Diabetes gestacional

Diabetes gestacional
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Las complicaciones durante el embarazo, como la diabetes gestacional, suelen ser poco frecuentes, pero existen. Así que nunca está de más conocer los posibles riesgos y detectar sus síntomas para solucionar el problema antes de que sea demasiado tarde

¿Qué es la diabetes gestacional?

La diabetes gestacional es un desarreglo en la regulación de azúcar (glucosa) que ocurre durante el embarazo y desaparece con el parto.


¿Qué lo causa?

Aunque los expertos no están del todo seguros sobre el origen de esta enfermedad, la mayoría coincide en que es la placenta la que bloquea la acción de la insulina en la madre.

Generalmente el organismo, a través del páncreas, convierte los alimentos que ingerimos en glucosa, produciendo insulina, cuya función es transportar esa glucosa desde la sangre a las células, para transformarla en energía. Sin embargo puede ocurrir, durante la gravidez que la placenta, encargada de proporcionar al feto los nutrientes y el oxígeno necesarios, también produzca hormonas que a su vez impidan el correcto funcionamiento de la insulina evitando, de este modo, que la glucosa llegue a las células; lo que provoca una subida del nivel de azúcar en la sangre.

La diferencia con la diabetes originada en la niñez, es que en ésta, el páncreas no produce insulina en absoluto.


Síntomas

Entre el 2 y el 4% de las mujeres embarazadas padecen diabetes gestacional, una dolencia temporal que raramente presenta síntomas. Y si lo hacen éstos se muestran de forma sutil, por lo que no es difícil confundirlos o pasarlos por alto. Puede sentirse fatiga o excesiva sed, pero la mejor forma de detectar esta enfermedad es mediante una prueba de glucosa que suele hacerse entre la semana 24 y la 28.


Tratamiento

La buena noticia es que la diabetes puede ser manejada si se vigilan algunos de tus hábitos. En primer lugar ajustando tu dieta para reducir la ingesta de hidratos de carbono, dulces y bebidas carbonatadas. El obstetra chequeará también periódicamente la glucemia (concentración de azúcar en sangre) y te aconsejarán realizar ejercicio regular. Éste es una herramienta fundamental, ya que facilita el aprovechamiento de los azúcares. Si tu nivel de glucosa se mantiene alto, el tratamiento incluirá inyecciones de insulina durante el resto del embarazo. Hay que tener presente que si ya se ha padecido diabetes gestacional una vez, es altamente probable que durante el siguiente embarazo se vuelva a sufrir, por lo que habría que extremar las medidas preventivas.


Posibles riesgos de la diabetes

El exceso de azúcar en la sangre de la madre, puede atravesar la placenta con el consiguiente peligro para el feto. En respuesta a esta subida de glucosa, el páncreas del bebé comienza a fabricar insulina extra para transportar el azúcar a las células. Cuando ya no pueda soportar el ritmo, el excedente de azúcares se almacenará en forma de grasa en el bebé.

Si la diabetes no se detecta a tiempo, el feto puede crecer más de la cuenta, por lo que el parto vaginal se hará más complicado y peligroso. Además el niño corre el riesgo de padecer problemas de salud al nacer. Será más propenso a la obesidad -con los riesgos que conlleva- y a padecer diabetes de adulto.

La madre que haya desarrollado una diabetes gestacional tampoco está exenta de peligros posteriores. A pesar de que es una afección transitoria que desaparecerá al término del embarazo, tendrá mayor predisposición a padecer una diabetes del tipo 2 (de aparición adulta) más adelante.
Para comprobar la glucemia tendrás que realizarte una prueba de tolerancia días después del parto y repetirlo regularmente.


El parto

A pesar del tratamiento, una mujer con diabetes gestacional corre el peligro de dar a luz un niño de gran tamaño. El riesgo depende en gran medida del control que se haya llevado a cabo durante el periodo de gestación. Lo normal es que el médico compruebe el peso del bebé antes del alumbramiento, valorando la posibilidad de adelantar el nacimiento, debido al aumento de posibilidades de complicaciones con embarazos prolongados. En el transcurso del parto también será controlado el nivel de azúcar en sangre y se considerará la opción de practicar una cesárea si el riesgo es elevado.


Prevención

Las mujeres con embarazos múltiples tienen dos o tres veces más probabilidades de desarrollar diabetes que una mujer embarazada de un solo bebé. Se cree que esto es debido a la mayor producción de hormonas por parte de los embarazos múltiples. La diabetes gestacional también es más frecuente en futuras mamás mayores de 35 años, así como en aquellas que tengan antecedentes de esta enfermedad o sobrepeso.

 

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Fuentes:

Goetzl, Laura (2006), Concepción y embarazo a partir de los 35, Pearson Educación.

West, Zita (2007), El cuidado del bebé antes del nacimiento. Ed. Pearson Alhambra.

Fecha de actualización: 19-02-2008

Redacción: Lola García-Amado

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