Cambios en la mujer en el quinto mes de embarazo

Cambios en la mujer en el quinto mes de embarazo
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El quinto mes de embarazo se corresponde con las semanas 19 a la 23. Durante este tiempo te harán la ecografía morfológica, muy importante ya que en ella se comprueba si el desarrollo de todos los órganos del bebé es correcto o no. Además, te dirán el sexo del bebé y, si todo va bien, ya podrás respirar más tranquila.

 

A partir de la semana 19 es normal que comiences a notar dolores leves en el abdomen inferior, hacia la zona de la ingle, o un dolor rápido y agudo, especialmente al hacer ciertos movimientos. Este dolor está causado por el estiramiento del ligamento redondo del útero y de los músculos del alrededor. Es un dolor normal que suele durar unos segundos y desparece enseguida, por lo que no debes alarmarte.

También es posible que empieces a notar las contracciones de Braxton Hicks, las llamadas “contracciones falsas” ya que no son contracciones de parto, sino movimientos de contracción del útero que se preparara para el momento del parto. Estas contracciones se distinguen por ser irregulares, esporádicas y de baja intensidad. No son dolorosas y la sensación es similar a notar toda la tripa dura durante unos 30 a 60 segundos. Lo normal, en estas semanas, es notar 3 o 4 al día.

La revolución hormonal seguro que ha llegado a tu piel y ya has notado cambios en ella como las palmas de las manos más rojas debido al incremento de los estrógenos, la aparición de algunas manchas oscuras en la zona del labio superior o las mejillas llamado cloasma gravídico o “paño del embarazo”, los pezones más oscuros, la línea alba, un línea oscura que va del obligo al pubis, estrías en las zonas del abdomen y los glúteos, varices en las piernas… Todos estos cambios son normales a medida que la piel se estira y pasan las semanas, aunque no todas las mujeres experimentan todos estos cambios ni en la misma intensidad. Para evitarlos, bebe mucha agua, usa crema hidratante a diario y crema de protección solar alto cuando salgas a la calle.

Tu abdomen cada vez es más grande y ya resulta obvio para cualquiera que está embarazada. La cima de tu útero está en el obligo y, desde esta semana, crece un centímetro a la semana. Es posible que tu ombligo se salga hacia afuera, algo que también volverá a su estado habitual tras el parto.

Tu bebé ya es lo suficientemente grande como para que lo notes moverse sin problemas. Incluso tu pareja puede notarlo al poner la mano en tu vientre, una sensación, sin lugar a dudas, maravillosa. Desde este momento es importante que estés pendiente de sus movimientos, aunque sin obsesionarse, y que, si llevas mucho rato sin notarlo, comas algo, te tumbes sobre el lado izquierdo y esperes a que se mueva para comprobar que todo va bien.

No obstante, el incremento del tamaño del útero, junto con los nervios, puede hacer que te cueste más dormir. Procura estar tranquila, pensar en positivo y conectarte con tu bebé para tus movimientos te ayuden a dormir, y no lo contrario.

Si has tenido dolores de cabeza desde las primeras semanas, es probable que ahora se hagan más fuertes. Presta atención a la medicación que te recomienda tu médico y al dosis indicada y adopta medidas naturales para aliviarlos como darte una ducha, descansar en un lugar tranquilo y a oscuras, acupuntura o masajes.

También es normal que aumente la retención de líquidos y se te hinchen las piernas y los pies, sobre todo al final del día. Procura beber mucha agua, hacer ejercicio de manera regular y poner los pies en alto al llegar a casa para favorecer la circulación. Meter los pies en agua fría con sal gorda también puede ayudarte a deshincharlos.

Pruebas y visitas médicas

En la semana 20 te harán la ecografía morfológica, la segunda de las tres oficiales según la SEGO. Esta ecografía es muy importante ya que en ella el médico comprueba el desarrollo de los órganos principales (corazón, pulmones, estómago, intestinos, vejiga, hígado, diafragma, extremidades, genitales) y el labio superior para comprobar que no tenga labio leporino.

También se comprueba la longitud y el número correcto de vasos sanguíneos del cordón umbilical, dos arterias y una vena; la columna vertebral; el tamaño, madurez y posición de la placenta por si hubiera placenta previa o envejecida; el líquido amniótico para estimar la cantidad del mismo; el tamaño del feto midiendo su perímetro cefálico, la circunferencia abdominal y la longitud del fémur; el bienestar fetal; y, por supuesto, el sexo del bebé, que ya se distingue perfectamente.

Si todo está bien, podréis respirar tranquilos y empezar los preparativos para el nacimiento.

¿Cómo cuidarse?

Asegúrate de que tu dieta es sana y completa, incluyendo los nutrientes esenciales que necesita tanto el feto como tú, como hierro, mineral esencial para la formación de los glóbulos rojos que se puede encontrar en las carnes rojas, las legumbres, las verduras de hoja verde, etc. También debes incluir mucho calcio y vitamina D en tu dieta.

Debes beber unos dos litros de agua al día para mejorar la diuresis y no permanecer mucho tiempo de pie. Intenta dormir con las piernas más altas que la cabeza para mejorar la circulación y prevenir problemas como las varices o los calambres. Recuerda que debes dormir sobre el lado izquierdo para evitar el síndrome de hipotensión supina, es decir, que el peso del útero aplaste la vena cava inferior y dificulte el retorno venoso de la sangre al corazón, lo que puede causar mareos, taquicardias, etc.

Ahora que te han confirmado que todo va bien y el sexo del bebé, puedes empezar a pensar el nombre, apuntarte a las clases de preparación al parto y empezar a pensar en lo que necesitas para el nacimiento del peque.

 

¿Se siente algo en el primer mes de embarazo?

¿Se siente algo en el primer mes de embarazo?

El primer mes de embarazo va desde la segunda semana de gestación hasta la sexta, más o menos. En estas semanas es probable que notes una serie de síntomas y molestias diferentes, que nunca habías experimentado antes, y que harán que te decidas a realizarte una prueba de embarazo para confirmar o no si estás embarazada.

 


Fuente:

West, Zita (2007), El cuidado del bebé antes del nacimiento. Ed. Pearson Alhambra.

 

Redacción: Irene García

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