×
  • Buscar
Publicidad

¿Qué hay que hacer cuando un bebé se golpea la cabeza?

¿Qué hay que hacer cuando un bebé se golpea la cabeza?

Los bebés son personitas muy frágiles por lo que resulta inevitable que en alguna ocasión se den golpes, se caigan o se hagan heridas. El problema es que algunos golpes son más peligrosos que otros y los padres y las madres no saben siempre cómo se debe actuar.

Publicidad

Indice

 

Preparar el entorno donde se va a desenvolver el bebé

Para los progenitores cualquier daño que se haga o se pueda hacer su hijo o su hija es algo espeluznante. Incluso pueden llegar a sentirse culpables por no haber podido proteger a su bebé, pero los padres y las madres no son robots y no pueden evitar todo lo que les ocurra. Entrar en pánico por no saber cómo actuar solo empeorará la situación, por ello es importante que los adultos conozcan algunas pautas básicas de primeros auxilios que les puedan ayudar en estas situaciones.

Hay que tener en cuenta que adaptar el entorno por donde se mueve el bebé en cada etapa de su desarrollo es lo mejor que sus progenitores pueden hacer. Los bebés no calculan bien las distancias y se mueven sin pensar en las consecuencias de cada movimiento. Por ello, acolchar las esquinas de los muebles es una pequeña acción que puede prevenir males mayores. Como ya se ha mencionado también, resulta inevitable que se den algunos golpes o se caigan, pero sí se puede intentar evitar que esos golpes hagan un daño mayor.

No te puedes perder ...

¿Cuándo un bebé debe gatear?

¿Cuándo un bebé debe gatear?

Uno de los momentos más especiales en el crecimiento de los niños es cuando empiezan a gatear. Será una de las primeras veces donde el bebé empiece a demostrar su autonomía, y comience a desplazarse de un lado para otro, hacia donde su curiosidad le sugiera. Pero igual que algunos empiezan a hablar en seguida y otros no sueltan palabra, cada proceso de desarrollo es distinto y lo mismo ocurre con el gateo. En general, los bebés gatean antes de empezar a caminar, entre los seis y los 10 meses. Aunque sea común en estas edades, algunos bebés prefieren omitir esta etapa a gatas y se lanzan a andar con las dos piernas directamente.

Y tambien:

 

¿Qué hacer si el bebé se golpea la cabeza?

Los primeros pasos que se deben llevar a cabo cuando un niño o una niña se ha dado un golpe en la cabeza son los siguientes:

- Revisar la zona con cautela para comprobar si existe hinchazón, sangre, pérdida del conocimiento, o si algún objeto se ha podido quedar incrustado.

- En el caso de que exista sangrado es importante presionar con gasas o un trapo limpio la zona para frenar la hemorragia.

- Comprobar que sus reflejos y reacciones sean las adecuadas. Después del golpe lo normal es que llore y se queje, incluso que se quede dormido por el cansancio del llanto y del dolor, pero es importante comprobar que su cuerpo reacciona adecuadamente.

- Si el pequeño ha perdido el conocimiento o si tiene algún objeto clavado en su cabeza hay que llamar al 112 inmediatamente. En ningún caso hay que retirar el objeto clavado. Se deben seguir las instrucciones de los profesionales.

- En el caso de que el golpe no haya producido ninguna de las secuelas o consecuencias anteriores se deberá observar al bebé durante los próximos días para ver si reacciona y se comporta como siempre.

- En el peor de los casos, si aparecen vómitos repetitivos, confusión, pérdida de consciencia, debilidad de las extremidades, malestar general o dificultad para despertarse significa que algo va mal y hay que acudir a urgencias o llamar al 112 de inmediato. Esto puede ser síntoma de sufrir un traumatismo craneal.

Cuando se producen estos golpes inesperados es aconsejable revisar el lugar donde se ha producido para analizar si se puede cambiar o mejorar la zona para evitar que vuelva a suceder. Igualmente, una vez que ocurre algo así, los adultos tienden a volverse más precavidos y lo más probable es que no vuelva a suceder.

 

Primeros auxilios básicos

Existen, no obstante, unas pautas de primeros auxilios que se pueden aplicar en las ocasiones donde se ha producido cualquier golpe como por ejemplo aplicar una compresa fría en la zona afectada para evitar una mayor hinchazón o evitar mover al pequeño si se considera que la lesión ha sido más grave.

Los traumatismos cerebrales es lo más grave que puede ocurrir, pero también lo menos probable. El pediatra le hará una exploración completa para determinar su nivel de consciencia junto a otras pruebas que ayudarán a establecer la gravedad del traumatismo y si existe un posible daño cerebral en el menor.

En cualquier caso, cuando se trata de un bebé menor de un año de edad es recomendable acudir al médico, aunque no se detecten estos síntomas. De igual manera, hay que recordar que mantener la calma en este tipo de situaciones ayudará a encontrar las soluciones adecuadas de la forma más diligente y rápida posible. No es necesario entrar en pánico porque todos se han dado golpes en la cabeza alguna vez y lo peor que ha ocurrido es que aparece un chichón.

Eso sí, recordad que lo más recomendable en todos los casos siempre es atender y observar al niño o a la niña durante las próximas horas al golpe para descartar cualquier posible complicación, pero, por lo general, al poco tiempo de haberse dado el golpe se le habrá pasado el llanto y querrá seguir curioseando o jugando como hace siempre. En estas ocasiones son los progenitores los que se llevan el mayor susto y el sentimiento de responsabilidad, pero hay que recordar que hay cosas inevitables y ello no les va a causar ningún mal.


Fuentes:

Asociación Española de Pediatría. 

Fecha de actualización: 13-05-2020

Redacción: Andrea Rivero

Publicidad

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso. Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.