Cambios en la mujer en el primer mes de embarazo

Cambios en la mujer en el primer mes de embarazo
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El primer mes de embarazo va de la semana dos a la seis, aproximadamente. En las dos primeras semanas aún no sabrás que estás esperando un bebé, aunque es posible que empieces a notar los primeros síntomas. Una vez confirmes la gestación, estos se irán haciendo gradualmente más notorios. Te contamos cuáles son para que estés bien preparada.

Aunque un embarazo dura 40 semanas, lo cierto es que la fecundación no se produce hasta la semana 2 aproximadamente, ya que la mayoría de las mujeres ovula hacia la mitad del ciclo, en torno al día 14 del mismo, lo que correspondería con esta segunda semana. Por lo tanto, en la segunda semana de embarazo lo normal es que mantengas relaciones sexuales sin protección y, si se produce la concepción, es posible que unos tres días después notes un ligero dolor, parecido a los dolores de la regla, que puede ser más o menos intenso, pero durar poco. Este dolor es debido a la llegada del cigoto al útero, pero no todas las mujeres lo notan.


Hacia el final de la tercera semana, entre 7 y 10 días después de la fecundación, se produce la implantación lo que puede causar un ligero sangrado que te haga pensar que la regla se ha adelantado, pero es un sangrado muy leve que dura poco. Solo unas pocas mujeres lo notan.


También es posible que en esta semana comiences a notar pequeñas molestias abdominales similares a las premenstruales debidas al crecimiento del útero y los cambios que se producen en él para alojar al embrión en desarrollo. Asimismo, algunas mujeres más sensibles comienzan a notar cansancio y algunas náuseas.

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Si te has estado tomando la temperatura basal porque eres irregular, notarás también como esta continúa elevada, en torno a 37º C, señal de que estás embarazada.


Al llegar la cuarta semana de embarazo ya podrás hacerte un test para confirmar si esas ligeras molestias que sentías estaban relacionadas con un posible embarazo no. Recuerda que se recomienda esperar al menos hasta que se retrase la regla uno o dos días para hacerse la prueba y que no dé un falso negativo. Es necesario que el embrión haya generado la suficiente cantidad de la hormona del embarazo, la hGC, que es la que detecta el test de orina para confirmar el embarazo.


Además de confirmarlo mediante un análisis de orina o sangre, irán apareciendo otros síntomas y señales que te harán sospechar cada vez más. El cansancio se hace mayor y, de repente, te quedas dormida en el sofá a las 10 de la noche sin poder evitarlo. Aumentan las náuseas y el dolor de pechos. También se hacen más habituales los dolores abdominales, aunque no deben ser fuertes ni constantes. Y te entran más ganas de ir al baño, incluso tienes que levantarte por la noche para hacer pis.


En la quinta semana de embarazo tus senos comienzan a crecer, pueden estar más sensibles e incluso volverse la aréola más oscura. Los dolores de ovarios similares a los de la regla siguen y aumentan otros síntomas como las náuseas, el cansancio, el sueño, los mareos o las ganas de ir al baño.


Al llegar la sexta semana de embarazo se acaba el primer mes de gestación y, si no has pedido cita para el ginecólogo, es hora de que lo hagas ya para que puedan realizarte las primeras pruebas, como un análisis de sangre que confirme que todo va bien.


En esta semana las náuseas pueden hacerse más frecuentes, intensas y molestas, aunque no todas las mujeres las experimentan. Si eres de las afortunadas que no tienen náuseas, no te preocupes, no indica que el embarazo vaya mal. Disfrútalo y listo. Si tienes náuseas cada vez más a menudo, procura seguir una serie de consejos y trucos como tomar jengibre, comer algo antes de levantarte de la cama, comer poco y cada poco tiempo, beber agua a pequeños sorbitos… Si las náuseas y vómitos se hacen muy intensos deberás consultar a tu médico para que te mande medicación si es necesario.


En esta semana también comienzan los cambios de humor causados por la revolución hormonal y es muy probable que un día te sientas malhumorada y al siguiente muy feliz. Pero no solo las hormonas afectan a tu humor, los miedos, inseguridades y preocupaciones propios de estas semanas acentuarán estas sensaciones. Procura estar tranquila y pensar que todo va a ir bien.


Las manchas de sangre en estas primeras semanas son comunes a causa de la mayor irrigación sanguínea al útero. Siempre que el sangrado sea rosado o marrón, leve y se pase en poco tiempo, no debes alarmarte. Si las pérdidas son abundantes, acompañadas de mucho dolor y de sangre roja intensa, ve enseguida al médico, ya que podría ser un síntoma de aborto espontáneo.


¿Cómo cuidarse en estas semanas?


Si estás buscando un embarazo, se aconseja que empieces a tomar desde antes de la concepción ácido fólico y yodo para evitar defectos en el niño del tubo neural o el cerebro. El tubo neural se cierra en las primeras semanas de embarazo, y, si no se hace correctamente, puede dar lugar a problemas como anencefalia o espina bífida, por eso se aconseja empezar a tomar suplemento cuanto antes. Y, si no lo has hecho, hazlo en cuanto confirmes el embarazo.


También debes dejar de fumar y beber alcohol, ya que ambas sustancias son muy perjudiciales para el desarrollo del embrión.


Procura llevar una dieta sana y, aunque no estás enferma ni hace falta que cambies de vida, sí debes procurar descansar, dormir bien y evitar actividades que pueden ser peligrosas como deportes de riesgo, ciertos tratamientos de belleza, etc.


Busca médico para que te den una primera cita para hacerte un primer análisis de sangre y te den las pautas a seguir para que todo vaya bien.

 

 


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Fuente:

Agenda del Bebé de TodoPapás. 

West, Zita (2007), El cuidado del bebé antes del nacimiento. Ed. Pearson Alhambra.

Fecha de actualización: 31-01-2019

Redacción: Irene García

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