Lactancia en tándem

Lactancia en tándem
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Cuando una mujer que amamanta a su hijo se queda embarazada pueden ocurrir dos cosas: que el niño se destete espontáneamente o bien que desee seguir mamando hasta el nacimiento de su hermanito y continúe después. La mamá en este caso tendrá que compaginar la lactancia de su hijo mayor con la del recién nacido.

La experiencia nos muestra que la mayoría de niños suele rechazar el pecho cuando su madre se queda encinta de nuevo, pues la leche, especialmente a partir del segundo trimestre, cambia de sabor, y su producción desciende, lo que propicia el destete natural. Pero cuando esto no ocurre y la mamá decide no interrumpir su lactancia, al nacer el nuevo bebé, ha de simultanear ambas en lo que se denomina lactancia en tándem.

 

¿El mayor no le dejará sin leche al pequeño?

 

Esta duda es una de las más frecuentes entre las mamás que se plantean continuar dando el pecho a dos hijos de distintas edades, y el argumento preferido de los detractores de esta práctica.

 

La respuesta es que no. Amamantar a un niño mayor no va a dejar al recién nacido sin alimento. El pecho materno tiene la capacidad de fabricar suficiente leche para los dos, ya que se adapta a las demandas de ambos. Es más, el hermano mayor, con una mejor y más potente técnica de succión, estimula mejor el pecho y como consecuencia la cantidad de leche aumenta. De hecho varios estudios demuestran que el crecimiento del recién nacido no se ve afectado negativamente y no solo no pierde peso cuando comparte lactancia materna con su hermano, sino que durante los primeros días de vida lo recupera más rápidamente.

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Desgraciadamente, hay ocasiones en que se sufre un aborto espontáneo y se pierde al bebé antes de que nazca. A veces es imposible evitar que esto ocurra, pero otras sí que se puede, llevando a cabo una serie de hábitos saludables que ayudan al correcto desarrollo del feto. Conoce las causas y lo que puedes hacer para no tener que enfrentarte a un proceso tan duro

 

La razón puede estar precisamente en esa mayor succión, o en que, al no haber habido interrupción de la lactancia, ésta no tiene que reestablecerse, es más espontánea, continuada y sencilla, con lo que el bebé se alimenta mejor. La respuesta también puede estar en que cuando el mayor mama, toma la leche del principio, más aguada, y la que le queda al bebé es la siguiente, más rica en grasas y proteínas.

 

Muchas madres ven otras grandes ventajas en el tándem: la succión del mayor puede aliviar unos pechos demasiado llenos, previniendo obstrucciones, grietas, o ingurgitaciones, y facilitando el agarre posterior del bebé. Otras aseguran que de esta forma se evitan las rivalidades y los celos del primero, ya que se le hace partícipe del proceso, que además siente una conexión especial con su nuevo hermanito.

 

¿Perjudica el tándem la salud de la madre?

 

Hay quien, equivocadamente, cree que amamantar a dos niños puede minar la salud de la madre, dejándola sin calcio, hierro, nutrientes necesarios, energía… Pero si nos dejamos llevar por este razonamiento, deberíamos pensar que les ocurriría lo mismo a las madres de gemelos, ¡y no digamos a las de trillizos! Pero no es cierto. Una mujer puede dar el pecho perfectamente a dos niños a la vez sin que su salud se resienta.

 

Seguramente se canse más que una madre que solo da el pecho a uno, pero no más que otra que tenga que cuidar a dos hijos aunque no les amamante. En cuanto a la dieta, solo se recomienda tomar suplementos de yodo mientras dure la lactancia. Por lo demás debe seguir una alimentación saludable y equilibrada, escuchando siempre a su apetito.  

 

Ahora bien, este tipo de lactancia puede afectar emocionalmente a alguna mujer. El éxito del tándem es incierto, pues en un principio una puede tener mucha ilusión en hacerlo, respetando así las necesidades de sus hijos, pero llegado el momento (si es que el niño no se ha destetado antes) no se ve capaz de llevarlo a cabo. Y es que el tándem puede resultar más difícil, estresante y agobiante de lo que parece en un primer momento. Puede surgir agitación, dolor, sensibilidad, cansancio, y otros factores que impidan continuar. Otras mujeres, sin embargo, tras unos primeros días de caos consiguen  organizarse y les parece muy sencillo y gratificante. Cualquiera que sea el caso debe ser una decisión personal en la que conviene valorar todas las ventajas e inconvenientes.

 

¿Cómo hacerlo?

 

La leche que se produce inmediatamente después del parto es el calostro, una leche “especial” para las necesidades del recién nacido. Aunque no se haya dejado de amamantar, el pecho es capaz de fabricar calostro cuando la mujer se queda de nuevo embarazada. Pero éste tiene un límite, por esta razón se debe priorizar durante los primeros días, y al menos hasta la subida de la leche, al recién nacido frente al hermano mayor. Pasada esta etapa inicial los expertos consideran que el orden es irrelevante. Si bien debemos guiarnos por el sentido común, y atender a cada uno según sus demandas y si el niño mayor tiene suficiente edad, se puede hasta dialogar y negociar con él, explicándole la situación y las necesidades de su hermano pequeño, que estamos seguros, entenderá fácilmente y más si le pedimos colaboración.

 

Medidas de higiene

 

No es necesario tomar medidas de higiene distintas o mayores que con la primera lactancia. Ni siquiera hace falta lavarse el pecho entre las tomas de ambos. ¿No hay riesgo entonces de contagios del mayor al menor? Pues sí, pero no más que si le besa, le chupa, le tose, o simplemente comparten espacio. Gestos que, sin duda, no dejará de hacer. Aunque hay algunas excepciones en las que se recomendará abstenerse de compaginar la lactancia entre hermanos (candidiasis, herpes…).

 

En cualquier caso, en circunstancias normales, los anticuerpos y las propiedades inmunológicas de la leche materna protegerán a ambos de posibles infecciones.

 

Como medida de higiene es preferible lavarse las manos antes de cada toma que lavarse el pecho.

 

Posturas para la lactancia en tándem

 

Lo ideal es amamantar como te sientas más cómoda. Prueba distintas posturas hasta encontrar la que más os guste a todos. Aquí tienes algunas sugerencias:

 

Cruzada: La madre debe estar sentada, el mayor sentado sobre el regazo de la madre y el bebé cruzado sobre las piernas del mayor.

 

Rugby doble: Esta postura se recomienda también con gemelos. Los pies de ambos niños deben dirigirse hacia afuera. En este caso el más pequeño podrá estar apoyado en una almohada.

 

Tumbada: Boca arriba cada niño a un lado tumbado sobre almohadas o bien el mayor, que ya sabe moverse, puede ponerse de rodillas.  


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Los pediatras utilizan una tabla de percentiles elaborada por la OMS para determinar si un bebé está creciendo adecuadamente en relación con otros de su misma edad.


Fuentes:

Alba Lactancia Materna, "Lactancia materna durante el embarazo y en tándem" https://albalactanciamaterna.org/lactancia/tema-5-situaciones-especiales/lactancia-materna-durante-el-embarazo-y-en-tandem/

"Situación especial en la lactancia: Lactancia en tándem" http://www.index-f.com/edocente/104pdf/10429.pdf

Fecha de actualización: 29-01-2013

Redacción: Irene García

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