escolar, por lo que hay que buscar ayuda cuanto antes.


¿Cómo ayudar a los niños miedosos?


En los casos más graves será necesario recurrir a la terapia psicológica. Si tu niño simplemente es más miedoso que los demás, puedes seguir estos consejos:


1- Nunca le obligues a enfrentarse a sus miedos, es una forma cruel de causarle más ansiedad y terror. Lo que debes hacer es apoyarle y estar a su lado, aunque sus miedos te parezcan exagerados.


2- Muchas veces, los niños miedosos son producto de una educación sobreprotectora. Si todo te da miedo y no dejas que tu hijo haga nada de nada por miedo a que le pase algo, transmitirás ese miedo al niño. Por lo tanto, es importante que no seas miedoso ni le transmitas tus terrores.


3- Ten paciencia y nunca le humilles por sus miedos ni le digas frases como “Tener miedo es de cobardes” o “Tener miedo de eso es una tontería”. Respeta sus sentimientos e intenta hacerle ver que algunas cosas no son realmente peligrosas, por lo que no hay por qué tenerles miedo.


4- Fomenta su autoestima, confianza y responsabilidad para que no se sienta inseguro ni tenga miedo de todo. Debes fomentar sus habilidades y puntos fuertes para que se sienta seguro de sí mismo y no le dé miedo probar o hacer cosas nuevas.


5- Evita las películas o cuentos de miedo que puedan exacerbar y aumentar sus miedos, sobre todo antes de irse a la cama.


6- Por las noches, puedes ponerle una luz tenue en la habitación o dejar la luz del pasillo encendido. Intenta que se acostumbre a dormir solo en su cuarto, puedes quedarte a su lado hasta que se duerma y acudir siempre que te llame, pero debe ser capaz de dormir solo.


7- Cuéntale historias personales sobre tus propios miedos y cómo los superaste o cuentos de personas miedosas que superan sus miedos y son mucho más felices.


8- Nunca uses el miedo como recurso para que te haga caso o solo conseguirás hacerle más miedoso. Apuesta por una educación en positivo.


9- No lo hagas todo por él. Déjale que tome sus propias decisiones, se equivoque y resuelva solo sus problemas diarios para que sepa enfrentarse a las situaciones nuevas y peligrosas.


10- Alaba sus progresos, por pequeños que sean. Hazle saber lo orgulloso que estás cuando es capaz de enfrentarse a uno de sus miedos.


11- Exponlo al miedo paso a paso, exponiéndole a pequeñas situaciones controladas en las que deba hacer frente a eso que le da miedo y explicándole que no hay por qué temer. Por ejemplo, si le da miedo la oscuridad, enciende con él las luces de la habitación para que vea que no hay nada malo en ella o ponle pequeñas luces para que se vaya acostumbrando a la penumbra. Si le dan miedo los perros, no os cambiéis de acera al pasar cerca de uno, pero tampoco le obligues a tocarlo o jugar con él.


12- Transmítele seguridad y hazle ver que es normal sentir miedo a veces, pero que ese miedo no nos puede condicionar.


Fuentes:

Francisco J. Mendiguchía, psicólogo especializado en niños.

Redacción: Irene García

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