El parto inducido

El parto inducido
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Aunque lo ideal siempre es un parto natural, en el que el bebé escoge el día y la hora en qué nacer, algunas veces se hace necesario provocar el parto por medios artificiales, y en función de la salud de la madre o el niño, se programa, tras una decisión médica, una fecha para llevarlo a cabo.

En estos casos se entra en la maternidad con una cita, sin esperar a que comiencen las contracciones o se haya roto aguas. Las razones de conveniencia personales o profesionales de la madre no deberían motivar la provocación artificial de un parto, ya que implica más riesgos que uno natural. Antes de la inducción se realiza un examen que determina si el cuello del útero es favorable o está maduro, ya que ésta será más sencilla si el cuello es corto y blando.

 

Razones para la inducción

 

La inducción, como decíamos, no está exenta de riesgos, por lo que solo se prescribe cuando continuar con la gestación supone un peligro para la madre o el bebé. Algunas razones para provocar el parto son:

 

- Bajo nivel de líquido amniótico

 

- Preeclampsia

 

- Crecimiento intrauterino retardado

 

Gestación prolongada. Hace más de una semana que se ha salido de cuentas.

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- Diabetes gestacional

 

- Ruptura prematura de las membranas

 

 

Métodos para inducir el parto

 

Despegamiento de membranas. Mediante la llamada maniobra de Hamilton, el ginecólogo pasará un dedo entre las membranas y el cérvix, lo que en muchos caso puede provocar el inicio del parto.

 

Oxitocina. Esta sustancia es la que produce las contracciones y se libera naturalmente durante el parto. En los inducidos debe administrarse de forma artificial por goteo intravenoso, para hacer más fuerte las contracciones.

 

Prostaglandina. Se administra en el cuello uterino gel de prostaglandinas, que ayuda a ablandar y madurar el cuello y así estimular las contracciones.

 

Rotura  artificial de aguas. La llamada amniotomía se realiza cuando el cuello ya está ablandado y ligeramente dilatado y la cabeza del bebé está colocada en la pelvis. Consiste en la liberación del líquido amniótico que rodea la cabeza del bebé, lo que suele provocar el comienzo de la fase activa del parto.

 

Riesgos

 

Aunque el proceso haya comenzado el parto puede alargarse mucho, siendo más traumático para la madre y el bebé. Hay, por lo tanto, más probabilidades de que finalmente fracase y se necesite asistir el parto con ventosa o fórceps o terminarlo con una cesárea. Lo que a veces podría haberse evitado con un parto espontáneo.


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Fecha de actualización: 10-08-2012

Redacción: Irene García

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