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Cambios en la mujer séptimo mes de embarazo

Cambios en la mujer séptimo mes de embarazo

El séptimo mes de embarazo va de la semana 28 a la 32 y, en estas semanas, el bebé alcanza un peso y una madurez muy importantes, solo le falta que sus pulmones maduren del todo para poder vivir fuera del útero sin ayuda. En cuanto a ti, este aumento de peso del pequeño hará que cada vez te sientas más incómoda y molesta.

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En la semana 28 empieza el tercer trimestre de embarazo y, por lo tanto, la cuenta atrás para el nacimiento de tu pequeño. Durante este séptimo mes alcanzará los 2 kilos, por lo que el tamaño de tu tripa crecerá mucho para albergar al bebé.


Entre la semana 28 y la 32 es posible que todavía te encuentres con energías, aunque lo normal es que, a medida que pasen las semanas, te vayas notando más cansada y molesta, puesto que el tamaño de la tripa te impide andar con normalidad, dormir cómodamente y hace que te canses en cuanto subes unas cuantas escaleras o una cuesta.


Al dormir, recuerda que debes hacerlo de lado y, preferentemente, sobre el lado izquierdo, ya que dormir boca arriba puede causar el síndrome de hipotensión supina, que surge cuando el peso del útero aplasta la vena cava inferior, la que transporta sangre desde sus extremidades inferiores a través del abdomen de regreso al corazón, lo que puede causar una disminución de la presión sanguínea y una elevación del ritmo cardiaco. La mujer sentirá mareos, sudores, palpitaciones… que se pasarán al cambiar de postura.

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Algunas mujeres experimentan a partir de este mes el síndrome de piernas inquietas (RLS), un trastorno del sueño que provoca la aparición de sensaciones desagradables en las piernas como hormigueo, dolor, tirantez… que pueden aparecer desde el muslo hasta el tobillo, causándote aún más problemas para dormir. Cuando esto ocurra, date un masaje en las piernas para activar la circulación y disminuye el consumo de cafeína.


El aumento del útero puede hacer que tu estómago tenga cada vez menos sitio y las digestiones se vuelvan pesadas, aumentando problemas como el estreñimiento y el ardor. Procura hacer comidas ligeras cada 2 o 3 horas y aumentar el consumo de fibra si tienes estreñimiento. Además, el estreñimiento puede causar otro problema: la aparición de hemorroides, sobre todo si las padecías de antes. Los baños de asiento, las compresas de agua fría y ciertas cremas pueden ayudarte a reducir la inflamación de estos vasos sanguíneos de la zona anal.


También pueden volver los cambios bruscos de humor al aumentar el estrés y las preocupaciones por la llegada del parto. Debes procurar estar tranquila.


Procura cuidar tu postura y hacer ejercicio de manera regular para evitar el dolor de espalda, ya que a partir de este mes es más frecuente que la lumbalgia o la ciática aumenten.


Por último, es normal que cada vez notes más a menudo las contracciones de Braxton Hicks, esas contracciones de preparación del útero para el parto. Mientras sean irregulares, duren menos de 1 minuto, cedan al cambiar de postura y no se vuelvan cada vez más molestas y frecuentes, no debes preocuparte.


¿Cómo cuidarse en el séptimo mes de embarazo?


Debes empezar a preparar las cosas para la llegada del bebé para que luego no tengas que hacerlo en las últimas semanas deprisa y corriendo. Haz una lista con todo lo que necesitas y empieza a colocarlo en su habitación o en la tuya.


También es importante que asistas a los cursos de preparación al parto. Si todavía no los has empezado, no tardes más. Estos cursos te ayudarán a resolver tus dudas y disminuir tus miedos, además de saber cómo respirar o empujar en el parto. Debes acudir con tu pareja para que esta también aprenda lo necesario para el parto para que pueda ayudarte de cara al momento.


Si el test de Coombs confirmó que había problemas de compatibilidad entre tu Rh y el del feto, en este mes te administrarán una inyección de inmunoglobulina Rh para impedirte que desarrolles los anticuerpos que podrían atacar la sangre de tu bebé.


Trata de reducir el estrés y descansar lo más posible. Si te encuentras bien y todo se desarrolla con normalidad es normal que sigas trabajando, pero debes procurar reducir el ritmo y no estresarte por todas las cosas que te faltan por hacer de cara al parto.


Continúa cuidando tu dieta para procurar todos los nutrientes que el bebé necesita para su desarrollo, especialmente calcio, hierro o vitamina D. Si tu consumo de estos a través de la dieta no es suficiente, quizá debas tomar un suplemento alimenticio. También debes procurar beber al menos 2 litros de agua al día.


Asimismo, es importante que, siempre que no haya ninguna contraindicación, sigas haciendo ejercicio con regularidad. Nadar, andar, pilates o yoga para embarazadas son algunas de las mejores actividades para ayudarte a mantenerte en forma, no coger más peso del adecuado y preparar tu organismo de cara al parto.


En cuanto a los nervios por el parto, lo mejor para evitarlos es hablar con tu pareja de ellos, resolver todas tus dudas con tu médico (la información ayuda a reducir el miedo) y practicar ejercicios de relajación y meditación para estar más tranquila. Piensa en positivo.


En estas semanas el cerebro del bebé madura mucho y se producen muchas conexiones nuevas, por lo que debes hablarle y cantarle todos los días, ponerle música y conectarte emocionalmente con él para fortalecer vuestro vínculo y aumentar sus capacidades mentales.

 

 


Fuentes:

Blott, Maggie (2015), Tu embarazo día a día, Barcelona, Ed. Planeta.

Regan, Lesley (2015), Tu embarazo semana a semana, Madrid, Ed. DK.

Fecha de actualización: 28-03-2019

Redacción: Irene García

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