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¿Se puede beber té durante el embarazo?

¿Se puede beber té durante el embarazo?

Entre las prohibiciones con las que te encuentras cuando te quedas embarazada está la de tomar té. Sin embargo, no todos los tipos de té son perjudiciales, algunos, de hecho, son muy beneficiosos durante estos meses. Pero debes saber cuáles se pueden tomar y cuáles no

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Indice

 

¿Qué es el té?

Según la Asociación Española de Té e Infusiones el té es la infusión de yemas, hojas y tallos jóvenes convenientemente preparadas para el consumo humano. El consumo del té está extendido en la mayoría de los países del mundo. En el 2012 había más de 40 países productores de té en los que cada año se producen más de 2,5 toneladas en total.

Hay una leyenda que data el inicio del consumo del té al 2737 a.C. pero no es hasta el 59 a.C. cuando se hizo la primera referencia en un libro al mismo. Se puede decir que el té se lleva consumiendo más de 2000 años y durante este tiempo se han ido descubriendo variedades, se han inventado formas de preparación y han añadido distintos elementos a los tés llegando a convertirse en la segunda bebida más popular después del agua.

Hoy en día la industria del té mueve miles de millones de euros en todo el mundo y, aunque podemos encontrarnos con tés muy baratos en todos los supermercados, hay otros en tiendas especializadas que tienen precios verdaderamente prohibitivos.

 

¿Por qué el té puede ser malo en el embarazo?

Tomarse una taza de té, sea el que sea, no tiene por qué ser perjudicial para la gestación, pero hay que tener cuidado con los ingredientes de algunos tés ya que pueden causar problemas durante el embarazo, especialmente si se toman en exceso.

El principal problema de estos tés es que pueden estimular el útero, provocando contracciones y, como consecuencia, un aborto espontáneo o un parto prematuro.

Entre los tés no recomendables en esta etapa están los de anís, gatera, negro, earl gris, darjeeling, hierba de San Juan, ginseng, popotillo, muérdago, efedra, camomila, manzanilla, flor de jamaica, marrubio, té de labrador, raíz de regaliz, poleo, hojas de frambuesa, romero, salvia, ortiga, mielenrama.

El romero o la salvia, por ejemplo, que se usan para condimentar ciertas comidas, sí las puedes tomar como condimento ya que las cantidades que se usan al cocinar son muy pequeñas. Al hervir cualquier hierba y dejarla reposar, se concentran sus químicos, por eso sus dosis en un té son mucho mayores y pueden resultar peligrosas. 

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También puedes seguir tomando alimentos que estén condimentados con hierbas, como el romero y la salvia, porque las cantidades que se usan en las comidas son mucho más pequeñas que las que se usan en tés. De hecho, el proceso de hervir las hierbas en una infusión, o de echarlas en agua muy caliente y dejarlas reposar, concentra los químicos en las hierbas. Por eso la dosis que tomas en un té es más grande.

Tampoco se deben tomar durante la lactancia ya que pueden afectar al bebé.

En cuanto al té verde, no se recomienda porque contiene grandes cantidades de cafeína y reduce la absorción de ácido fólico. Sin embargo, tomado con moderación, solo de vez en cuando, ayuda a regular el azúcar en sangre y así a evitar el desarrollo de diabetes gestacional y controlar los niveles de colesterol.

 

Tés beneficiosos en la gestación

Otros tés, sin embargo, pueden aportar muchos beneficios a tu organismo durante el embarazo, siempre bebidos con moderación. Por ejemplo, el té de rooibos (Aspalathus linearis) contiene antioxidantes que estimulan el sistema inmunológico. El té de jengibre o el té de menta ayudan a reducir las náuseas. El té de ortiga contiene altos niveles de hierro, magnesio y calcio. El té de bayas ayuda al útero a prepararse para el parto y previene las hemorragias, además de aportar calcio y magnesio, pero solo se debe tomar en el último trimestre. Otros tés recomendables son el té blanco y el té de jazmín.

 

Té durante la lactancia ¿se puede tomar?

Según e-lactancia, página web que se dedica a categorizar lo qué es bueno y lo que no lo es para la lactancia, vislumbra que el té o la infusión durante la lactancia tiene un riesgo bajo. No hay evidencias científicas de que beber té durante la lactancia incremente la producción de leche materna, tampoco de lo contrario.

Debido a que muchos de los tés contienen cafeína, beber más de 4 o 5 tazas puede provocar nerviosismo e irritabilidad en el lactante por lo que no está aconsejado tomar más de esa cantidad, o lo que es lo mismo, más de 300 mg de cafeína.

Es frecuente que se de contaminación del té por plomo, cadmio, aluminio, magnesio y contaminantes bromados. Por lo que es mejor evitar en la medida de lo posible tomar té que pueda estar contaminado por estos factores. También hay que tener cuidado con el consumo de té extractos de verde con fines adelgazantes ya que pueden causar fallo hepático.

Los tés que mejor vienen en la lactancia son:

- manzanilla

- té de jengibre

- té de lavanda, tanto para los cólicos del bebé como de la madre

Otro tipo de té que puede ser bueno durante la lactancia es el té de Silimarina, se debe tomar bajo prescripción de un profesional de medicina y aumenta la producción de leche materna.

 

¿Qué tés debo evitar durante la lactancia?

Hay una serie de tés que pueden reducir la producción de leche materna:

- perejil

- tomillo

- vinca

- orégano

- menta piperita

- milenrama

- toronjil o melissa

Otros tés pueden pasar a la leche materna modificando su sabor o dificultando la lactancia materna. Otros pueden causar efectos en el bebé. Algunos de estos tés son:

- té de kawa-kawa

- té de Carqueja

- té de Ginseng

- té de raíz de regaliz

- té de palmito

Hay tés que también se deben evitar porque no se ha realizado una comprobación de si son seguros o no para la lactancia materna, algunos de estos son:

- té de fenogreco

- té de anís

- té de anís estrellado

- té de ajo

- té de equinácea

Y, por último, como consejo final, nunca dejes mucho tiempo la bolsa o las hierbas en el agua caliente, para evitar que aumenten los niveles de cafeína.


Glosario

Diabetes gestacional

Definición:

Es una alteración del metabolismo producida por los hidratos de carbono que se detecta por primera vez durante el embarazo. Se traduce en una insuficiente adaptación a la insulina que produce la gestante, aumentando los niveles de azúcar en la sangre. Si la diabetes gestacional no es tratada, el feto puede recibir mucha azúcar en la sangre y hacer que crezca demasiado. Los bebés de las madres con diabetes gestacional pueden tener dificultades para respirar, poca azúcar en la sangre e ictericia durante las primeras semanas después del nacimiento.

Síntomas:

No produce síntomas, por eso durante el embarazo se debe hacer un control exhaustivo de la glucosa en sangre. Así como una prueba de diabetes gestacional entre las semanas 24 y 28 del embarazo.

Tratamiento:

Normalmente se controla con una dieta equilibrada y ejercicio. A veces son necesarias inyecciones de insulina. La diabetes gestacional suele desaparecer tras el parto.

Fuentes:

e-lactancia, http://www.e-lactancia.org/breastfeeding/tea/product/

Asociación Española de Té e Infusiones, http://asociacionteinfusiones.es/te/que-es-el-te/

Fecha de actualización: 21-01-2021

Redacción: Irene García

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