¿Un bebé puede ser celiaco?

¿Un bebé puede ser celiaco?
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La leche, ya sea materna o no, es el único alimento que consumen los bebés durante los primeros meses de vida ya que le aporta todos los nutrientes que necesitan en esa etapa de su vida. Es a partir de los 6 meses cuando se comienzan a introducir, poco a poco, otros alimentos a su dieta como pueden ser las papillas.

La Enfermedad Celiaca (EC) es una afección digestiva que daña el intestino delgado y trastorna la absorción de nutrientes, minerales y vitaminas que contienen los alimentos. Las personas que la padecen no toleran la proteína conocida como gluten, la cual se encuentra en diferentes cereales como el centeno, el trigo, la avena y la cebada. Cuando el sistema inmunológico detecta esta proteína responde atacando al propio cuerpo haciendo daño a la mucosa del intestino delgado.

El gluten se encuentra en la mayoría de los cereales y, en el caso de detectar esta enfermedad, los pacientes deben evitar consumir alimentos que lo contengan. En los bebés se recomienda introducir esta proteína de manera gradual en la alimentación a partir de los 7 meses complementando la lactancia materna en la medida de lo posible. Algunos de los cereales que no contienen gluten son el arroz, la quinoa, el maíz, el mijo y el sorgo. 

Esta dolencia no afecta de la misma manera a todas las personas, algunos pueden manifestar la intolerancia al gluten desde la infancia mientras que, en otros casos, no aparece hasta la edad adulta. Además, existe un componente genético, por lo que es más común en determinadas familias. Los síntomas también pueden aparecer de forma distinta en cada paciente, además de que estos son comunes en otras enfermedades, por eso, en ocasiones, es difícil de detectar. 

Los síntomas más comunes son la diarrea, la pérdida de peso, las náuseas, los vómitos, la pérdida de apetito, la distensión abdominal, alteraciones del carácter como la irritabilidad, molestias abdominales, anemia por falta de hierro y la pérdida de masa muscular. Además, en los niños puede provocar un retraso en el crecimiento. Sin embargo, estos síntomas pueden no presentarse dificultando el diagnóstico de la enfermedad.

Durante la infancia los síntomas son más concretos al ser un periodo de crecimiento y desarrollo, aunque no todos tienen que presentarse en el paciente. Además, se ha comprobado que durante la niñez es 5 veces más probable sufrir esta intolerancia al gluten. La sintomatología sería la siguiente:
 

¿Qué hacer con un bebé con diarrea?

¿Qué hacer con un bebé con diarrea?

Cuando se trata de la salud de un bebé, podemos hablar de distintas preocupaciones o medidas para mantenerlo sano y salvo. Que tu bebé tenga complicaciones en su tracto digestivo es más confuso de lo que crees y también puede ser peligroso si se descuida. Es necesario que conozcas las razones por las cuales se ha enfermado, cómo cuidarlo y sobre todo saber qué hacer cuando tu bebé tenga diarrea.

1.            Náuseas.

2.            Vómitos.

3.            Diarreas abundantes.

4.            Astenia.

5.            Irritabilidad.

6.            Anorexia.

7.            Hipotrofia muscular en muslos, brazos y nalgas.

8.            Fallo de crecimiento.

9.            Pelo débil.

10.          Dependencia.

11.          Introversión.

12.          Defectos de esmalte dental.

13.          Leucopenia.

14.          Dislexia.

15.          Coagulopatías/Trombocitos.

16.          Hiperactividad.

Asimismo, existen varias investigaciones que estudian cómo la Enfermedad Celiaca puede afectar al sistema neurológico. Estos estudios pretenden comprobar cómo el gluten es capaz de inflamar y lesionar algunas partes del cerebro ocasionando la aparición de diversas enfermedades neurológicas como la Epilepsia, la Polineuritis, la Esclerosis Múltiple, el Síndrome de Tourette, las migrañas o la Ataxia.

Cuando el gluten está relacionado con trastornos neurológicos se le denomina neurogluten. Este concepto no es nuevo ya que se lleva estudiando desde los años 60, cuando se relacionó el padecimiento de la Ataxia Cerebelosa con la intolerancia al gluten. Esta enfermedad afecta a la parte central de cerebelo, que es la encargada de coordinar el movimiento, causando la pérdida de estabilidad provocando tropiezos y caídas frecuentes y, también, produciendo temblores en las manos dificultando que las personas que la padecen lleven una vida normal.

En el caso de los niños es menos frecuente que padezcan esta enfermedad, por el contrario, son más propensos a sufrir trastornos obsesivo-compulsivo (TOCs), trastornos del espectro autista (TEA), diferentes formas de retraso psicomotor asociado y el síndrome de Tourette. Este último se manifiesta habitualmente en la infancia o antes de los 18 años y está caracterizado por sufrir muchos tics fónicos y motores.

Existen diferentes manifestaciones que pueden diferenciar los distintos tipos de celiaquía que existen. La Enfermedad Celiaca clásica y la atípica muestran diversos síntomas, en su mayoría aquellos que afectan al sistema digestivo, todos los signos que muestran son compatibles con la enfermedad. La silente se caracteriza por presentar anticuerpos específicos, daño a nivel intestinal y una genética positiva. En el caso de estar latente no existen síntomas a nivel intestinal, pero sí otras señales; este tipo es el más complicado de diagnosticar. Si se presenta una manifestación potencial no tienen por qué existir síntomas, pero sí una predisposición genética a presentarla. Por último, el tipo asintomático es aquel que no presenta síntomas de la enfermedad, pero las pruebas genéticas, histológicas y serológicas son positivas.

El diagnóstico de la Enfermedad Celiaca se realiza a través de una analítica de sangre y un minucioso examen clínico. Debido a que se han demostrado los diferentes tipos de celiaquía existentes (clásica, silente, latente, atípica, etc.) es indispensable realizar una biopsia intestinal (extraer una muestra del intestino delgado) para diagnosticar con certeza la enfermedad.

El tratamiento que se lleva a cabo para abordar esta enfermedad es relativamente sencillo, establecer una dieta estricta libre de gluten de por vida. Al comenzar la dieta se suelen añadir suplementos dietéticos de minerales y vitaminas para acelerar la recuperación, pero esta no es inmediata. En el caso de los niños es importante no hacerlos sentir diferentes e inculcarles la necesidad de no consumir alimentos con gluten. Al fin y al cabo, consumen los mismos productos que los demás, pero sin dicha proteína.


Fuentes:

Clínica Universidad de Navarra

Federación de Asociaciones de Celíacos de España

TopDoctors España

Redacción: Andrea Rivero

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