¿A partir de qué edad los niños pueden hacer kárate?

¿A partir de qué edad los niños pueden hacer kárate?
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El kárate forma parte de las artes marciales, deportes en los que se enseña a defenderse mediante diversas técnicas. En concreto, el kárate tiene su origen en el siglo XVI en Okinawa y, aunque es una técnica de lucha, se basa en la armonía espiritual y los principios del budismo y el sintoísmo, por lo que es un deporte muy aconsejable para los niños desde los 4 o 5 años.

La palabra 'Kárate' significa literalmente 'el camino de la mano vacía', ya que no se usan armas, tan solo las manos y los pies. El kárate es un deporte muy recomendado para niños, ya que no solo enseña defensa personal (que siempre puede venir bien) sino que también aporta muchos beneficios físicos y mentales a los niños, puesto que no solo enseña técnicas de combate, sino valores tan importantes como la superación.


Por eso, es una buena opción para las clases extraescolares, aunque es fundamental que el niño o niña tenga ganas de hacer kárate, nunca se les puede obligar a realizar determinadas actividades extraescolares, tienen que elegirlas ellos o estar interesados.


Así que, antes de apuntarle, pregúntale si le gusta el kárate, enséñale en qué consiste si no sabe qué es y busca un centro donde den clases para niños amenas y divertidas, ya que los primeros años la enseñanza debe ser más lúdica que otra cosa.

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En cuanto a la edad ideal para empezar la práctica del kárate, se recomienda hacerlo desde los 4 o los 5 años, ya que, a esta edad, los niños ya tienen el equilibrio y la coordinación necesarias para poder comenzar con las enseñanzas del kárate. No obstante, ten en cuenta que los primeros años solo aprenderán qué es el kárate, nociones básicas y los principios del kárate mediante juegos. Será a partir de los 7 años cuando comiencen a aprender las técnicas, movimientos y figuras propias de este arte marcial. También aprenderán a respetar a los demás, a conocer su cuerpo y canalizar su energía. Por último, a partir de los 10 años, más o menos, las clases ya serán muy similares a las de los adultos y comenzarán los combates y competiciones. A partir de esta edad se vuelve un deporte más exigente, por lo que el niño deberá seguir queriendo practicarlo.


Beneficios del kárate


El kárate, como decíamos, aporta muchos beneficios al niño, no solo físicos, sino también mentales ya que sus principios, basados en el budismo, ayudan a conocerse mejor y respetar a los demás. Entre las principales ventajas que ofrece el kárate para los niños encontramos:

1- Ayuda al desarrollo motor y mejora las habilidades físicas, especialmente el equilibrio, la coordinación, la resistencia, la velocidad, la fuerza y la flexibilidad. Los niños que practican kárate de forma regular tienen un mejor desarrollo motriz y son menos torpes, lo que favorece la práctica de otros deportes y actividades.


2- Inculca valores fundamentales en el desarrollo del niño como la tolerancia, el compañerismo, la responsabilidad, al autocontrol, la perseverancia o la paciencia. Y es que uno de los mayores beneficios de las artes marciales son los valores y la filosofía de vida que imparten, por eso es importante encontrar un centro donde se ofrezcan también este tipo de enseñanzas y en el que todos los niños estén dispuestos a aprender y no molestar a los demás para que la clase fluya.


3- Ayuda en el tratamiento de diversos trastornos de aprendizaje o neurológicos como el autismo, el TDAH o la dislexia. Está comprobado que el kárate, al igual que otras disciplinas deportivas, favorece la integración y resolución de problemas con niños con este tipo de trastornos.


4- Enseña al niño defensa personal, lo cual puede ayudarle en ciertas situaciones peligrosas o comprometidas como atracos, intentos de secuestro, etc. También ayuda a que el niño no sufra bullying o acoso, ya que si sus compañeros saben que puede defenderse y no lo ven un blanco fácil, lo dejarán tranquilo de las burlas y ataques.


5- Puede ayudar a tratar diversos problemas cardiacos o respiratorios, como asma, al favorecer la respiración y regular el ritmo cardiaco.


6- El kárate, como cualquier otro deporte realizado con regularidad, estimula el crecimiento del niño y ayuda a prevenir la aparición de trastornos osteomusculares como el dolor de espalda crónico.


7- Mejora la autoestima, ya que permite que el niño se sienta más seguro consigo mismo.


8- Ayuda a mejorar la concentración y descargar el exceso de energía en niños hiperactivos o inquietos. Es un deporte muy beneficioso que aumenta la calma y la tranquilidad en niños nerviosos.


9- Ayuda a conocer y controlar las emociones propias, sobre todo las negativas como la ira o la impulsividad, evitando problemas derivados de ambas y ayudando a resolver los conflictos de forma pacífica, desarrollando la paciencia y la tolerancia, además del autocontrol. Por tanto, ayuda al niño a conocerse mejor por dentro y por fuera.

10- Reduce la obesidad. En niños con sobrepeso u obesidad, hacer kárate de forma regular puede ayudarles a perder kilos y mantener un peso correcto. 


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Fuente:

EFDeportes. 

Redacción: Irene García

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