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¿Cuál es la mejor hora para que los niños se acuesten según su edad?

¿Cuál es la mejor hora para que los niños se acuesten según su edad?

A pesar de la llegada del verano y aunque los niños y las niñas se acuesten más tarde ahora porque no tienen que madrugar, durante el curso escolar es completamente necesario seguir una rutina con el fin de que descansen lo suficiente y puedan cumplir con su jornada cada día.

 

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Es cierto que a veces resulta algo complicado conseguir que duerman todo lo que a nosotros nos gustaría, pero a medida que van creciendo debemos intentar hacerles ver que es muy importante descansar adecuadamente para después tener fuerzas tanto para el estudio como para el ocio.

 

Y aunque a la gran mayoría les gusta quedarse jugando por la noche o viendo un rato la televisión lo ideal es que los niños duerman, según los expertos, al menos diez horas cada noche durante sus primeros años de vida. Y a pesar de que es verdad que, durante la primera infancia los niños dedican la mayor parte del tiempo a dormir y que incluso hasta los dos años pasan alrededor de 9.500 horas durmiendo, ya entre los dos y los cinco años de vida los niños pasan la mitad del tiempo despiertos y la otra mitad durmiendo. Durante el resto de la infancia y ya hasta la adolescencia el sueño ocupa el 40% del día.

 

Entonces ¿el sueño influye en la escuela?

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Por supuesto, ya que de hecho se ha demostrado que los niños que pierden horas de sueño de manera crónica tienen un peor rendimiento escolar al inicio de la etapa de Primaria y también un desarrollo del lenguaje mucho más lento. Pero ¿por qué sucede esto? Se debe a que cuando el niño duerme menos horas de las que necesita se está perdiendo una parte del sueño REM. La fase REM (Rapid Eye Movement), es decir, la fase del sueño de movimientos oculares rápidos es la fase activa del sueño durante la que suceden los sueños más intensos y la misma que se pierde debido a que el niño duerme menos horas de las que necesita.

 

La fase REM es muy importante para que los niños graben en su memoria lo aprendido en el día y también para que su cerebro se recupere y esté mucho más predispuesto a aprender nuevas cosas. Y, por otro lado, tenemos la fase NO REM o de sueño lento, que se trata de la fase tranquila y profunda del sueño, pero también más larga que la anterior fase descrita.

 

El sueño infantil, en realidad, se divide en cuatro etapas que se profundizan de manera progresiva y cada una de ellas dura cerca de noventa minutos siguiendo siempre el mismo orden: sueño REM (corto) y el sueño NO REM (profundo y largo), pero lo que está claro es que a medida que van creciendo lo normal es que los sueños de la fase REM disminuyan y los de la siguiente fase (fase NO REM) aumenten. Además, durante esos noventa minutos de sueño profundo (aunque acompañado por un sueño más liviano también) experimentarán un estado de semialerta, es decir, que estará más propenso a despertarse. Sin embargo, una vez pasen ya algunos minutos, entrará en la fase más profunda llegando a completar su descanso nocturno (alrededor de ocho horas). 

 

Y, finalmente, debemos tener claro que, según la edad de cada niño deben dormir unas determinadas horas u otras. Lo más recomendable, sin duda, es que el recién nacido antes del año duerma en torno a dieciséis o diecisiete horas, utilizando nueve para la noche y el resto, es decir, siete u ocho para el resto del día haciendo entre cuatro y ocho siestas; y desde los seis hasta los doces meses deberían dormir entre trece y quince con una o dos siestas.

 

Tras cumplir el primer año de vida y hasta los tres inclusive, cada niño debería dormir entre diez y trece horas al día, pero entre el segundo y el tercer año, una gran mayoría ya habrán abandonado la siesta, pero si no lo hacen lo ideal es que entre el primer año y el segundo duerman como máximo dos y a medida que se vayan acercando ya a los tres años duerman una o ninguna.

 

Asimismo, entre los cuatro y los cinco años, todos los niños deben dormir entre diez y doce horas por la noche ya que en esa franja de edad no necesitan siesta, aunque siempre será recomendable que después de las comidas (la del mediodía) descansen un ratito. A partir de los seis años las necesidades de sueño irán disminuyendo una hora cada año y ya entre los seis y los ocho, dormirán alrededor de diez u once horas.

 

Finalmente, ya a partir ya de los diez o doce años lo ideal es que los niños duerman alrededor de unas once horas o incluso doce horas diarias. La calidad y cantidad del sueño tiene una relación cada vez mayor con la salud y su privación tiene efectos en el comportamiento diurno de cada niño. Y, además, aunque según la edad en la que se encuentre cada uno de ellos, esta privación puede llegar a causar tanto irritabilidad como somnolencia, trastornos de atención, dificultades en la escuela o interacción social.


Fuente:

AEP EnFamilia, "Fases del sueño"  https://enfamilia.aeped.es/vida-sana/fases-sueno

 

Fecha de actualización: 28-11-2019

Redacción: Irene García

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