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A pesar del coronavirus, hay que seguir vacunando a los niños

A pesar del coronavirus, hay que seguir vacunando a los niños

Con el distanciamiento social en pleno efecto debido a la nueva pandemia de coronavirus (COVID-19), los padres tienen muchas dudas sobre cuándo y en qué circunstancias deben llevar a sus hijos al médico, especialmente en lo referente a las revisiones periódicas. ¿Hay que seguir haciéndolas? ¿Todas o solo algunas?

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Índice

 

¿Debemos seguir con las revisiones periódicas durante el aislamiento?

Si bien es importante que las familias se queden en casa el mayor tiempo posible mientras dure el aislamiento y salir de casa solo en las ocasiones permitidas, los expertos en salud dicen que los padres no deben saltarse las citas de rutina, especialmente aquellas que involucran vacunas.

"La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que nos mantengamos al día con los controles [de rutina] y prioricemos a los menores de 2 años porque son quienes reciben las vacunas y necesitan esa protección", Dra. Sara H. Goza, MD, presidenta del La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP).

Lo mismo opinan desde la Asociación Española de Pediatría de España. “Es recomendable continuar con el calendario vacunal. La epidemia de coronavirus tiene una duración imposible de precisar, mientras que el riesgo de adquirir enfermedades inmunoprevenibles sigue presente y no debería prolongarse el tiempo de no recibir vacunas”.

Por lo tanto, debemos acudir con nuestros hijos, especialmente con los menores de 2 años, a las revisiones pediátricas, especialmente a las de los 2 primeros meses, en las que se comprueban otros datos importantes como el peso, y a todas aquellas en las que s4e administren vacunas.


¿Por qué no debemos saltarnos las revisiones con vacunas?

"Hay una razón realmente importante para que los niños no pierdan sus vacunas. Si hacemos eso, nos pondremos en riesgo de tener un brote de una enfermedad prevenible por vacunación como el sarampión o la tos ferina", explica Goza.

Si bien es cierto que un cierto retraso de días o alguna semana no tiene importancia, especialmente en los exámenes físicos de los mayores de 2 años, es importante que este retraso no sea grande en los menores de esta edad, ya que son muchas las vacunas que se administran entre los 2 y los 15 meses.


¿En qué personas se deben priorizar las vacunas?

Aunque todas las vacunas y las dosis son importantes, desde el Comité Asesor de Vacunas de la AEP nos alertan de cuáles son las personas de riesgo en las que no se pueden saltarse las vacunas:

- Menores de 15 meses de edad (garantizando especialmente la primovacunación a los 2 y 4 meses de edad y la primera dosis de triple vírica a los 12 meses).

- Vacunación frente a la tosferina en mujeres embarazadas.

- Grupos de riesgo, en todas las edades (especialmente personas en tratamiento con eculizumab y trasplantados).

El resto de vacunas incluidas en el calendario, tanto en la etapa infantil como en la adulta y en mayores, pueden posponerse hasta que se recupere la actividad normal. En el escenario actual, un retraso del resto de las vacunaciones no supondrá problemas y podrá reanudarse en cuanto se recupere la actividad sanitaria habitual. La fortaleza del sistema sanitario, con unas tasas de vacunación en general elevadas hasta ahora, hará que no ocurra nada por retrasar un poco algunas vacunas.


¿Qué medidas adoptar para que la cita médica sea segura?

Es normal que nos dé miedo ir al médico con nuestro hijo pequeño por riesgo a contagiarse del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, pero hay que tener en cuenta que en todos los centros de atención primaria se han tomado una serie de medidas para evitar el contagio de los niños y sus familias en las visitas rutinarias:

1- Se separan las citas a los posibles enfermos de las revisiones (medida que ya existía desde antes, pero ahora se ha enfatizado más) para que no coincidan en la sala de espera niños sanos con otros enfermos.

2- Se han creado circuitos diferentes para los pacientes enfermos y para los que asisten a revisiones.

3- Se ha establecido una limpieza meticulosa de las consultas, además de que los sanitarios usan medidas de seguridad e higiene para no contagiarse a ellos ni a los pacientes.

4- Cuando es posible, se atiende a los niños enfermos por teléfono para que no acudan al centro de salud y así evitar el contacto con personas sanas, por lo que no es habitual que haya muchos niños enfermos, y menos de COVID-19, en estos centros.

No obstante, se aconseja siempre ponerse en contacto primero con nuestro centro de salud para solicitar cita y preguntar si alguna revisión se ha retrasado o cuándo es el menjor momento para acudir con nuestros hijos.


¿Y cuándo debemos acudir a urgencias?

Además, los pediatras llevan tiempo alertando de que se están encontrando en Urgencias con muchos casos graves de apendicitis que ya han derivado en peritonitis, infecciones bacterianas y otras enfermedades por el miedo de los padres a acudir al médico, lo que hace que muchos eviten asistir a pesar de que los niños se encuentren mal.

Si bien no se debe ir al centro de salud ante el mínimo síntoma, siempre hay que ir a Urgencias ante las siguientes señales:

- Mala coloración del niño (palidez, piel moteada, coloración azul o grisácea)

- Aparición súbita de manchas en la piel, hinchazón de labios o párpados con dificultad para respirar (síntomas de alergia), vómitos o mareo

- Dificultad para respirar grave (se marcan las costillas, respira muy rápido o pausas en la respiración, está adormilado)

- Herida profunda con sangre abundante que no cede tras presionar 10 minutos

- Fractura abierta (se ve el hueso)

- Golpe en la cabeza con pérdida de conocimiento

- Bebé menor de 3 meses con fiebre (38º C)

- Fiebre de más de 40,5º C

- Bebé menor de 1 mes que rechaza las tomas

- Vómitos persistentes o diarrea abundante durante más de 24 horas seguidas, ojos hundidos, poca orina

- Ingesta de objeto, sobre todo pilas o imanes

- Dolor de barriga fuerte que empeora


Glosario

Pérdida de conocimiento

Definición:

La pérdida del conocimiento es un estado en el cual una persona es incapaz de responder a otras personas y actividades.

Tratamiento:

Llamarlo por su nombre y agitarlo con suavidad. Si tiene menos de 1 año, hacerle cosquillas en las plantas de los pies. Si no recupera el conocimiento después de 10 segundos, comprobar su respiración y, si fuera necesario, hacerle el boca a boca. Acudir a urgencias.

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