¿Cuándo se recomienda ir al ginecólogo?

¿Cuándo se recomienda ir al ginecólogo?
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La visita al ginecólogo es una vista obligada que debe hacerse cada año o cada dos años, dependiendo de la edad de la mujer y de su riesgo de padecer determinadas enfermedades, como cáncer de mama o de útero. Pero, además de las visitas rutinarias, debes acudir siempre que experimentes síntomas de alguna dolencia o desarreglo hormonal como infecciones, sangrado, ausencia de menstruación, etc.

La primera visita al ginecólogo


Según un estudio de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y Ausonia, el 72,2% de las chicas españolas de entre 12 y 19 años no ha ido nunca al ginecólogo a pesar de que se recomienda acudir por primera vez a esta edad para comprobar que todo va bien y resolver dudas sobre higiene íntima, reproducción sexual y métodos de anticoncepción, etc.


Por lo tanto, la primera visita al ginecólogo debe realizarse una vez que la chica haya tenido su primera regla, aunque no hace falta ir al poco. También se aconseja ir si a los 16 años aún no le ha venido la regla, ya que es la edad límite para comprobar que no sufre ninguna alteración hormonal o biológica que pueda alterar sus ciclos menstruales. Y, por supuesto, siempre que la chica presente algún problema que deba consultarse al médico como sangrados entre reglas (aunque hay que tener en cuenta que las primeras reglas suelen ser irregulares), dolor o molestia al orinar, dolores abdominales fuertes en la menstruación, flujo abundante de mal olor, etc.

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Si a la chica le da vergüenza entrar al médico con sus padres puede hacerlo sola, aunque es conveniente que haya confianza entre ellos y la chica para hablar de relaciones sexuales y métodos anticonceptivos.


Visitas rutinarias


La Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia recomienda ir al ginecólogo para hacerse una citología cada dos años desde los 21 años hasta los 65 o cada 3 años desde el inicio de las relaciones sexuales. A partir de los 35 años se recomienda ir al menos una vez al año para poder detectar a tiempo posibles enfermedades.


Es muy importante hacer estas visitas periódicas, puesto que en ellas se puede detectar a tiempo enfermedades graves como tumores o VPH (el virus del papiloma humano que puede dar lugar a células cancerígenas).


En estas visitas, además de preguntar acerca de la frecuencia y duración de los ciclos menstruales, posibles irregularidades, la frecuencia de las relaciones sexuales o los métodos de anticoncepción usados, se realiza una citología o prueba de Papanicolau, que consiste en realizar un raspado suave en el cérvix para el estudio de las células pertenecientes al cuello uterino. No es dolorosa, aunque sí un poco molesta, y se realiza en unos segundos.


Esta muestra se analiza y, gracias a ella, se puede detectar la presencia de enfermedades cancerígenas, precancerígenas o incluso alguna infección vaginal. Si así fuera, el ginecólogo recomendaría el tratamiento oportuno.


Para que la citología pueda realizarse es necesario no acudir cuando se tenga la menstruación, no mantener relaciones sexuales en las 48 horas previas y no usar óvulos o cremas espermicidas.


Además, a partir de los 30 años es habitual que la enfermera o el médico realice una exploración mamaria para detectar posibles bultos o tumores.


Visitas por enfermedades o problemas


Aparte de las visitas periódicas recomendadas, se debe acudir al ginecólogo siempre que aparezcan alguna de estas señales o problemas.

1- Alteraciones en el ciclo menstrual: irregularidad, ausencia de algún ciclo sin embarazo, retrasos, exceso o ausencia de sangrado, ciclos demasiado cortos o muy largos (menos de 21 días o más de 35), dolores muy fuertes que no se pasan con medicación… En todos estos casos hay que consultar al ginecólogo por si existe alguna alteración hormonal o física que cause estos problemas.


2- Sangrado entre reglas: un sangrado vaginal que no se deba a la menstruación debe consultarse de inmediato, ya que puede ser síntoma de miomas o pólipos uterinos, cambios en los niveles hormonales, infección del cuello uterino (cervicitis) o del útero (endometritis), lesiones o heridas en la vagina, uso de DIU, estrés, tiroides hipoactiva, cáncer o precáncer del cuello uterino, del útero o (poco frecuente) de las trompas de Falopio.


3- Ardor o molestias al orinar: si tienes ganas constantes de hacer pis y te duele o molesta al orinar es posible que tengas una infección urinaria, por lo que debes acudir al ginecólogo o al urólogo para que te recete el tratamiento adecuado.


4- Ardor o picor en la zona genital: también debes ir si te pica la vagina, sufres ardor, aumento del flujo, flujo de mal olor, molestias al tener relaciones sexuales… ya que son síntomas de infección vaginal, normalmente causada por hongos como la candida albicans.


5- Si aparecen verrugas, granos, manchas o bultos en la zona vaginal, señal, normalmente, de enfermedades de transmisión sexual.


6- Cambios en las mamas, que incluyen aparición de bultos en las mamas o las axilas, salida de líquido o pus por los pezones, dolor fuerte en los pechos, etc.


7- Cuando quieras usar métodos anticonceptivos hormonales, para que te recete el más adecuado y haga un seguimiento del mismo.


Y, por supuesto, siempre que notes algo raro que te preocupe.


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Fuentes:

Instituto de Medicina EGR, "Cuándo ir al ginecólogo",https://www.egr.es/cuando-ir-al-ginecologo/

Fecha de actualización: 30-11-2018

Redacción: Irene García

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