Cuentos de terror cortos

Cuentos de terror cortos
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Los cuentos de terror no son recomendables para niños pequeños ya que estos son muy influenciables y no distinguen bien entre la fantasía y la realidad, por lo que pueden creer que es cierto que los monstruos existen, por ejemplo. No obstante, si a tu peque le encantan los cuentos de miedo y no le producen pesadillas, puedes leer alguno de estos que te proponemos.

1- El monstruo Pepe


Érase una vez que se era un monstruo llamado Pepe. Pepe era muy grande, con mucho pelo de color rojo y una naricita redondita de color azul. Vivía en lugares que nunca te imaginarías como los armarios, detrás de las cortinas, debajo de las camas...


Pero Pepe estaba triste, porque siempre que se metía en todos esos sitios era para hacer amigos, y siempre que lo hacía, los niños no paraban de llorar y gritar, y Pepe se ponía muy, muy triste.


2- Lolo y los monstruos


Una noche, Lolo corrió llorando hasta la habitación de su mamá y su papá.


- ¡Hay un monstruo malo en mi habitación que me quiere llevar con él!

- Lolo, cariño, los monstruos no existen –le dijo mamá.

- Que sí mamá, que yo lo he visto.


Por más que intentaron convencerle no pudieron conseguir que Lolo volviese a dormir en su camita.


Esta situación se estuvo repitiendo durante varios días. Mamá no lo podía entender, porque Lolo siempre había sido un niño muy alegre y que no le tenía miedo a nada.

Cuentos de terror infantiles cortos

Cuentos de terror infantiles cortos

Los niños son muy vulnerables a ciertas imágenes o historias, y tienen una gran predisposición a sufrir pesadillas, ya que no distinguen correctamente la realidad de la ficción. Por eso debes tener cuidado con libros que le lees antes de ir a la cama.


Mamá le preguntó una mañana a Lolo:


- ¿Por qué ahora de repente tienes miedo a los monstruos?

- Es que un niño en el cole dice que hay monstruos en nuestros armarios que vienen y nos llevan y nunca volvemos a ver a la gente que queremos.


3- Juan sin miedo


Hace mucho tiempo vivía un joven llamado Juan que no conocía lo que era el miedo.


-Cuando oigo las historias de monstruos y fantasmas que alguna gente cuenta, no les entiendo cuando dicen que se sienten aterrorizados- le dijo un día a su padre.


Así que decidió hacer las maletas y salir en busca del miedo.


Llevaba ya todo el día caminando sin que aquello que buscaba se apareciese por ningún sitio. Caía la noche y tenía que buscar un lugar donde dormir. Así que llamó a la puerta de una casa que parecía abandonada.


4- El monstruo de mi armario


Cuando los niños tienen miedo al monstruo del armario, algunos papás cuentan esta historia que ha pasado de generación en generación.


Santiago, de pequeño, como todos los niños, oía cosas que nadie más podía. Su padre iba a tranquilizarle algunas noches cuando le oía llorar de miedo, pero casi siempre era su madre la que acudía. Y es que a su padre, de vez en cuando, se le escapaba una risita que Santiago no entendía. Tenía cuatro años cuando lo oyó por primera vez.


5- Los miedos de Julia


Había una vez una niña que se llamaba Julia. Julia tenía miedo de muchas cosas; tenía miedo en la oscuridad, tenía miedo de quedarse sola, también tenía miedo cuando veía a mucha gente, tenía miedo de los perros, de los gatos, de los pájaros, de los desconocidos, tenía miedo al agua de la piscina y de la playa, tenía miedo del fuego, de los truenos, de las tormentas, tenía miedo de los monstruos de los cuentos, tenía miedo de ponerse enferma, o de que su mamá enfermara, tenía miedo de ir al cole, de caerse o hacerse daño jugando…


6- Tengo mucho miedo


Es hora de dormir. Hay tanto silencio, que se oye el golpear de las hojas contra el cristal de la ventana. Todo está oscuro. Sólo unas pocas estrellas acompañan a la luna en el cielo. Eusebio no se puede dormir. Tiene miedo. "¡Ananías! ¡Ananías! ¿Estás dormido?" pregunta Eusebio muy bajito. "No, aún no", responde Ananías. "¿Qué te pasa?". Eusebio le cuenta por qué no puede dormir tranquilo. "Tengo miedo de los monstruos que tienen cuernos, de los que se esconden en los lugares oscuros y sólo dejan ver sus ojos brillantes, de todos, todos esos que nos asustan tengo miedo".


7- La visita del extraterrestre


Plácido, como era un niño muy pulcro, planchaba su ropa para ir a la playa. De pronto, una pulga con casco y antenas planeó por la sala y aterrizó en la palma de la mano derecha de Plácido.


- ¡Hola! -dijo la pulga con casco y antenas- Soy Palmira, la pulga marciana que vengo a este planeta de exploración.


Plácido estaba alucinado. Era su primer contacto con una pulga exploradora de otro planeta.


8- El fantasma justiciero


Lucas y Ana estaban sentados alrededor de la mesa esperando, como cada día, a que su madre les sirviese la comida


- ¡Échame a mi primero! – decía Lucas.

- ¡Nooo, antes a mí que tengo más hambre! – decía Ana.


Su madre enfadada por tener que escuchar todos los días la misma cantinela, les dijo que había un fantasma Justiciero al que no le gustaban los niños que se portaban mal, que gritaban o que eran maleducados. Este fantasma salía cada noche en busca de todos aquellos críos que se hubiesen portado mal durante el día para castigarlos. Al instante, el miedo invadió a los dos hermanos que no se volvieron a mover de su sitio.


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